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  • Salud Mental

El deseo de no estar: ¿qué es la ideación suicida pasiva?

A veces, el malestar puede manifestarse como ganas de desaparecer, no existir o no despertar. Reconocer estos pensamientos permite hablar sobre ellos y buscar apoyo antes de que se intensifiquen.

A veces, el malestar puede manifestarse como ganas de desaparecer, no existir o no despertar. Reconocer estos pensamientos permite hablar sobre ellos y buscar apoyo antes de que se intensifiquen.

La vida universitaria puede reunir muchas exigencias. Las evaluaciones, dificultades económicas, los cambios en las relaciones, la soledad, dificultades de salud o adaptación a una nueva ciudad pueden terminar sobrepasándonos y provocar un malestar profundo.

¿Qué es la ideación suicida pasiva?

La ideación suicida pasiva incluye pensamientos o deseos de morir, dejar de existir o no despertar, sin que necesariamente exista una intención, planificación o acción dirigida a provocar la muerte.

Tener estos pensamientos no significa automáticamente que alguien vaya a suicidarse, ni que siempre necesite atención de urgencia. Sin embargo, tampoco hay que pasarlos por alto.

Pueden aparecer junto con tristeza, ansiedad, desesperanza, consumo de sustancias, aislamiento u otros problemas de salud mental. Reconocerlos y hablar sobre ellos ayuda a comprender qué está ocurriendo y qué tipo de apoyo se necesita.

¿Cómo puede presentarse?

Los deseos de no estar pueden expresarse de distintas maneras: directamente, a través de una broma o mediante comentarios que generan dudas. Pueden aparecer frases como “no doy más”, “quiero desaparecer” u “ojalá pudiera dormir y no despertar”.

Estas expresiones no siempre significan lo mismo. A veces comunican cansancio, frustración o ganas de escapar de una situación; otras veces expresan un deseo real de morir. No podemos saberlo únicamente por la frase ni por el tono con que se dice.

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¿Cuándo conviene pedir ayuda?

No es necesario esperar a tener un plan. Conviene pedir ayuda cuando:

  • El pensamiento te preocupa o genera malestar.
  • Aparece con mayor frecuencia, dura más tiempo o se vuelve más intenso.
  • Ocupa cada vez más espacio en tu mente o te cuesta alejarlo.
  • Comienza a afectar el estudio, el sueño, las relaciones o el autocuidado.
  • Aumentan la desesperanza o el aislamiento.
  • Aparecen ideas más concretas sobre morir.
  • Notas cambios importantes en tu ánimo, energía, sueño, apetito, motivación o comportamiento.

¿Cómo puedo dar el primer paso?

Pedir ayuda no requiere tener todo claro ni saber cómo nombrar lo que te ocurre. Puedes comenzar contando, con tus propias palabras, que la situación te está sobrepasando, que han aparecido pensamientos que te preocupan o que necesitas conversar con alguien.

También puede ayudarte escribir lo que quieres decir, enviar un mensaje o pedirle a una persona de confianza que te acompañe a buscar apoyo.

En una primera conversación te preguntarán qué está ocurriendo, desde cuándo aparecen estos pensamientos y cómo están afectando tu vida. No necesitas saber de antemano qué tipo de ayuda requieres. La idea es comprender lo que estás viviendo y definir en conjunto el apoyo más adecuado.

¿Qué hago si me preocupa alguien cercano?

Si alguien te preocupa, busca un momento tranquilo y pregúntale a esa persona cómo se ha sentido o qué quiso decir. Lo importante es mostrar interés y abrir un espacio para que pueda hablar con confianza.

Escucha con calma y sin juzgar. Si necesitas comprender mejor lo que está ocurriendo, pregunta de manera directa y cuidadosa si ha pensado en hacerse daño.

Ayúdala a buscar apoyo. Pueden contactar a alguien de confianza, al equipo de atención de su facultad o a un servicio de salud. Acompañar no significa resolver la situación por tu cuenta.

¿Cuándo se necesita ayuda inmediata?

Busca ayuda inmediata si sientes que podrías suicidarte o actuar pronto, si existe un plan o preparativos, si te has hecho daño o si no puedes mantenerte a salvo. Lo mismo se aplica si alguien cercano te comunica alguna de estas situaciones.

En ese momento, lo más importante es que la persona reciba ayuda y se mantenga a salvo. Aunque te pida guardar el secreto, involucra a alguien más. Quédate con ella o busca a alguien que pueda acompañarla. Acudan a un servicio de urgencia o llamen al Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) al 131.

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Canales de ayuda

Existen distintos espacios de orientación, atención y apoyo, según lo que estés viviendo. No todos están destinados a situaciones de urgencia: algunos permiten conversar sobre lo que te ocurre y buscar ayuda de manera oportuna, mientras que otros entregan atención inmediata ante una crisis.

Contacta al equipo de tu facultad: En Canales de Ayuda, selecciona Apoyos en tu Facultad y busca tu unidad académica. Ahí encontrarás los correos, formularios y apoyos disponibles.

Cuestionario de Salud Mental UChile: Rellena la encuesta para acceder a la priorización y lista de espera.

Recuerda que si tú o un cercano/a esta pasando por una crisis, puedes comunicarte a la Línea de Prevención del Suicidio

Apoyo especializado ante crisis o pensamientos suicidas. Es gratuita desde celulares y está disponible las 24 horas.

También puedes comunicarte con Salud Responde al 600 360 7777 – Marcando la opción 2 podrás hablar con psicólogos/as que entregan orientación y apoyo ante cualquier problema o crisis de salud mental. Atiende de lunes a viernes de 8:30 a 20:30 horas. 

Te recordamos que el servicio de atención de urgencia con atención de especialidad de salud mental durante las 24 horas es el Instituto Psiquiátrico Horwitz, ubicado en Avenida Olivos #837, Recoleta.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Dra. Javiera Soza y Dra. Paula Aldunate.

Residentes de Psiquiatría Adultos de la Clínica Psiquiátrica Universitaria, HCUCH.

  • Bienestar

Lactancia materna y alimentación con fórmula: beneficios, recomendaciones y acompañamiento para una nutrición infantil saludable

La alimentación infantil puede adoptar distintas formas según las necesidades de cada madre, bebé y familia. Conoce sus beneficios, cuidados y recomendaciones para tomar decisiones informadas y sin culpa.

La alimentación durante los primeros meses de vida constituye una de las intervenciones más importantes para favorecer el crecimiento, el desarrollo y el bienestar integral de los niños y niñas.

La leche materna es considerada el alimento ideal para el lactante, ya que aporta nutrientes, líquidos y componentes inmunológicos que contribuyen a protegerlo frente a diversas enfermedades. Además, la lactancia favorece el vínculo afectivo entre la madre y el niño y puede generar beneficios para la salud materna.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda iniciar la lactancia materna durante la primera hora después del nacimiento, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses y continuarla junto con la alimentación complementaria hasta los dos años o más, según las necesidades y preferencias de cada familia.

Beneficios de la lactancia materna

La leche materna es un alimento dinámico que se adapta a las necesidades del lactante. Durante los primeros días después del parto se produce el calostro, rico en anticuerpos y otros componentes inmunológicos que ayudan a fortalecer las defensas del recién nacido.

Entre los principales beneficios para el niño se encuentran:

  • Menor riesgo de infecciones gastrointestinales y respiratorias.
  • Disminución de algunas enfermedades durante la infancia.
  • Favorecimiento del desarrollo neurológico.
  • Contribución a hábitos alimentarios saludables a largo plazo.

