NOTICIAS / Bienestar y Salud Mental

Hablemos de Todo: miradas sobre un espacio de conversación para promover el bienestar y la salud mental

Liliana Loyola, coordinadora nacional del programa, expone los beneficios de la iniciativa y algunas conclusiones sobre su implementación.

Como parte de las acciones para promover el bienestar de la población, estamos presenciando una consolidación de canales de información y apoyo en línea en diversos sectores. Dentro de este panorama, el Chat Psicosocial Hablemos de Todo, creado por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), se destaca como una plataforma de orientación psicosocial para las juventudes. 

Intentamos ser esa primera acogida, un espacio seguro y de confianza para conversar sobre situaciones, emociones o relaciones interpersonales que abruman, cuando las personas jóvenes no tienen con quien hacerlo. 

Actualmente, en su quinto año de ejecución, este programa representa una singularidad en la oferta pública del Estado de Chile al ser la única plataforma virtual de chat disponible, enfocada en proporcionar orientación sobre temas relacionados con el bienestar y el autocuidado, exclusivamente a jóvenes entre 15 y 29 años.

afiche hablemos de todo

En este sentido, resulta fundamental analizar los datos obtenidos desde la implementación de esta plataforma para comprender mejor su impacto, áreas de mejora y conocer sobre quiénes consultan y qué temas son los más abordados con el equipo de profesionales que atienden el chat.

Los datos recopilados en nuestro Estudio Descriptivo de la Plataforma del Chat Psicosocial revelan que hemos tenido más de 17 mil interacciones con las y los jóvenes, pero reconocemos que no todas se han traducido en atenciones. El 60% de las interacciones se clasificaron como atenciones efectivas, es decir, que duren más de 10 minutos y contengan una consulta resuelta, lo que destaca la importancia de promover y difundir nuestra plataforma en nuevos espacios. Por eso es alentador ver que instituciones como la Universidad de Chile nos den la oportunidad de llegar a más personas jóvenes.

En un contexto donde casi la mitad de los jóvenes chilenos consideran poco viable costear consultas médicas o tratamientos psicológicos, según datos entregados por la 10ma Encuesta Nacional de Juventudes (2022), se evidencia la necesidad apremiante de ampliar el acceso a servicios de salud mental, entregar información basada en evidencia y una primera orientación o contención emocional.

La gratuidad y confidencialidad de nuestro servicio apunta en esa línea y es crucial para garantizar que las y los jóvenes puedan acceder a la ayuda que necesitan sin preocupaciones financieras adicionales, es por esta razón que un tercio reingresa al chat en busca de más apoyo. 

En cuanto a equidad e inclusión, es preocupante la disparidad de género en el uso de nuestra plataforma de chat psicosocial. Aproximadamente 3 de cada 4 atenciones efectivas son de personas que se identifican con el género femenino. Dicha discrepancia refleja las diferencias en la percepción de la salud integral entre hombres y mujeres, que en parte se explica debido a modelos culturales hegemónicos. 

Estos mandatos sociales pueden llegar a generar consecuencias negativas para las personas que se identifican con el género masculino, expresado en problemas como depresión, ansiedad, adicciones o suicidio. Por ello, es importante abordar las masculinidades, desde una perspectiva crítica y transformadora, que promueva el autocuidado, la expresión emocional, el respeto a la diversidad y la equidad de género (UNFPA, 2021).

Además, creemos que es fundamental reconocer y abordar las necesidades específicas de las personas que se identifican con otros géneros. Este grupo consulta con mayor frecuencia por problemas como la ideación suicida, problemas de autoestima y autolesiones. Esta realidad subraya la importancia de proporcionar un entorno de apoyo seguro y comprensivo para las minorías discriminadas, como la población LGBTQ+. Es responsabilidad de todas y todos trabajar para crear un espacio donde todas las personas se sientan aceptadas y apoyadas en su búsqueda de bienestar mental y emocional.

