Bienestar

Efemérides

Cáncer de ovario: La importancia de la detección temprana

El cáncer de ovario es una de las afecciones más frecuentes en mujeres. Hablemos sobre sus factores de riesgo y la importancia del control.

Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha clave para generar conciencia sobre esta patología, promover la detección temprana y apoyar a quienes la padecen. Entender los factores de riesgo y la importancia de la prevención es fundamental para sostener el bienestar integral durante todo el año.

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo y puede afectar a cualquier persona, independiente de la edad.

Esta publicación es la primera de una serie de tres partes dedicada a los cánceres más frecuentes en mujeres y personas con vulva:

  • Cáncer de Ovario: Detección y factores de riesgo
  • Cáncer de Mama: Prevención y signos de alerta
  • Cáncer Cérvico Uterino: El rol del control ginecológico

¿Qué es el cáncer de ovario?

Es una enfermedad que comienza cuando las células en el ovario, las trompas de Falopio o el peritoneo presentan cambios (mutaciones) en su ADN. Las células normales crecen y se multiplican a una velocidad determinada para finalmente morir en un momento dado, pero las células cancerosas se multiplican rápidamente y no mueren, lo que provoca la formación de un tumor que puede invadir tejidos sanos.

Existen varios tipos de cáncer de ovario, clasificados según el tipo de célula en que se origina:

  • Carcinoma epitelial: es el más común y comienza en las células que recubren el exterior del ovario.
  • Tumores de células germinales: comienzan en las células productoras de óvulos.
  • Tumores estromales: comienzan en las células del tejido estructural que sostiene el ovario.

Se ha planteado que el origen del tumor podría estar en ciertas células madre situadas en la zona de transición entre la trompa y el ovario. Estas células provienen de la etapa embrionaria y permanecen inactivas durante la vida adulta, ubicándose principalmente en el epitelio que recubre la superficie del ovario para reparar el tejido dañado. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, estas células pueden transformarse en células cancerosas.

Uno de los principales factores relacionados con el origen del cáncer de ovario es la ovulación mantenida. Al parecer, el estímulo constante de la superficie ovárica puede predisponer a la transformación maligna de las células. El Cáncer epitelial de ovario representa el 85% de los tumores de ovario, siendo una de las patologías malignas ginecológicas más frecuentes. En Chile, según el MINSAL, el cáncer de ovario es la tercera causa de muerte por cáncer ginecológico en mujeres.

Factores de riesgo para el cáncer de ovario

Aún no está clara la causa del cáncer de ovario, pero sí se han identificado factores que pueden aumentar el riesgo. Los principales son:

  • Edad avanzada: es más común en mayores de 50 años.
  • Ciclos ovulatorios: menarquia precoz (< 12 años), menopausia tardía (>52 años) o nuliparidad (no haber tenido hijos), asociados a un mayor número de ciclos ovulatorios.
  • Alteraciones genéticas: mutación de genes como el BRCA1 y BRCA2 (los mismos vinculados al riesgo de cáncer mamario).
  • Antecedentes familiares: historia de cáncer de ovario en la familia directa.
  • Endometriosis

Otros factores con menor evidencia incluyen la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, el sobrepeso, el sedentarismo y hábitos como el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Hablando de factores de riesgo:

Factores protectores

Principalmente se enfocan en disminuir las ovulaciones mantenidas: el embarazo, la multiparidad (haber tenido varios hijos), la lactancia, el uso de anticonceptivos orales y algunas intervenciones quirúrgicas ginecológicas pueden ser factores protectores.

Se cree que los anticonceptivos reducen el riesgo al suprimir la ovulación y disminuir la exposición a hormonas como estrógenos y progesterona.

Prevención y control del cáncer

Tomar conocimiento sobre las causas de cáncer es necesario para entender cómo prevenirlo. Entre el 30 al 40% de las muertes por cáncer son atribuibles a 5 factores de riesgo: sobrepeso y obesidad, alimentación poco saludable, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo. También existen riesgos por infecciones oncogénicas, como el Virus Papiloma Humano (VPH), por lo que las medidas preventivas incluyen un estilo de vida saludable y protección contra las ITS.

El control de salud ginecológico permite la prevención, detección temprana y tratamiento de enfermedades. Se recomienda acudir de forma periódica, por lo menos una vez al año, para evaluar signos, síntomas y realizar exámenes preventivos. Este control puede ser realizado por las matronas y matrones, quienes están capacitadas para velar por el cuidado integral de las personas —tanto en el embarazo, parto, puerperio y recién nacido como en la educación, asesoramiento y detección de problemas de salud sexual y reproductiva—.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Natalia Araya Peralta

Matrona DSE – Coordinadora Clínica CSE Campus Eloísa Díaz

Bienestar

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Bienestar integral universitario: Convivencia como eje en la salud mental

La salud mental exige nuevas miradas. El desarrollo comunitario es un factor protector que aporta al bienestar. Súmate y construye comunidad aquí.

La salud mental y el bienestar de la comunidad universitaria ha sido ampliamente estudiada, en especial tras la pandemia, la cual tuvo un impacto profundo en la educación superior y en las dinámicas relacionales de sus integrantes. Dada su complejidad, este tema se ha posicionado como un eje prioritario y uno de los mayores desafíos para la sociedad actual.

El estudiantado universitario, en particular, enfrenta problemáticas como ansiedad, depresión y un aumento en el consumo de sustancias —sumado a factores personales y sociales—. Esto evidencia la necesidad de reconocer que en el entorno académico se posiciona como un grupo de riesgo con alta vulnerabilidad frente a trastornos que amenazan su bienestar integral.