Para la madre, la lactancia puede favorecer la recuperación después del parto, contribuir a la contracción uterina, disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer de mama y ovario y fortalecer el vínculo afectivo con su hijo. Estos beneficios son parte central de la promoción de la lactancia materna realizada por los equipos de salud.

Lactancia materna exclusiva 

La lactancia materna exclusiva significa que el lactante recibe únicamente leche materna, sin necesidad de incorporar agua, infusiones u otros alimentos durante los primeros seis meses, salvo indicación médica específica.

La leche materna proporciona los nutrientes y líquidos necesarios para cubrir los requerimientos del bebé durante este periodo. A partir de los seis meses, se recomienda iniciar progresivamente la alimentación complementaria y mantener la lactancia materna.

Cuando la alimentación se realiza con fórmula infantil

No todas las familias pueden o desean alimentar a su bebé exclusivamente con lactancia materna. Existen situaciones médicas, personales, emocionales, laborales o sociales en las que se utiliza fórmula infantil, ya sea de manera exclusiva o complementaria a la leche materna.

La fórmula infantil está diseñada para cubrir las necesidades nutricionales del lactante cuando la leche materna no está disponible o no es suficiente, según la evaluación profesional. Aunque no contiene todos los componentes inmunológicos presentes en la leche materna, puede proporcionar un aporte adecuado de energía, proteínas, grasas, vitaminas y minerales cuando se prepara y administra correctamente.

Indicaciones frecuentes para utilizar fórmula infantil

La utilización de fórmula puede estar indicada o ser necesaria en situaciones como:

  • Algunas enfermedades maternas o tratamientos incompatibles con la lactancia.
  • Dificultades persistentes en la producción de leche.
  • Prematuridad o condiciones médicas específicas del recién nacido.
  • Decisión informada de la madre o la familia.
  • Necesidad de alimentación complementaria temporal o permanente.

Es importante que la elección de la fórmula y la cantidad administrada sean orientadas por un profesional de la salud, evitando cambios frecuentes de producto sin indicación.

Preparación segura de la fórmula infantil

La seguridad en la preparación es fundamental para prevenir infecciones y errores de alimentación.

Se recomienda:

  • Lavarse bien las manos antes de preparar la fórmula.
  • Utilizar agua segura y hervida cuando corresponda, según la indicación local.
  • Esterilizar o higienizar adecuadamente mamaderas, tetinas y utensilios.
  • Respetar exactamente la proporción de agua y polvo indicada por el fabricante.
  • Desechar la fórmula que quede en la mamadera después de la alimentación si ha transcurrido el tiempo recomendado.

Agregar más polvo no mejora la nutrición y puede ser perjudicial; agregar menos puede producir una alimentación insuficiente.

ilustración de mujer amantando

Alimentación mixta: lactancia materna y fórmula

Muchas familias utilizan alimentación mixta, combinando lactancia materna con fórmula infantil. Esta alternativa puede permitir mantener parte de los beneficios de la leche materna y, al mismo tiempo, responder a las necesidades particulares de la madre y del bebé.

Para favorecer una alimentación mixta adecuada, se recomienda:

  • Mantener las tomas al pecho según la demanda del bebé, cuando sea posible.
  • Ofrecer la fórmula en la cantidad indicada por el profesional de la salud.
  • Vigilar el aumento de peso, la hidratación y el bienestar general del lactante.
  • Buscar apoyo si aparecen dudas sobre la producción de leche, el acople o la suplementación.

La necesidad de complementar con fórmula no significa necesariamente que la lactancia haya fracasado. Cada experiencia de alimentación infantil es diferente y debe ser acompañada sin juicios ni culpabilización.

Cada experiencia de alimentación infantil es diferente y debe ser acompañada sin juicios ni culpabilización. Puede interesarte:

Importancia del apoyo y la información basada en evidencia

La alimentación del lactante no depende exclusivamente de la voluntad de la madre. Factores familiares, sociales, culturales, laborales y sanitarios pueden facilitar o dificultar tanto la lactancia como la preparación adecuada de la fórmula.

El acompañamiento de los profesionales de la salud y del entorno familiar es fundamental. Los equipos de salud deben entregar información clara, basada en evidencia y respetuosa de las decisiones de cada familia.

También deben identificar tempranamente las dificultades relacionadas con el acople, el dolor, la percepción de baja producción de leche o los problemas vinculados con la alimentación mediante fórmula.

El apoyo debe entregarse desde un enfoque respetuoso, evitando generar sentimientos de culpa y reconociendo que cada experiencia es individual.

Rol de los profesionales de la salud

Los profesionales de la salud cumplen un papel esencial en la promoción, protección y apoyo de la lactancia materna, así como en la orientación para una alimentación segura con fórmula cuando esta se utiliza.

Su labor incluye:

  • Educar a las familias.
  • Resolver dudas.
  • Detectar dificultades.
  • Evaluar el crecimiento y desarrollo del niño.
  • Orientar oportunamente hacia una atención especializada cuando sea necesario.

La consejería debe considerar aspectos técnicos, emocionales y sociales, promover una toma de decisiones informada y respetar la autonomía de las personas.

Desafíos de la alimentación infantil

Actualmente persisten barreras que pueden dificultar la continuidad de la lactancia o una alimentación infantil adecuada. Entre ellas se encuentran el retorno al trabajo o a los estudios, la falta de espacios apropiados para amamantar o extraer leche, la ausencia de redes de apoyo, las dificultades económicas y algunas creencias culturales.

Las políticas públicas y las instituciones tienen un papel importante en la generación de condiciones que favorezcan la lactancia y en asegurar el acceso a orientación nutricional y apoyo para las familias que utilizan fórmula infantil.

Una alimentación adecuada y sin sentimientos de culpa

La lactancia materna ofrece importantes beneficios nutricionales, inmunológicos, emocionales y de salud para el niño y la madre, por lo que continúa siendo la recomendación principal de los organismos internacionales.

Sin embargo, cuando la alimentación se realiza con fórmula infantil, ya sea de forma exclusiva o complementaria, también es posible lograr una nutrición adecuada si existe una preparación segura, seguimiento profesional y apoyo respetuoso.

El objetivo central debe ser que cada niño reciba una alimentación suficiente, segura y adecuada para su crecimiento y desarrollo, y que cada familia pueda tomar decisiones informadas con el acompañamiento de profesionales de la salud, sin presión, estigmatización ni sentimientos de culpa.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Autor/a

Nilda Alegría Díaz

Enfermera DSE

  • Salud Mental

Autodiagnóstico por redes sociales 

Instagram, TikTok y X cumplen un rol clave en la forma en que estudiantes universitarios interpretan su malestar. Una mirada crítica permite distinguir los contenidos digitales de una evaluación profesional.

La salud mental en estudiantes universitarios se ha vuelto un tema cada vez más importante, especialmente tras la pandemia de COVID-19. Muchos estudiantes experimentan un mayor nivel de estrés, ansiedad y desánimo por la sobrecarga académica, la presión de rendir bien, la incertidumbre sobre el futuro y dificultades económicas.

Estas experiencias influyen en cómo se sienten y enfrentan la vida universitaria. Además, las redes sociales se han transformado en una de las principales fuentes de información y socialización para los jóvenes, quienes las utilizan para comunicarse. A su vez, estas plataformas ocupan un rol clave al momento de interpretar su propio malestar.

¿Qué es el autodiagnóstico por redes sociales?

Plataformas como Instagram, TikTok y X han experimentado un aumento en el contenido relacionado con la salud mental. En estos espacios se comparten relatos personales sobre síntomas, diagnósticos y experiencias emocionales.