Llamada de ayuda para jovenes

Un espacio seguro para abordar Inquietudes

En cuanto a las principales áreas de consulta, la salud mental ocupa el primer lugar de las conversaciones con un 58% de las atenciones realizadas en el periodo analizado. En tanto, la ansiedad, los cambios de ánimo y la ideación suicida también son una de las principales consultas respecto a salud mental. Estos hallazgos subrayan la importancia de abordar aspectos tanto individuales como sociales del bienestar para promover la salud mental entre las y los jóvenes.

La segunda tipificación que recibió mayor atención en el Chat Psicosocial Hablemos de Todo fue la de Relaciones Interpersonales, representado un 15,9% de las atenciones totales. Estas relaciones, establecidas entre dos o más personas, juegan un papel fundamental en la salud mental, pudiendo tener un impacto positivo o negativo en los individuos involucrados, puesto que, las relaciones interpersonales tienen un gran impacto en la vida de las personas y determinan gran parte de nuestro desarrollo.

Dentro de esta categoría, los conflictos familiares fueron uno de los temas más consultados por las y los jóvenes que utilizaron el chat. Estos conflictos, caracterizados por la percepción de incompatibilidad entre dos o más partes, reflejan la complejidad de las relaciones familiares y la necesidad de apoyo para abordar situaciones conflictivas. La tercera tipificación primaria más frecuente fue la de Salud Sexual, que representó el 11% del total de atenciones efectivas durante el período de ejecución del programa.

Es interesante destacar que el tramo de edad de 20 a 24 años fue el más activo en consultar sobre esta temática en el chat de Hablemos de Todo, mismo tramo etario de la comunidad estudiante de esta casa de estudio.  Sin embargo, es importante tener en cuenta que, según la Décima Encuesta Nacional de Juventudes, la edad promedio de inicio sexual en jóvenes es de 16 años. Esta discrepancia entre la edad promedio de inicio sexual y el grupo de edad más activo en el chat sugiere la necesidad de una mayor educación sexual temprana y acceso a información sobre salud sexual y reproductiva.

Dentro de la dimensión de Salud Sexual, se identifican tres subdimensiones: sexoafectividad, práctica sexual segura y salud menstrual. La sexoafectividad, que abarca casi el 97% de las consultas, refleja la importancia de la educación sobre relaciones afectivas y sexuales saludables. Por otro lado, la práctica sexual segura representa solo el 3% de los motivos de consulta, lo que podría indicar una necesidad de mayor conciencia sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. 

La inclusión de la Salud Menstrual como una tipificación adicional en el período actual de la plataforma chat, destaca la importancia de abordar las necesidades específicas de salud de las mujeres jóvenes y proporcionar información accesible sobre salud menstrual y bienestar.

El análisis de los datos del Chat Psicosocial Hablemos de Todo ofrece valiosas perspectivas sobre la salud mental y el bienestar de la juventud chilena. Sin embargo, también revela áreas de mejora, como la necesidad de ampliar el acceso a servicios de salud mental y de calidad, abordar las desigualdades de género y proporcionar un apoyo adecuado a las minorías discriminadas. Estos hallazgos deben informar políticas y programas que promuevan la equidad de género, la inclusión digital y el acceso igualitario a servicios de salud. 

Invitamos a toda la comunidad de estudiantes a aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen las plataformas en línea para apoyar la salud mental y el bienestar de las juventudes ingresando a Hablemos de Todo.


“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • INJUV (2023) Estudio descriptivo del chat Hablemos de Todo: Informe avance 2020-2022 
  • INJUV (2022). Décima Encuesta Nacional de Juventudes. Santiago, Chile: Instituto Nacional de la Juventud. 
  • Fondo de Población de Naciones Unidas – UNFPA (2021). Juntando saberes Masculinidades y Salud. Buenos Aires, Argentina: Fondo de Población de Naciones Unidas. 