Si bien este fenómeno permitió visibilizar el malestar psicológico y disminuir el estigma asociado a la búsqueda de ayuda psicológica, también ha favorecido la aparición del autodiagnóstico, es decir, cuando una persona se identifica con un trastorno mental basándose en información de redes sociales sin haber recibido una evaluación profesional.

El autodiagnóstico en estudiantes universitarios

En el caso de los estudiantes universitarios, el autodiagnóstico adquiere gran relevancia, ya que se encuentran en una etapa vital marcada por la exploración identitaria, el sentido de pertenencia y la validación social.

En este contexto, es normal que muchos jóvenes se sientan reflejados en los contenidos que ven en redes sociales y utilicen esas descripciones para poder explicar mejor cómo se sienten, incluso cuando se trata de experiencias normales del desarrollo o de la experiencia universitaria.

Aunque el autodiagnóstico no es un fenómeno nuevo, en el último tiempo se ha intensificado debido al fácil acceso a la información digital. Esta práctica se ve reforzada por la disponibilidad de contenidos simplificados que presentan síntomas comunes, como cansancio, falta de concentración o cambios de ánimo, como indicadores directos de trastornos específicos.

En consecuencia, esto puede generar confusión, preocupación innecesaria y también retrasar la búsqueda de una evaluación profesional adecuada.

Algoritmos y contenidos de salud mental

Las redes sociales funcionan a través de algoritmos que muestran los intereses del usuario según el contenido que busca y consume, generando una exposición reiterada a contenidos similares. Esto significa que, si un estudiante universitario busca comprender su malestar emocional. ve e interactúa con contenido de salud mental (como publicaciones sobre ansiedad, depresión o TDAH), la plataforma le seguirá mostrando cada vez más contenido de este tipo.

Esta dinámica puede favorecer la sobreidentificación con diagnósticos clínicos, sin considerar la historia personal, social o el momento vital en que se encuentra el individuo.

Se ha evidenciado que el consumo frecuente de contenido psicológico en redes sociales se asocia a una mayor tendencia al autodiagnóstico, especialmente en trastornos como ansiedad, depresión y TDAH. Esto puede generar interpretaciones incorrectas de síntomas comunes, que pasan a considerarse automáticamente síntomas de trastornos mentales, cuando en muchos casos se trata de reacciones normales a las exigencias de la vida universitaria.

Funciones y riesgos del autodiagnóstico

En el contexto de la población universitaria, el autodiagnóstico puede cumplir una función positiva, ya que permite poner en palabras lo que se siente, otorgando sentido a las experiencias emocionales que antes resultaban confusas. Así, el diagnóstico puede convertirse en un elemento identitario que facilita el sentido de pertenencia a comunidades digitales.

Sin embargo, es importante destacar que este proceso también conlleva riesgos significativos. La sobreidentificación con una etiqueta diagnóstica puede rigidizar la autoimagen.

En algunos casos, el autodiagnóstico retrasa la búsqueda de ayuda profesional, ya sea por la falsa sensación de control o por el temor a que el diagnóstico clínico no coincida con el asumido previamente. Además, se ha observado un aumento de la ansiedad asociada a la exposición constante a información.

El autodiagnóstico no reemplaza una evaluación profesional

En este contexto, se vuelve importante invitar a los estudiantes a reflexionar sobre la tendencia a explicar su malestar únicamente a través de etiquetas diagnósticas. Si bien buscar información puede ser un primer paso para comprender lo que se siente, el autodiagnóstico no reemplaza una evaluación profesional ni el acompañamiento adecuado.

Es por esto que resulta necesario fomentar una mirada más crítica frente a los contenidos de redes sociales, fortalecer las redes de apoyo cercanas y promover la búsqueda de ayuda en espacios de salud mental, entendiendo estos espacios como lugares de orientación, contención y cuidado personal.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Ailyn Arenas Roco

Psicóloga equipo salud mental DSE

  • Bienestar
  • Salud Mental

Aceptación y mindfulness: dos herramientas clave para la salud mental universitaria

La vida universitaria puede acumular estrés, ansiedad y exigencias personales. Estas herramientas permiten cambiar la relación con las emociones y avanzar hacia lo que valoramos.

“La vida no es ni buena ni mala, es como es”.

Proverbio chino.

En los pasillos de la universidad, entre parciales, entregas y vida social, es fácil sentirse abrumado. Estrés, ansiedad, exigencias personales… todo se acumula.

Frente a esto, conceptos como aceptación y mindfulness están ganando protagonismo en la psicología contemporánea. Pero, ¿de qué se trata realmente? ¿Y por qué cada vez se investigan más estos enfoques?

¿Qué es la aceptación psicológica?

Lo primero es aclarar el error común de confundir el aceptar con el rendirse o conformarse. Otro error fundamental se relaciona con pensar que aceptar algo incluye estar de acuerdo; sin embargo, es simplemente aceptar que no puedes cambiarlo, es dejar de pelear con nuestras emociones para poder avanzar con lo que realmente nos importa.

La ecuación del sufrimiento es la siguiente:

Dolor x Resistencia (o no aceptación) = Sufrimiento

Los temas habituales que no aceptamos tienen que ver con algunas situaciones del pasado o del presente. También, en ocasiones, tenemos dificultades para aceptar cómo son los otros con nosotros.

En otras oportunidades, el problema es con nosotros mismos, como no aceptar partes de nuestro cuerpo que no nos gustan o alguna enfermedad o condición crónica que nos cuesta asumir. También en relación con nosotros mismos, a veces tenemos dificultades con algunos aspectos de nuestra personalidad que nos gustaría que fueran distintos.

A nivel externo, muchas veces cuesta asumir lo injusto que puede ser el mundo o aceptar los procesos de muerte de seres queridos.

¿Qué debemos observar ante algo que no aceptamos?

Cuando reconozcamos algo que nos cuesta aceptar, puede ser de utilidad revisar las expectativas que tenemos al respecto, su origen y la posibilidad de disminuirlas.

También ayuda a la aceptación la sensación de control que tenemos sobre la situación. En este sentido, tener la certeza de que no podemos hacer nada para cambiar el entorno también nos puede ayudar.

Aquí también es saludable entender la inutilidad de nuestra preocupación, que generalmente contamina nuestro día a día. Finalmente, también nos puede ayudar responder la siguiente pregunta: ¿es clave para que yo sea feliz eso que no es como yo quiero que sea?

Matriz de aceptación inteligente

A continuación, podemos ver una matriz que nos puede ayudar a determinar si debemos actuar o aceptar aquello que no nos gusta

Ejemplo:

Tienes un parcial importante, te sientes ansiosa/o y tu mente empieza con frases como “no voy a poder” o “soy insuficiente”. En vez de intentar ignorar todo eso o luchar contra esos pensamientos, la aceptación propone que los reconozcas como parte de la experiencia humana… y sigas adelante con tus objetivos: estudiar, rendir y cuidar tu salud mental en el proceso.

Aceptar no es dejar de sentir, es dejar de sufrir por sentir.

Algunas reacciones inadecuadas ante el sufrimiento

Resignación

No hacer nada ante el problema. Eso constituye una actitud pasiva y no efectiva. En estas ocasiones, generalmente la persona piensa que tiene menos control del que realmente tiene. Surgen frases del tipo: “No vale la pena hacer nada” o “No hay nada que hacer”.

Sobreactuación irracional

Negación del problema y sobreactuación en un intento desesperado de solución. En este caso, es una actitud activa, pero no efectiva. El sujeto piensa que tiene más control del que realmente tiene. Puede ir acompañada de frases como: “Lo voy a solucionar sea como sea” o “Si uno quiere, puede conseguirlo todo”.

Reacciones adecuadas ante el sufrimiento

Actuación

Ante la duda, ensayo y error. En este caso, es útil echar mano a técnicas de resolución de problemas y entender que todo tiene un costo.

Aceptación de la realidad

Admitir que el dolor forma parte de la vida y dejar de luchar contra la realidad, actuando solo en lo que pueda ser útil, sin sobreactuar. Constituye una actitud activa y efectiva. Lo habitual en este caso son frases como: “Ya he hecho lo que se podía hacer. Así es el mundo… y así está bien también”.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness, o atención plena, es la práctica de estar presente, consciente de lo que sucede aquí y ahora, sin juzgar. No es solo meditar (aunque hacerlo es una forma de desarrollar esta habilidad). Es aprender a volver al presente cada vez que la mente divaga; algo que, entre materias, responsabilidades y redes sociales, necesitamos más que nunca.

Si quieres profundizar en sus fundamentos, te invitamos a revisar nuestro artículo previa sobre qué es el mindfulness.

Ejemplos simples de mindfulness en la vida universitaria:

  • Comer sin mirar el celular ni estudiar al mismo tiempo.
  • Escuchar realmente cuando una amiga/o te habla.
  • Notar que tu mente se fue en clase y traerla de vuelta sin culparte.
  • Respirar profundo antes de rendir una evaluación.

El mindfulness no elimina el estrés, pero cambia la manera que tenemos de relacionarnos con él.

¿Cómo se aplica en la vida diaria?

La aceptación y el mindfulness no buscan eliminar el malestar a toda costa. En cambio, proponen cambiar la relación que tenemos con nuestras emociones, ayudándonos a enfocarnos en lo que valoramos, incluso cuando no todo está bien.

El objetivo no es dejar de sentir malestar, sino poder vivir una vida con sentido a pesar de él.

¿Por qué importa esto en la universidad?

La vida universitaria es una etapa de transición, desafíos, mucha presión… y, a veces, mucho malestar emocional.

Muchas veces se espera que estemos “siempre bien”, “siempre productivos”, cuando en realidad no estar bien también es parte del proceso.

Aceptar lo que sentimos y practicar la atención plena puede:

  • Reducir el estrés académico.
  • Aumentar el enfoque y la productividad real.
  • Mejorar la relación con uno mismo.
  • Favorecer decisiones más coherentes con nuestros valores.

Estudiar con presión es difícil. Estudiar peleándote contigo mismo es agotador. Estas herramientas pueden ayudarte a romper ese círculo vicioso.

Recursos para practicar

Apps útiles

  • Insight Timer: meditaciones guiadas gratuitas.
  • Petit BamBou: ofrece meditaciones adaptadas a distintas situaciones.
  • Smiling Mind: mindfulness para jóvenes y estudiantes, en inglés.

Búsquedas en YouTube recomendadas

  • “Qué es el mindfulness y cómo empezar”
  • Meditaciones guiadas cortas de 5 minutos busca “mindfulness 5 minutos” para comenzar sin presión.

Ejercicio simple: un minuto de respiración consciente

Cierra los ojos. Enfócate solo en tu respiración. Siente cómo entra y sale el aire. Cuando aparezca un pensamiento —que es lo más normal—, simplemente vuelve a la respiración sin juzgarte.

Un minuto. Eso ya es practicar mindfulness.

En resumen

Aceptar no es rendirse. Estar presente no es desconectarse del futuro. Son formas de conectar más profundamente con lo que somos y con lo que valoramos.

No necesitas ser experto ni tener todo resuelto. Solo necesitas abrirte a la posibilidad de que otra manera de vivir tus emociones es posible. Y eso, en la universidad y en la vida, puede marcar una gran diferencia.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Brach, T. Aceptación radical. 2013. Gaia Ediciones.
  • Cashdan, T.; Ciarroch, J. Mindfulness, Aceptación y Psicología Positiva. 2014. Editorial Obelisco.
  • García-Campayo, J. Como reducir el sufrimiento: con Aceptación y Mindfulness. 2022. Editorial Singlatana.
  • Soler, Q. Manual para soltar: Practicando la Aceptación Radical de la Terapia Dialéctica Conductual. 2022. Psara Ediciones.

Autor/a

Carlos Passi Capdeville

Psicólogo de la Unidad de Psicología – Facultad de Derecho U. de Chile.

  • Consumo de sustancias

Consumo de sustancias: comprender sin estigmatizar

El consumo de sustancias es un asunto de salud, no una falla personal. Hablemos sobre cómo derribar el estigma en la comunidad universitaria.

El consumo de sustancias es una problemática de salud que puede atravesar la vida de cualquier persona, sin distinción de edad, género, contexto social o situación económica. No se trata de una experiencia lejana ni exclusiva de ciertos grupos: puede aparecer en distintos momentos del ciclo vital y afectar tanto a estudiantes, como a docentes y funcionarios, formando parte de realidades muchas veces invisibilizadas.

En nuestra sociedad, existe una fuerte normalización del consumo de alcohol como medio de socialización, celebración o relajación. Algo similar ocurre con el uso de marihuana, que suele estar escasamente problematizado y, en algunos casos, promovido como una forma de regular emociones o aliviar el estrés. A esto se suma la automedicación o el uso inadecuado de fármacos, prácticas que pueden darse en diversos contextos y que también implican riesgos para la salud física y mental.

En el contexto universitario, estos factores se entrecruzan con diversas realidades:

  • El estrés académico.
  • La presión por el rendimiento.
  • La exigencia personal.
  • Las expectativas familiares.
  • Las propias experiencias de vida.

La etapa universitaria es, para muchas personas, un periodo de grandes cambios, exploración e independencia, pero también de tensiones emocionales. Cuando no existen espacios de apoyo, información clara o redes de contención, estas tensiones pueden intensificarse y generar escenarios de mayor vulnerabilidad.

Hablando del consumo

Es importante recordar que una persona que desarrolla un uso problemático de alguna sustancia sigue siendo una persona íntegra: inteligente, valiosa, digna de respeto y capaz de tomar decisiones. El consumo problemático no define a quien lo vive. Muchas veces, detrás de esta experiencia existe una necesidad no expresada, un malestar emocional o una dificultad para enfrentar ciertas situaciones.

Hablar de lo que está ocurriendo, pedir ayuda y saber dónde encontrar apoyo puede marcar una diferencia significativa, ya que el consumo problemático puede modificarse o incluso dejarse atrás con el acompañamiento adecuado.

Sin embargo, uno de los principales obstáculos para buscar ayuda es el estigma. La carga social asociada al consumo de drogas —incluyendo alcohol y fármacos— lleva a que muchas personas oculten su situación por miedo al juicio, al rechazo o a ser etiquetadas.

Persisten creencias erróneas que reducen el consumo problemático a una “falta de voluntad” o a una decisión personal, desconociendo que los trastornos por consumo de sustancias implican cambios a nivel cerebral que vuelven el consumo compulsivo y difícil de interrumpir sin apoyo profesional.

¿Qué es el estigma?

En sociología, estigma es una condición, atributo, rasgo o comportamiento que hace que la persona portadora sea incluida en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa y se la vea como inaceptable o inferior.

El estigma social según Goffman es el proceso en el cual la reacción de los demás estropea la «identidad normal». Son objeto de estigma social elementos como:

  • Las enfermedades mentales.
  • Las discapacidades físicas.
  • La obesidad.
  • El ser hijo ilegítimo.
  • La orientación sexual.
  • La identidad de género.
  • El color y tono de piel.
  • La nacionalidad o proclamarse de una cierta etnicidad.
  • El vivir en un entorno con índices de criminalidad elevados.