Autor/a

Liliana Loyola Apablaza

Coordinadora Nacional Programa Hablemos de Todo del INJUV

Bienestar y Salud Mental

Terapia grupal: una opción para el cambio terapéutico

Te invitamos a leer esta revisión de los aspectos históricos y propiedades básicas de la terapia grupal, su finalidad y función.

Aspectos históricos de la psicoterapia grupal

Los primeros pasos hacia la terapia grupal fueron realizados por el médico Joseph Pratt, quien en 1905 comenzó a hacer actividades planificadas bajo su guía profesional. El profesional realizaba sesiones de lectura con pacientes tuberculosos de bajos recursos económicos, los cuales no podían recibir tratamiento hospitalario. En ocasiones les dejaba tareas específicas para las siguientes sesiones y, al ver las mejoras psicológicas en ellos, comenzó a extenderlo a pacientes diabéticos y neuróticos. 

A inicios de la década de los 30’ toma relevancia el influjo del psicoanálisis y la asociación libre como el tratamiento ideal para problemas psicológicos. El alto costo de la terapia psicoanalítica propulsó a que se crearan grupos en donde se pudieran conseguir resultados similares, confluyendo así la asociación libre y las reuniones grupales, siendo la primera versión de lo que se entendería como terapia de grupo. 

Es así como más adelante se va consolidando la influencia de la dinámica de grupo, donde personajes relevantes del mundo psicoanalítico comienzan a dar mayor protagonismo a lo grupal (la influencia del psicoanálisis en la psicología social conlleva, por ejemplo, al surgimiento de los grupos operativos, modalidad utilizada en las sesiones grupales llevadas a cabo en SEMDA), bajo la premisa de que “es el grupo como totalidad el que cura, no la mera relación transferencial con varias personas a la vez” (Lopez-Yarto, 2002, p.5).

Uno de los que toma fuerza en este momento es el psicólogo Kurt Lewin, de formación gestáltica, corriente que considera mayor relevancia a la totalidad que a la suma de sus partes, por ende, instaura la idea de poner mayor atención al tema en común que trae el grupo, que a la sintomatología individual de cada uno de los miembros. 

Más adelante toma peso la corriente existencial, que pone énfasis en el encuentro genuino entre los miembros del grupo como factor sanador. Se considera que se puede hablar de éxito cuando todos los participantes puedan vivenciar experiencias intensas y catárticas en el ambiente facilitador del grupo.

Propiedades de los grupos

  • Los grupos poseen una estructura formal: En el caso particular de las terapias grupales que se realizan en la Dirección de Salud Estudiantil, los grupos se conforman por los integrantes que se inscriben libremente en cada ciclo (10 estudiantes máximo) y uno o dos psicólogos a cargo del espacio. En aquellos grupos con presencia de dos psicólogos, uno cumple el rol de moderador, guiando la sesión y propiciando que las y los participantes puedan trabajar y dialogar. Por su parte, el otro psicólogo cumple el rol de observador, encargándose de dejar registro de momentos significativos de la sesión para poder dialogar en los últimos minutos acerca de ellos. En el caso de grupos con un sólo psicólogo a cargo, éste se encarga de cumplir ambos roles.

  • Dentro de los grupos se da el fenómeno de cohesión: Tiene que ver con una sensación de sentido de pertenencia, de sentir que hay algo en común que une a los participantes.

  • En ocasiones pueden surgir conflictos grupales o rechazo hacia ciertas personas del grupo: Es normal que esto suceda, lo importante es trabajar la forma de solucionar esos conflictos para así obtener resultados positivos e incluso mejorar la cohesión y confianza entre los mismos.

  • Cada uno de los miembros del grupo cumple un rol o conjunto de aspectos que se manifiestan en la personalidad y actitudes del individuo: Algunos tendrán la confianza para hablar más, proponer temas para dialogar, manifestar cuando no están de acuerdo con algo, etc., mientras que otros pueden sentirse más cómodos escuchando, tomando la palabra en situaciones específicas o esperar a que le pidan la palabra. 

Factores terapéuticos en la terapia grupal

Yalom (2000) plantea que el cambio terapéutico se da a través de una serie de importantes intercambios de experiencias humanas, denominadas factores terapéuticos. Algunos de ellos a destacar son: 

  • En la terapia grupal se debe infundir esperanza y reforzar las expectativas del inicio, siendo esto de por sí efectivo en términos terapéuticos.

  • El fenómeno de la universalidad: Las personas suelen ingresar a terapia con la sensación de que son los únicos en su desdicha, pensando que ellos/ellas son el problema. Las primeras etapas de grupo suelen ser útiles para desmentir esa creencia y darse cuenta de que otras personas viven experiencias parecidas, permitiendo así una fuente de alivio al malestar. 

  • El altruismo está presente, es decir, el poder ayudar a otros/as de manera desinteresada, siendo los pacientes útiles entre sí para el cambio terapéutico. 

  • Es un espacio que sirve para desarrollar técnicas de socialización: La interacción con otros/otras participantes, permite tomar consciencia de ciertos aspectos comunicacionales que más adelante se pueden replicar fuera del espacio terapéutico. 

  • La catarsis, siempre que se da vinculada a otros factores, es necesaria para un buen resultado. Los momentos en que se toma consciencia de aspectos importantes en conjunto, son cruciales para percibir un cambio interno.

  • La cohesión del grupo: Es fundamental para generar mayor confianza con el resto de los participantes y no sentirse solo/sola durante el proceso.

  • El aprendizaje intra e interpersonal durante y al finalizar el grupo.

Si bien el espacio grupal de terapia se ha llevado a cabo desde hace ya tiempo atrás, suele ser una opción desconocida y poco común de acceder en la cotidianeidad. La propia experiencia dentro de las terapias grupales en la DSE nos ha hecho visibilizar que los/las estudiantes llegan a este espacio con muchas dudas respecto a qué encontrarán en él y de qué manera les puede servir.

La terapia grupal y sus distintas modalidades, pueden ser un espacio novedoso, dinámico y acogedor para una gran mayoría de personas. Es por esto que nos parece relevante compartir los aspectos básicos ya mencionados y, de esta forma acercar a los/las estudiantes a esta posibilidad de abordaje terapéutico.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Davanzo, H. (2012). “Psicoterapia analítica de grupo en Chile: Una perspectiva histórica”. En Morales, G.; Ortúzar, B. y Thumala, E. (2012). Psicoterapia psicoanalítica de grupos y vínculos. Santiago: Orjkh Editores. Sadock, B.J. & Kaplan,H. (1996). Terapia de grupo. Madrid: Panamericana.
  • González, Mª.P., Barrull, E. (1997). “Orígenes y evolución de la teoría de grupos”. Madrid: Síntesis
  • López-Yarto, L. (2002). “Terapia de grupo o terapia en grupo.”  Aperturas psicoanalíticas, Revista Internacional de psicoanálisis. Nº010.
  • Yalom, I. (2000). “Psicoterapia Existencial y Terapia de Grupo”. Madrid, Paidós.

Autor/a

Carlos Banse Toledo

Psicólogo clínico DSE

NOTICIAS / Bienestar y Salud Mental

La confianza en la terapia de grupo

Maximiliano Muro, psicólogo clínico de la DSE, reflexiona sobre el modelo terapéutico grupal.

Las terapias grupales son un dispositivo de atención psicológica que hemos instaurado desde el año 2018 en la Dirección de Salud Estudiantil (DSE). Este modelo terapéutico surge como una alternativa a la psicoterapia individual, ayudando a aumentar y diversificar la oferta psicológica ante un aumento en la demanda de salud mental por parte de los estudiantes, dónde los problemas psicológicos se hicieron más patentes producto de las condiciones de encierro que propició el virus Covid-19. 