La forma en que una sociedad comunica esto puede favorecer que estas concepciones sean mantenidas o magnificadas, al ser reproducidas. Así, las personas estigmatizadas son empujadas al aislamiento, devaluadas, rechazadas, experimentan discriminación, insultos, ataques e incluso agresiones ; y aquellos que se perciben a sí mismos como miembros de un grupo estigmatizado (lo sean o no), experimentan estrés psicológico.

Entendamos el consumo problemático

No existe una única forma de desarrollar un problema de consumo. Algunas personas pueden presentar conductas más visibles, como episodios de descontrol o conflictos interpersonales. Otras logran sostener rutinas académicas o laborales durante largos periodos, planificando sus consumos y cumpliendo aparentemente con sus responsabilidades. Estas diferencias refuerzan la idea de que no hay un único perfil ni una receta universal para comprender o abordar esta problemática. Cada historia es distinta, y cada proceso de recuperación también lo es.

Si bien algunos comportamientos asociados al consumo problemático pueden generar distancia con el entorno, es fundamental entender que estos no definen a la persona ni son irreversibles. Los cambios cerebrales vinculados a los trastornos por consumo no son necesariamente permanentes. La evidencia muestra que las personas pueden recuperarse, especialmente cuando acceden a tratamientos oportunos, acompañamiento y redes de apoyo comprensivas.

Existen múltiples factores que influyen en la susceptibilidad al consumo problemático, muchos de los cuales están fuera del control individual:

  • Aspectos genéticos.
  • Factores sociales.
  • Elementos culturales.
  • Componentes emocionales.

Aun así el consumo sigue siendo visto con frecuencia desde una mirada moralizante. Esto puede generar miedo, enojo o incomprensión, incluso en el círculo cercano, dificultando aún más que la persona se sienta capaz de pedir ayuda.

¿Cómo podemos avanzar en la reducción del estigma?

Los términos cotidianos cargados de prejuicio refuerzan la idea de que el consumo problemático es una elección voluntaria y no una condición de salud que, como tal, se puede tratar. Considerando esto, abordar el consumo únicamente desde una perspectiva punitiva o delictual contribuye a estereotipos que asocian a quienes consumen con peligrosidad o irresponsabilidad, profundizando su marginación. Cuando a esto se suman otros prejuicios —como el género, la orientación sexual, el origen migrante o la situación socioeconómica—, el estigma se vuelve aún más complejo y excluyente.

Comprender que el consumo de drogas puede pasar de una etapa exploratoria a una problemática es clave para la prevención. Pero, sobre todo, reconocer que cuando ya existe un problema, estamos frente a un trastorno de salud resulta fundamental para construir respuestas más humanas y efectivas.

Promover encuentros entre pares, instancias de reflexión y redes de apoyo contribuye no solo al bienestar estudiantil, sino también al desarrollo integral de personas y comunidades más conscientes y solidarias.

Cada persona puede desempeñar un papel en la reducción del estigma y la discriminación de las personas con trastornos por consumo de drogas, desde los profesionales del área de la salud y los investigadores de la adicción, hasta el público en general y quienes se ven directamente afectados por problemas de drogas y alcohol.

Quienes viven un trastorno por consumo de sustancias merecen empatía y respeto, no culpa ni exclusión. Reducir el estigma aumenta las posibilidades de que las personas busquen ayuda a tiempo, sin miedo a perder lo que aman o a ser definidas por una sola experiencia de su vida.

Comprender el consumo como un problema de salud y no como una falla personal es un paso fundamental para construir comunidades universitarias más humanas, informadas y comprometidas con el cuidado colectivo.

Si sientes que tu o alguien cercano tiene un problema y/o necesita ayuda para ahondar en el tema, te recomendamos buscar la ayuda de un profesional de la salud: Puedes acceder a orientación llamando al Fono Drogas 1412 o en el centro de salud más cercano.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Jessica Araya

Autor/a

Jessica Araya

Psicóloga especialista en adicciones

  • Salud Mental

Paradojas de la masculinidad: entre el poder y la fragilidad, la salud mental

Descubre por qué expresar lo que sientes no te hace débil y cómo la salud mental en hombres es un tema importante.

Cada junio recordamos la importancia de visibilizar la salud mental masculina, como una forma de concientizar sobre un tema que todavía es visto por muchos —incluso por los propios entornos— como una muestra de debilidad.

¿Por qué pareciese ser tan difícil visibilizar este problema social? La idea de que los varones podamos tener algún problema de salud mental atenta directamente contra el ideal de fortaleza e invulnerabilidad con el que la mayoría crecemos. Esto se debe a que, a pesar de que vivimos en sociedades que esperan y preparan a los varones para ocupar espacios de poder y detentarlos, la mayoría no logra —ni tiene por qué— cumplir con las asfixiantes exigencias de lo que la cultura considera un «verdadero hombre».

Esta brecha entre la expectativa y la realidad genera un costo altísimo. Desde pequeños se nos inculcan ciertos mandatos que terminan por afectar nuestro bienestar, los cuales son reforzados por el entorno:

  • Desde pequeños se nos enseña que los hombres debemos evitar todo lo que se identifique como «femenino» (como depender y cuidar de otros, mostrar emociones o admitir fragilidad).
  • Terminamos por creer que somos, o tenemos que ser, completamente invulnerables.
  • Muchas veces la familia no prioriza nuestra salud mental.
  • Nosotros mismos minimizamos el problema considerándolo una «pérdida de tiempo», un lujo o una señal de deshonra.

Salud mental masculina: La «olla a presión» emocional

Al no desarrollar herramientas para gestionar la frustración o la tristeza, el malestar implosiona o se externaliza de forma destructiva. El teórico Michael Kaufman describe que los varones solemos desarrollar nuestra emocionalidad como si fuera una olla a presión, donde toda emoción considerada «feminizante» u oculta es reprimida y canalizada únicamente a través de la ira o el control.

No es casualidad, entonces, que las estadísticas chilenas muestren una realidad tan cruda: el suicidio en nuestro país es un fenómeno trágicamente masculinizado, concentrando el 82,4% de los casos totales (lo que significa que por cada mujer, mueren más de 4 hombres por esta causa).

Esta «olla a presión» también explica la paradoja de los diagnósticos. Según el Termómetro de la Salud Mental Achs-UC, los hombres reportan casi la mitad de síntomas depresivos que las mujeres:

  • Hombres: 9,8%
  • Mujeres: 17,4%

Esto no significa que suframos menos; significa que la forma en la que aprendemos a ser varones nos impide identificar y expresar lo que nos pasa, «enmascarando» el dolor con conductas como la irritabilidad o el consumo problemático de alcohol, que afecta al 26,3% de los hombres con sintomatología depresiva o insomnio.

El miedo a la vulnerabilidad

Muchos varones perciben que sentarse a hablar con alguien no solucionará sus problemas, o que reconocer que necesitan ayuda les hará perder su estatus frente a sus pares. Este miedo a parecer débiles es especialmente peligroso en el ámbito de la salud mental: en la medida en que postergamos y no atendemos el malestar, este termina por cronificarse en patologías mucho más severas e invalidantes.

Esta resistencia a mirarnos hacia adentro es clave en la relación con nosotros mismos y con nuestros vínculos. Antropólogos como Matías De Stefano Barbero sostienen que una de las razones fundamentales de que los hombres seamos los principales perpetradores de hechos de violencia —tanto hacia las mujeres como hacia otros hombres— tiene relación directa con la negación de la vulnerabilidad. Nos violentamos y violentamos al resto para demostrar que no somos frágiles.