Buscando un nuevo espacio que permitiera llegar a un número mayor de estudiantes, comenzamos a ofrecer un modelo terapéutico basado en una atención de una hora y treinta minutos, en dónde un grupo heterogéneo de estudiantes pudiera sentarse a hablar y pensar conjuntamente el malestar que los lleva a consultar en el servicio de salud mental que ofrece la universidad.

Si bien este modelo tiene la ventaja de ser un espacio de atención psicológica en donde el proceso se hace en compañía de otros, con perspectivas muy diversas y, por ende, modos de resolver conflictos bastante variados, tiene un problema práctico muy interesante de resaltar: ¿Cómo podemos confiar en el grupo? 

Terapia de grupo como alternativa para análisis.

Hoy en día existe una proliferación de discursos psicológicos que apuntan a que la confianza o, más bien, la autoconfianza, es una actitud que se vive casi a pura voluntad, como si fuera un modo de pensar que sólo requiriera un esfuerzo consciente para ser realizado. La terapia grupal derriba esta perspectiva y muestra que, aunque queramos conscientemente confiar en los demás, para que esta confianza sea realizada, necesita de condiciones específicas que permitan su surgimiento. 

En otras palabras, la confianza requiere de un esfuerzo grupal para que surja como una modalidad de relación en los participantes del grupo. A la confianza se arriba luego de elaborar las fuertes ansiedades que produce el sentarse con desconocidos a hablar sobre nuestra propia salud mental. Es decir, antes de poder adentrarse en lo que es la tarea del grupo (indagar en los problemas psicológicos), es necesario que primero se establezca un grupo seguro, un espacio que permita darle valor a las palabras y a la experiencia de cada integrante sin que se vean denigradas, agredidas, juzgadas e incluso rechazadas como parte de los prejuicios familiares y sociales que afectan a todos los grupos humanos. 

Lo anterior no significa que se espera que el grupo no juzgue, ni tengan ciertos temas tabúes, ni que aparezcan sentimientos de rechazo u oposición a ciertos problemas o posturas, sino más bien que esos mismos prejuicios tengan la oportunidad de hacerse conscientes y puedan ser dichos para así poder resignificarlos con el valioso aporte de cada participante de la terapia.

Es decir, la confianza en el grupo es la capacidad que tiene este de poder sostener el conflicto, sin por ello derrumbarse o disolverse como grupo. Lo cual implica un esfuerzo de paciencia y sinceridad con la participación de cada miembro que asiste en el intento de mejorar su salud mental. 

La terapia grupal es un espacio seguro

Una vez se establece dicha confianza se da la oportunidad de que los participantes puedan soltarse y comiencen a hablar de sí mismos de una manera más profunda e involucrada con los afectos que viven al interior del grupo. Es este el momento en el que, luego del trabajo inicial de establecer un grupo y un sentimiento de pertenencia, es posible pensar en nuevas soluciones para antiguos problemas grupales, tanto familiares, como social-vinculares. 

Para que un proceso psicológico grupal permita el surgimiento de los conflictos que afectan a los pacientes es necesario, en primer lugar, construir las bases de un grupo seguro que, a diferencia de los principales grupos a los que estamos habituados (familia, amigos, universidad, etc) sea capaz de resistir el conflicto, las opiniones desiguales y la diferencia que se genera en la interacción de nuestra vida humana.

En la DSE acompañamos estos procesos terapéuticos con profesionales que ayudan a desplegar estos espacios de seguridad y confianza para poder profundizar en el malestar que afecta a la comunidad universitaria en el área de la salud mental. Por ello, les invitamos a participar de los ciclos de terapia grupal a modo de escuchar, observar y experimentar la propuesta terapéutica de este tipo de atención psicológica. 

Autor/a

Maximiliano Muro

Psicólogo clínico DSE

Bienestar y Salud Mental

¿Qué es el mindfulness?

Con frecuencia escuchamos la expresión mindfulness, pero ¿Qué significa en realidad? En este artículo lo descubriremos.

Mindfulness o atención plena en esencia significa tener un buen control sobre la atención, pudiendo enfocarla donde tú quieras y dejarla fija allí, hasta que quieras dedicarla a otra cosa. De esta forma, implica la capacidad de prestar atención de una manera determinada: de forma deliberada, en el momento presente y sin juzgar. 

Mindfulness es observar detenidamente las experiencias del momento presente, tanto las internas del cuerpo y la mente (pensamientos, emociones, sensaciones) como las del mundo exterior. La observación plenamente consciente implica liberarte de los juicios y la crítica en la medida que te sea posible y permanecer presente con lo que estés observando. 

Este tipo de atención permite desarrollar una mayor conciencia, claridad y aceptación de la realidad del momento presente. Nos despierta para que podamos darnos cuenta de que nuestras vidas sólo se despliegan en momentos. Si durante la mayoría de esos momentos no estamos plenamente presentes, es posible que nos perdamos de aquello que es más valioso en nuestra vida, así como que no nos percatemos de la riqueza y la profundidad de nuestras posibilidades de crecimiento y transformación.

El mindfulness es parte de una práctica integrada que ofrece una mayor comprensión de nuestra experiencia. Nos permite ver y trabajar con vulnerabilidades y desafíos que son una parte inherente del ser humano.

Ese particular tipo de atención refleja una capacidad humana innata pero poco explorada hoy en día, ya que vivimos en una época cultural que nos induce a las múltiples tareas simultáneas, como comer viendo una pantalla, caminar hablando por teléfono, entre miles de ejemplos posibles. 

Esta cualidad de atención consciente, se puede (re)aprender y entrenar con el uso regular de varias técnicas y prácticas específicas, que también forman parte del término mindfulness.

La enseñanza y práctica del mindfulness contiene 3 elementos generales:

  1. Desarrollo de la conciencia: Se trabaja mediante prácticas formales (meditación sedente, escáner corporal, meditación en movimiento, etc.) y prácticas informales (conciencia del momento presente, por ejemplo: al ducharse, lavarse los dientes, lavar los platos, comer, caminar, etc).
  1. Un marco actitudinal concreto:  En el que se fomenta la amabilidad, la curiosidad y la disposición a estar presente durante el desarrollo de la experiencia.
  1. Comprensión de la vulnerabilidad humana: Esto nos lleva a comprender que el sufrimiento es parte inherente de nuestra experiencia, pero que existen métodos que nos permiten reconocer y abandonar patrones habituales que contribuyen a mantenerlo e incrementarlo.

Diversas investigaciones apuntan de manera consistente al hecho de que estas prácticas modifican, para mejor, nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra vida, puesto que:

  • Incrementan la función inmune bajo estrés.
  • Mejoran la resiliencia y la capacidad del cerebro para procesar las emociones bajo estrés.
  • Aumentan la materia gris en la ínsula y el córtex cerebral
  • Reducen el dolor crónico.
  • Aumentan el bienestar psicológico.
  • Propician un incremento natural de la empatía y de la compasión tanto por los demás como por uno mismo.
  • Disminuyen la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Previenen las recaídas en la depresión.
  • Previenen la recaída en la adicción a las sustancias.
  • Mejoran la calidad de vida, incluso padeciendo dolencias crónicas vinculadas al estrés.

¿Cómo aporta en nuestro día a día?

El Mindfulness ayuda a reconocer y cambiar algunos hábitos y patrones comunes que pueden afectar nuestro bienestar psicológico:

  • La rumiación: se relaciona con darle vuelta a las cosas incesantemente en nuestra cabeza, siendo una forma improductiva de pensamiento repetitivo que intensifica los estados de ánimo negativos, sin resolver nada. La rumiación reduce la motivación, afecta a la concentración y a la memoria, y aumenta el riesgo de padecer depresión, ansiedad, dependencia al alcohol, y estrés postraumático, así como de incurrir en excesos alimentarios.