Sin embargo, como bien plantea la filósofa Judith Butler, la vulnerabilidad es una condición constitutiva del ser humano. Todos somos vulnerables frente a algo o alguien; todos requerimos de un otro para vivir interdependientemente en esta sociedad.

Negarnos esta realidad es, en última instancia, una forma de negar nuestro propio lugar en el mundo. Hoy, más que nunca, necesitamos construir una sociedad que permita a los hombres hablar de nuestros malestares y canalizarlos adecuadamente. No es una pérdida de estatus; es una condición urgente para sostener nuestra propia vida y garantizar una convivencia sana con otres.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Las siete P’s de la violencia de los hombres (Kaufman, M)
  • Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de Chile (MINSAL).
  • Caracterización de los suicidios perpetrados en Chile entre 2000-2021: una aproximación al desempeño de las políticas públicas en salud mental. (2026). Revista Andes, 1(2). 
  • 11º Termómetro de Salud Mental en Chile Estudio Achs Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales.
  • Masculinidades (im)posibles. De Stéfano Barbero, M (2021)
Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

  • Bienestar

Prevención del Cáncer de Próstata

El estilo de vida universitario sienta las bases para prevenir el cáncer de próstata y la prostatitis.

El cáncer de próstata es el segundo tumor más común en la población masculina global y, aunque suele asociarse a la vejez, las decisiones de estilo de vida durante los años universitarios sientan las bases para su prevención a largo plazo.

Diversas investigaciones han reportado un incremento de anomalías prostáticas y consultas urológicas en hombres jóvenes, impulsando la urgencia de educar a las nuevas generaciones sobre la salud de este órgano desde los 20 años.

¿Por qué importa la próstata?

La próstata es una glándula exocrina del sistema reproductor masculino. Se encuentra justo debajo de la vejiga, delante del recto y rodea la uretra, el conducto por el que se excreta la orina. Es del tamaño de una nuez y está encargada de:

  • Producción del líquido prostático: Constituye alrededor del 30% del volumen total del semen. Este fluido es ligeramente alcalino, lo que neutraliza el ambiente ácido de la vagina, protegiendo a los espermatozoides y facilitando su supervivencia y movilidad.
  • Facilitación de la eyaculación: Durante la eyaculación, la próstata se contrae, liberando el líquido prostático hacia la uretra. Esta contracción es parte de un proceso coordinado que asegura que el semen sea expulsado del cuerpo, mezclado con los espermatozoides y otros fluidos glandulares.
  • Control de la micción: La próstata juega un papel indirecto en el control del flujo de orina. Dado que rodea la uretra, cualquier cambio en su tamaño, como ocurre en la hiperplasia benigna de próstata, puede afectar el flujo urinario, causando síntomas como dificultad para comenzar a orinar, flujo débil, o necesidad frecuente de orinar, especialmente durante la noche.
  • Protección inmunológica: El líquido prostático contiene enzimas y proteínas que tienen funciones antibacterianas y antioxidantes, proporcionando una primera línea de defensa contra las infecciones del tracto urinario.

Si bien es extremadamente raro desarrollar un tumor maligno a temprana edad, los malos hábitos —como el sedentarismo, las dietas de comida rápida y el consumo de alcohol— incrementan el riesgo metabólico y la inflamación de la glándula o prostatitis.

El autocuidado temprano no evita el paso del tiempo ni elimina la herencia, pero sí reduce significativamente el riesgo de que esa predisposición genética y celular desencadene patologías oncológicas futuras.

Prevención temprana

La evidencia médica actual señala que la modificación de factores ambientales es clave para mitigar riesgos futuros. Los pilares esenciales de prevención incluyen:

  • Alimentación saludable: Priorizar alimentos ricos en licopeno y antioxidantes que frenan el daño celular, reduciendo al mínimo las grasas saturadas.
  • Actividad física constante: Mantener un Índice de Masa Corporal (IMC) óptimo mediante ejercicio regular disminuye significativamente la agresividad de los tumores prostáticos.
  • Eyaculación regular: Una vida sexual activa y la eyaculación periódica actúan como un mecanismo de limpieza natural que favorece los tejidos prostáticos.
  • Monitoreo de síntomas: No se deben ignorar la dificultad para orinar, el flujo débil, el dolor pélvico persistente o la presencia de sangre en los fluidos genitourinarios.

Las pautas globales actuales enfatizan que la prevención secundaria, basada en la detección precoz, debe iniciar mucho antes si existen factores de riesgo hereditarios. Los criterios de inicio de evaluación médica se estratifican de la siguiente manera:

Nivel de RiesgoPerfil del pacienteCuando iniciar el tamizaje (PSA)
Riesgo EstándarSin familiares directos afectados por la enfermedad.Entre los 45 y 50 años.
Riesgo AltoAfrodescendientes o con familiares de primer grado (padre/hermano) con cáncer de próstata.A partir de los 40 a 45 años.
Riesgo Genético DirectoPortadores confirmados de mutaciones genéticas avanzadas como BRCA2.Monitoreo estricto bianual desde los 45 años.

¿Qué es el examen de Antígeno Prostático Específico (PSA)?

Muchos jóvenes evitan el tema por miedo al examen físico tradicional, no obstante, los protocolos médicos modernos y los comités de cribado internacional establecen que la herramienta de primera línea es el Antígeno Prostático Específico (PSA), un análisis de sangre rápido, indoloro y preventivo que disminuye la necesidad de intervenciones invasivas tempranas.

Prostatitis

La enfermedad prostática más común y relevante que puede afectar a la población estudiantil universitaria (hombres jóvenes de entre 18 y 25 años) es la prostatitis. El cáncer de próstata y la hiperplasia prostática benigna (HPB) son extremadamente raros en menores de 40 años, por lo que el enfoque epidemiológico en universitarios se centra exclusivamente en los distintos tipos de inflamación prostática.

Síntomas de la prostatitis

Suelen manifestarse en forma de disuria, es decir, dolor o escozor al orinar. Es común, también, la aparición de restos de sangre en la orina y la poliaquiuria: la necesidad de orinar de forma frecuente y el aumento del número de micciones a lo largo del día que, por lo general, suelen ser de pequeña cantidad.

Es habitual que aparezca como dolor más o menos intenso en la zona perineal, es decir, en la zona comprendida entre el ano y los testículos. También, puede aparecer dolor en la parte baja del abdomen o en los testículos.

Tipos de prostatitis

  • Crónica / Síndrome de Dolor Pélvico Crónico (SDPC): Es el tipo más común en jóvenes. No suele ser infecciosa y se asocia directamente al estilo de vida: sedentarismo prolongado por largas horas de estudio y altos niveles de estrés psicológico o ansiedad por la carga académica.
  • Prostatitis Bacteriana Aguda y Crónica: Provocada por infecciones bacterianas del tracto urinario que ascienden hacia la próstata. En jóvenes sexualmente activos, bacterias vinculadas a Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) como Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae pueden actuar como detonantes.
  • Prostatitis Inflamatoria Asintomática: El paciente no presenta dolor ni molestias urinarias, pero se detectan glóbulos blancos en exámenes rutinarios de semen o tejido prostático.