Observar tus procesos de pensamiento con atención plena te ayudará a reconocer la rumiación y distinguirla de la resolución constructiva de problemas.

  • La evitación de los pensamientos y emociones desagradables: generalmente no funciona, porque al intentar deshacernos de ellos, aumenta la posibilidad de que se hagan más fuertes. Es como cuando intentamos hundir una pelota de plástico en una piscina. Por otra parte, la evitación de las situaciones o actividades difíciles reduce temporalmente la ansiedad, pero a la larga afecta los avances hacia las metas importantes y genera una sensación de fracaso.

La observación plenamente consciente de nuestros patrones de evitación nos ayuda a mantenernos alejados de esta trampa, y de esta manera aprendemos a reconocer cuándo buscamos evitar algo y tomamos una decisión consciente al respecto.

  • La conducta inducida por las emociones: Las emociones son experiencias complejas que vienen acompañadas de sensaciones corporales, pensamientos e impulsos de actuar de una manera determinada. Aunque las emociones puedan ser dolorosas, las hemos desarrollado y mantenido como especie porque nos entregan información importante y pueden motivarnos a comportarnos de manera constructiva, si las manejamos de forma saludable. La conducta improductiva inducida por las emociones es una trampa en la que incurrimos porque alivia temporalmente los sentimientos desagradables, aunque ocasiona problemas y a la larga nos hace sentir peor. 

La observación consciente de las experiencias emocionales nos ayuda a reconocer sus elementos. Además, aprendemos a observarlas sin juzgarlas y a actuar sin seguirlas de manera impulsiva. Con la práctica, el mindfulness de las emociones nos entrega tiempo para decidir con prudencia la manera de reaccionar.

  • La autocrítica destructiva: es vaga, inconsistente, valorativa y parcial. Solemos criticarnos con dureza porque creemos que es necesario para prevenir los errores y la flojera, y para mantener nuestra autodisciplina. En realidad, la autocrítica destructiva provoca emociones negativas, disminuye la motivación y la energía y estimula la postergación y la evitación. Puede conducir a la depresión, la ansiedad, el estrés y a conductas insanas.

El mindfulness de nuestros pensamientos autocríticos nos ayuda a detectar esos patrones. Nos enseña a reconocer los pensamientos severamente autocríticos y a permitirles que pasen por nuestra cabeza sin dejarnos atrapar por ellos ni que nos creamos lo que dicen. Si hemos cometido errores o tenemos que mejorar nuestra conducta, el mindfulness nos ayuda a reaccionar a la situación con sensatez.

La observación plenamente consciente te ayudará a librarte de estas trampas psicológicas. 

La respiración consciente es una herramienta útil para que mantengas centrada la atención en el momento presente y obtengas los beneficios de la práctica constante de Mindfulness. ¡Te invitamos a practicarla!

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Baer, R. (2014) Mindfulness para la felicidad. Barcelona: Editorial Urano.
  • Cebolla, A., García-Campayo, J, Demarzo, M. (2014) Mindfulness y ciencia: De la tradición a la modernidad. Madrid: Editorial Alianza.
  • Crane, R. (2019) Terapia cognitiva basada en el Mindfulness. Barcelona: Editorial Kairós.
  • Kabat-Zinn, J. (2009) Mindfulness en la vida cotidiana. Barcelona, Editorial Paídós.
  • Hanson, R., Mendius, R. (2011) El cerebro de Buda: la neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría. Santander: Editorial Milrazones.

Autor

Carlos Passi Capdeville

Psicólogo de la Unidad de Psicología de la Facultad de Derecho – U. de Chile.

NOTICIAS / Bienestar y Salud Mental

Construyendo una cultura de bienestar Universitario

Yael Weinstein, Psicologa y coordinadora del equipo de salud mental de la DSE, entrega su visión sobre el abordaje del tema en nuestra universidad.