Prevención

  • Acudir a revisión de urología inmediata en caso de presentar síntomas, para evitar el empeoramiento de la patología.
  • Incluir antioxidantes y evitar el consumo de grasas polisaturadas de manera habitual.
  • Usar preservativo durante las relaciones sexuales.
  • Higiene personal, Incluyendo el lavado de manos, antes y después de miccionar.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • American Urological Association & SUO. (2026). Guidelines on the Early Detection of Prostate Cancer: 2026 Amendment. AUA Journals. auajournals.org
  • Clínica Monte Sinai. (2026). Cáncer de Próstata en Jóvenes: Síntomas a los 20 y 25 Años. Blog de Salud. clinicamontesinai.pe
  • Mayo Clinic. (2026). Prevención del cáncer de próstata: Formas de reducir el riesgo. mayoclinic.org
  • UK National Screening Committee. (2026, 28 de mayo). Targeted screening recommendation updates for high-risk populations. UK NSC Blog. blog.gov.uk
  • Chen, Y., Li, J. Y., & Zhang, M. (2013). The role of prostatitis in prostate cancer: A meta-analysis. PloS One, 8(12), e83773. doi.org

Autor/a

Natalia Araya Peralta

Matrona DSE – Coordinadora Clínica CSE Campus Eloísa Díaz

  • Bienestar

Del colegio a la U: Navegando la nueva libertad en la adultez emergente

Ingresar a la universidad implica un cambio profundo de identidad y rutinas. Exploramos por qué esta transición desafía tu bienestar y cómo puedes adaptarte sin perder el equilibrio.

Entrar a la educación superior es una experiencia que suele vivirse con una mezcla intensa de entusiasmo y ansiedad. A menudo, se espera que el cambio sea automático, como si al matricularse uno recibiera también un manual para «ser adulto», en una etapa que la evidencia científica describe como Adultez Emergente.

Se trata de un periodo particular, situado entre los 18 y 29 años. Se caracteriza por la exploración de la identidad y una sensación constante de estar «en el medio»: ya no se es adolescente, pero tampoco se sienten completamente asumidos los roles adultos. Es normal sentir inestabilidad, ya que estás experimentando el desarrollo evolutivo de tu cerebro, pero también cambios en tu entorno social.

El choque de la autonomía: De la estructura al vacío

El cambio más drástico no es la dificultad de los textos, sino la desaparición de la estructura externa. En el colegio, el tiempo estaba regulado por timbres, profesores y apoderados. En la universidad, esa regulación externa desaparece de golpe.

Neurológicamente, las funciones ejecutivas que permiten planificar y autogestionarse aún se están consolidando. Por eso, la «libertad» universitaria puede sentirse a veces como un vacío abrumador. Estudios recientes indican que gran parte del estrés de primer año proviene del intento de gestionar esta nueva autonomía sin las herramientas previas para hacerlo.

La importancia de encontrar tu «tribu»

Existe la creencia errónea de que para rendir bien hay que aislarse en la biblioteca. Sin embargo, las investigaciones en salud mental universitaria en Chile y el mundo son claras: el sentido de pertenencia es el mayor factor protector contra la deserción y el malestar emocional.

Sentir que «no encajas» o experimentar el «síndrome del impostor» es una experiencia compartida por gran parte de la comunidad estudiantil de primer año. El aislamiento aumenta el riesgo de sintomatología ansiosa y depresiva. Por el contrario, vincularse con pares, participar en actividades universitarias o simplemente compartir los temores con compañeros, funciona como un sustento emocional indispensable.

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Estrategias para la transición a la adultez emergente

Adaptarse toma tiempo. Aquí algunas claves para navegar este proceso:

  • Externaliza tu estructura: No confíes solo en tu memoria o voluntad. Usa agendas físicas o digitales para visualizar tus tiempos de estudio y, fundamentalmente, tus tiempos de descanso.
  • Cuida tus ciclos: La pérdida de horarios fijos suele desordenar el sueño. Dormir mal afecta directamente tu capacidad de regular emociones y aprender. Proteger tu sueño es una estrategia académica.
  • Valida la crisis: Sentirse perdido puede ser esperable. Si la angustia interfiere con tu vida diaria, recuerda que no tienes que resolverlo en soledad. La universidad cuenta con redes de apoyo.

La universidad es una etapa de «ensayo y error». Permitirse fallar y pedir ayuda es parte del aprendizaje de convertirse en profesional.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Arnett, J. J. (2000). Emerging adulthood: A theory of development from the late teens through the twenties. American Psychologist, 55(5), 469–480.
  • Gopalan, M., & Brady, S. T. (2020). College students’ sense of belonging: A national perspective. Educational Researcher, 49(2), 134–137.
  • Martínez, P., Jiménez-Molina, Á., Mac-Ginty, S., Martínez, V., & Rojas, G. (2021). Salud mental en estudiantes de educación superior en Chile: Una revisión amplia con metaanálisis. Terapia Psicológica, 39(3), 405–426.
  • Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (IMHAY). (2022). Jóvenes entran a la universidad ya con alta carga de problemas de salud mental

Autor/a

Sebastían Amaro

Psicólogo Clínico.

  • Bienestar
  • Efemérides

Cáncer de ovario: La importancia de la detección temprana

El cáncer de ovario es una de las afecciones más frecuentes en mujeres. Hablemos sobre sus factores de riesgo y la importancia del control.

Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha clave para generar conciencia sobre esta patología, promover la detección temprana y apoyar a quienes la padecen. Entender los factores de riesgo y la importancia de la prevención es fundamental para sostener el bienestar integral durante todo el año.

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo y puede afectar a cualquier persona, independiente de la edad.

Esta publicación es la primera de una serie de tres partes dedicada a los cánceres más frecuentes en mujeres y personas con vulva:

  • Cáncer de Ovario: Detección y factores de riesgo
  • Cáncer de Mama: Prevención y signos de alerta
  • Cáncer Cérvico Uterino: El rol del control ginecológico

¿Qué es el cáncer de ovario?

Es una enfermedad que comienza cuando las células en el ovario, las trompas de Falopio o el peritoneo presentan cambios (mutaciones) en su ADN. Las células normales crecen y se multiplican a una velocidad determinada para finalmente morir en un momento dado, pero las células cancerosas se multiplican rápidamente y no mueren, lo que provoca la formación de un tumor que puede invadir tejidos sanos.

Existen varios tipos de cáncer de ovario, clasificados según el tipo de célula en que se origina:

  • Carcinoma epitelial: es el más común y comienza en las células que recubren el exterior del ovario.
  • Tumores de células germinales: comienzan en las células productoras de óvulos.
  • Tumores estromales: comienzan en las células del tejido estructural que sostiene el ovario.

Se ha planteado que el origen del tumor podría estar en ciertas células madre situadas en la zona de transición entre la trompa y el ovario. Estas células provienen de la etapa embrionaria y permanecen inactivas durante la vida adulta, ubicándose principalmente en el epitelio que recubre la superficie del ovario para reparar el tejido dañado. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, estas células pueden transformarse en células cancerosas.

Uno de los principales factores relacionados con el origen del cáncer de ovario es la ovulación mantenida. Al parecer, el estímulo constante de la superficie ovárica puede predisponer a la transformación maligna de las células. El Cáncer epitelial de ovario representa el 85% de los tumores de ovario, siendo una de las patologías malignas ginecológicas más frecuentes. En Chile, según el MINSAL, el cáncer de ovario es la tercera causa de muerte por cáncer ginecológico en mujeres.