La depresión es una alteración del estado de ánimo que, según la OMS, se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras¹.

Esta condición, así como los trastornos mentales conexos, pueden tener un profundo efecto en todos los aspectos de la vida, en particular en el rendimiento académico, la productividad en el trabajo, las relaciones familiares y sociales y la capacidad de participación comunitaria.

En este contexto, es que nos convoca a preguntarnos ¿Cuánto está afectando específicamente a nuestros estudiantes universitarios?

En un estudio publicado por Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad² mostró que las mujeres estudiantes exhiben mayores síntomas de depresión, y que los niveles de depresión entre los estudiantes no varían según institución de pertenencia, edad o nivel socioeconómico. Al mismo tiempo, un estudio de Barrera y Vinet³ refiere que las tasas de trastornos depresivos reportadas en estudiantes universitarios a nivel nacional e internacional tienden a ser elevadas en comparación con la población general.

Lo expuesto nos permite asegurar que nuestros estudiantes universitarios son un grupo de alto riesgo y es por esto que, como dirección de salud, nos vemos empujados a asumir un gran compromiso con la salud mental de las y los estudiantes, trabajando fuertemente en aumentar e innovar la oferta de actividades de promoción, prevención y atención de salud mental de la Universidad de Chile.

Hablamos de un período de la vida caracterizado por el cambio de etapa evolutiva, dando paso a la llamada adultez emergente⁴, un periodo de exploración vital para la construcción de una identidad personal. El aumento de la exigencia académica y la presión de rendimiento en comparación a la etapa escolar, se suman al cambio del escenario social y la exigencia de establecer un grupo de pares que haga de la experiencia universitaria algo significativo. Junto a esto, no podemos desconocer la realidad del país y la dificultad que existe para poder disponer de atención profesional de salud mental en forma oportuna.

La buena noticia es que el mismo estudio del MIDAP mostró que mientras mayor es el nivel de bienestar psicológico de los estudiantes, menor el nivel de sintomatología depresiva. Esto nos marca los lineamientos de cómo poder enfrentar el desafío de la salud mental universitaria. Según una investigación publicada en la revista médica de chile en 2019⁵ , los factores más relevantes para fomentar el bienestar fueron la autonomía, las relaciones positivas con otros, y el propósito de vida. Entendiendo esto, el gran desafío que se nos plantea a continuación es cómo generar espacios educativos concordantes con el desarrollo de estos puntos y que estén plasmados transversalmente dentro del proceso de aprendizaje.

En este sentido es que se vuelven de vital importancia la discusión en comunidad en temas como el logro de un estilo de vida que provea bienestar en concordancia con el estudio y el rendimiento, la promoción espacios que sean de encuentro con los otros fomentando iniciativas de participación estudiantil y planes de estudios actualizados a los tiempos que corren, que contribuyan a generar sentido con el futuro quehacer. 

Creo que nuestro camino debe ser el comprometernos con estos ejes de desarrollo, no solo como equipos psicosociales de apoyo para los estudiantes, sino que debemos imprimir estos énfasis en toda la experiencia universitaria durante sus diversas etapas, para lograr construir una comunidad educativa que cultive el bienestar y la salud de los estudiantes, y contribuir a una sociedad que permita a las personas desarrollar todo su potencial de una forma saludable.

Fuentes:

1.-OMS, https://www.who.int/es/health-topics/la-d%C3%A9pression#tab=tab_3

2.- MIDAP, FONDECYT Regular 1150166

3.-Barrera-Herrera A, Vinet E. Adultez emergente y características culturales de la etapa en universitarios chilenos. Ter Psicol 2017; 35 (1): 47-56.

4.-Arnett JJ. Emerging adulthood. A theory of development from the late teens through the twenties. Am Psychol 2000

5.- Revista médica de. Chile vol.147 no.5, Santiago mayo 2019.

Autor/a

Yael Weinstein

Psicóloga – Coordinadora salud mental DSE

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2023, Universidad de Chile