Factores de riesgo para el cáncer de ovario

Aún no está clara la causa del cáncer de ovario, pero sí se han identificado factores que pueden aumentar el riesgo. Los principales son:

  • Edad avanzada: es más común en mayores de 50 años.
  • Ciclos ovulatorios: menarquia precoz (< 12 años), menopausia tardía (>52 años) o nuliparidad (no haber tenido hijos), asociados a un mayor número de ciclos ovulatorios.
  • Alteraciones genéticas: mutación de genes como el BRCA1 y BRCA2 (los mismos vinculados al riesgo de cáncer mamario).
  • Antecedentes familiares: historia de cáncer de ovario en la familia directa.
  • Endometriosis

Otros factores con menor evidencia incluyen la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, el sobrepeso, el sedentarismo y hábitos como el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Hablando de factores de riesgo:

Factores protectores

Principalmente se enfocan en disminuir las ovulaciones mantenidas: el embarazo, la multiparidad (haber tenido varios hijos), la lactancia, el uso de anticonceptivos orales y algunas intervenciones quirúrgicas ginecológicas pueden ser factores protectores.

Se cree que los anticonceptivos reducen el riesgo al suprimir la ovulación y disminuir la exposición a hormonas como estrógenos y progesterona.

Prevención y control del cáncer

Tomar conocimiento sobre las causas de cáncer es necesario para entender cómo prevenirlo. Entre el 30 al 40% de las muertes por cáncer son atribuibles a 5 factores de riesgo: sobrepeso y obesidad, alimentación poco saludable, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo. También existen riesgos por infecciones oncogénicas, como el Virus Papiloma Humano (VPH), por lo que las medidas preventivas incluyen un estilo de vida saludable y protección contra las ITS.

El control de salud ginecológico permite la prevención, detección temprana y tratamiento de enfermedades. Se recomienda acudir de forma periódica, por lo menos una vez al año, para evaluar signos, síntomas y realizar exámenes preventivos. Este control puede ser realizado por las matronas y matrones, quienes están capacitadas para velar por el cuidado integral de las personas —tanto en el embarazo, parto, puerperio y recién nacido como en la educación, asesoramiento y detección de problemas de salud sexual y reproductiva—.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Natalia Araya Peralta

Matrona DSE – Coordinadora Clínica CSE Campus Eloísa Díaz

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Bienestar integral universitario: Convivencia como eje en la salud mental

La salud mental exige nuevas miradas. El desarrollo comunitario es un factor protector que aporta al bienestar. Súmate y construye comunidad aquí.

La salud mental y el bienestar de la comunidad universitaria ha sido ampliamente estudiada, en especial tras la pandemia, la cual tuvo un impacto profundo en la educación superior y en las dinámicas relacionales de sus integrantes. Dada su complejidad, este tema se ha posicionado como un eje prioritario y uno de los mayores desafíos para la sociedad actual.

El estudiantado universitario, en particular, enfrenta problemáticas como ansiedad, depresión y un aumento en el consumo de sustancias —sumado a factores personales y sociales—. Esto evidencia la necesidad de reconocer que en el entorno académico se posiciona como un grupo de riesgo con alta vulnerabilidad frente a trastornos que amenazan su bienestar integral.

Pilares para un desarrollo estudiantil pleno

El bienestar integral, según Max-Neef y Hopenhayn, abarca dimensiones fundamentales como la identidad, la participación, el ocio, la creatividad, los afectos y la protección. En el contexto universitario, fomentar estas áreas es esencial para que sus integrantes puedan desarrollarse plenamente, promoviendo una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la empatía entre todos los estamentos. 

Aunque lo académico suele considerarse el núcleo de la experiencia universitaria, la convivencia es igualmente crucial, ya que engloba las interacciones sociales y académicas que definen la vida universitaria. 

Según Mena y Huneeus, la convivencia se construye a través de una red de relaciones personales e institucionales que configuran la cotidianidad universitaria. En estas interacciones, ya sean académicas o informales, es vital incorporar principios como el pluralismo, la solidaridad, la equidad, la igualdad de género y el respeto a los Derechos Humanos. Estos valores no solo fortalecen los vínculos comunitarios, sino que también inciden directamente en la salud mental de sus miembros.

Estudios recientes demuestran que el aislamiento social y la falta de comunicación con sus pares durante la pandemia exacerbó cuadros de ansiedad, estrés y depresión en los estudiantes, afectando tanto su salud emocional como su rendimiento académico, mientras que un ambiente colaborativo entre estudiantes, docentes y personal administrativo actúan como amortiguador ante el estrés, fomentando un sentido de pertenencia y seguridad.

Co-creación de entornos saludables en la Universidad

Considerar esto permitiría proponer y revelar una relación bidireccional entre la convivencia universitaria y la salud mental, puesto que una convivencia universitaria positiva que está basada en comunidades que se comunican, se reconocen y simpatizan entre sí, implican y promueven redes de apoyo que fortalecen la salud mental; mientras que entornos de convivencia fracturados o directamente ausentes, podrían deteriorarla. 

La promoción de una convivencia universitaria inclusiva y respetuosa no solo es un imperativo ético, sino también una estrategia clave para salvaguardar la salud mental de la comunidad. Al integrar estos principios en la cotidianidad institucional, se sientan las bases para formar profesionales no sólo competentes, sino también emocionalmente resilientes y comprometidos. Así, la comunidad universitaria puede jugar un rol activo al respecto, a través del desarrollo de acciones colectivas y organizadas en relación con la salud mental. 

Esto ya lo han hecho agentes de nuestra comunidad en algunas facultades y campus, con la creación de figuras estudiantiles que ayudan a la contención emocional y acompañamiento entre pares, facilitando la derivación para atención psicológica. 

Es por esto que la comunidad universitaria es un agente clave ante la actual crisis de salud mental, ya que tiene la capacidad de organizarse y generar acciones que comuniquen e informen al respecto, promover buenas prácticas en prevención y acompañar a quienes lo requieran.

Hacia una cultura de bienestar colectivo

Las dinámicas de convivencia, especialmente las que se promueven en la Universidad de Chile son determinantes para el desarrollo integral de sus miembros, ya que facilitan la construcción de identidad, la participación activa, el acceso a espacios de creación y el establecimiento de lazos afectivos en un entorno protector.

Es fundamental destacar que el abordaje de la salud mental no debe reducirse a una intervención centrada en los déficits o problemáticas, sino que, en coherencia con los objetivos de la educación superior, debe trascender hacia la creación de entornos institucionales que fomenten activamente el bienestar colectivo, el desarrollo integral y estilos de vida saludables. 

De esta forma, una comunidad universitaria que propicia espacios colectivos en los que se pueden expresar intereses grupales e individuales, y a la vez permiten la acción comunitaria, potencia el bienestar integral de las personas. Por todo lo anterior, el desarrollo comunitario es un aspecto central en el quehacer institucional en función de promover el bienestar integral de quienes cohabitan la Universidad y los distintos territorios que la componen. 

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Alarcón, R. (2019). La Salud Mental de los estudiantes universitarios. Revista Medica Herediana, 30(4), 219-221.
  • Espinoza-Burgos, A. D., Pinargote-Castro, M. A., Antón-Espinoza , W. E., & Marcillo Villacreses, C. M. (2025). Convivencia estudiantil post-covid-19 y su impacto en la formación universitaria. RIAF. Revista Internacional De Actividad física, 3(1), 98–106.
  • Max-Neef, M. A., & Hopenhayn, M. (1994). Desarrollo a escala humana: conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones (Vol. 66). Icaria Editorial.
  • Mena, M., & Huneeus, M. (2017). Convivencia Escolar para el aprendizaje y buen trato de todos: hacia una mejor comprensión del concepto. Cultura, Educación y Sociedad, 8(2), 9-20.

Autor/a

Javiera Gallardo y Aaron Michelow

Profesionales del área de Convivencia Universitaria, DIRBDE

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2023, Universidad de Chile