Pilares para un desarrollo estudiantil pleno

El bienestar integral, según Max-Neef y Hopenhayn, abarca dimensiones fundamentales como la identidad, la participación, el ocio, la creatividad, los afectos y la protección. En el contexto universitario, fomentar estas áreas es esencial para que sus integrantes puedan desarrollarse plenamente, promoviendo una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la empatía entre todos los estamentos. 

Aunque lo académico suele considerarse el núcleo de la experiencia universitaria, la convivencia es igualmente crucial, ya que engloba las interacciones sociales y académicas que definen la vida universitaria. 

Según Mena y Huneeus, la convivencia se construye a través de una red de relaciones personales e institucionales que configuran la cotidianidad universitaria. En estas interacciones, ya sean académicas o informales, es vital incorporar principios como el pluralismo, la solidaridad, la equidad, la igualdad de género y el respeto a los Derechos Humanos. Estos valores no solo fortalecen los vínculos comunitarios, sino que también inciden directamente en la salud mental de sus miembros.

Estudios recientes demuestran que el aislamiento social y la falta de comunicación con sus pares durante la pandemia exacerbó cuadros de ansiedad, estrés y depresión en los estudiantes, afectando tanto su salud emocional como su rendimiento académico, mientras que un ambiente colaborativo entre estudiantes, docentes y personal administrativo actúan como amortiguador ante el estrés, fomentando un sentido de pertenencia y seguridad.

Co-creación de entornos saludables en la Universidad

Considerar esto permitiría proponer y revelar una relación bidireccional entre la convivencia universitaria y la salud mental, puesto que una convivencia universitaria positiva que está basada en comunidades que se comunican, se reconocen y simpatizan entre sí, implican y promueven redes de apoyo que fortalecen la salud mental; mientras que entornos de convivencia fracturados o directamente ausentes, podrían deteriorarla. 

La promoción de una convivencia universitaria inclusiva y respetuosa no solo es un imperativo ético, sino también una estrategia clave para salvaguardar la salud mental de la comunidad. Al integrar estos principios en la cotidianidad institucional, se sientan las bases para formar profesionales no sólo competentes, sino también emocionalmente resilientes y comprometidos. Así, la comunidad universitaria puede jugar un rol activo al respecto, a través del desarrollo de acciones colectivas y organizadas en relación con la salud mental. 

Esto ya lo han hecho agentes de nuestra comunidad en algunas facultades y campus, con la creación de figuras estudiantiles que ayudan a la contención emocional y acompañamiento entre pares, facilitando la derivación para atención psicológica. 

Es por esto que la comunidad universitaria es un agente clave ante la actual crisis de salud mental, ya que tiene la capacidad de organizarse y generar acciones que comuniquen e informen al respecto, promover buenas prácticas en prevención y acompañar a quienes lo requieran.

Hacia una cultura de bienestar colectivo

Las dinámicas de convivencia, especialmente las que se promueven en la Universidad de Chile son determinantes para el desarrollo integral de sus miembros, ya que facilitan la construcción de identidad, la participación activa, el acceso a espacios de creación y el establecimiento de lazos afectivos en un entorno protector.

Es fundamental destacar que el abordaje de la salud mental no debe reducirse a una intervención centrada en los déficits o problemáticas, sino que, en coherencia con los objetivos de la educación superior, debe trascender hacia la creación de entornos institucionales que fomenten activamente el bienestar colectivo, el desarrollo integral y estilos de vida saludables. 

De esta forma, una comunidad universitaria que propicia espacios colectivos en los que se pueden expresar intereses grupales e individuales, y a la vez permiten la acción comunitaria, potencia el bienestar integral de las personas. Por todo lo anterior, el desarrollo comunitario es un aspecto central en el quehacer institucional en función de promover el bienestar integral de quienes cohabitan la Universidad y los distintos territorios que la componen. 

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Alarcón, R. (2019). La Salud Mental de los estudiantes universitarios. Revista Medica Herediana, 30(4), 219-221.
  • Espinoza-Burgos, A. D., Pinargote-Castro, M. A., Antón-Espinoza , W. E., & Marcillo Villacreses, C. M. (2025). Convivencia estudiantil post-covid-19 y su impacto en la formación universitaria. RIAF. Revista Internacional De Actividad física, 3(1), 98–106.
  • Max-Neef, M. A., & Hopenhayn, M. (1994). Desarrollo a escala humana: conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones (Vol. 66). Icaria Editorial.
  • Mena, M., & Huneeus, M. (2017). Convivencia Escolar para el aprendizaje y buen trato de todos: hacia una mejor comprensión del concepto. Cultura, Educación y Sociedad, 8(2), 9-20.

Autor/a

Javiera Gallardo y Aaron Michelow

Profesionales del área de Convivencia Universitaria, DIRBDE

Bienestar

Salud Mental

Neurodivergencia y vida universitaria: Claves para una comunidad inclusiva

La neurodivergencia es una variación natural de la mente y una oportunidad de progreso social. Revisemos cómo avanzar hacia la inclusión.

Comprender los misterios de la mente humana es, tal vez, uno de los desafíos más grandes que ha maravillado a filósofos y científicos a lo largo de la historia. Desde pensadores griegos como Platón y Aristóteles, hasta neurocientíficos de la actualidad, han realizado intentos por describir la estructura y el funcionamiento de lo que llamamos mente.

Es así como en el curso de nuestra historia, se han hecho grandes esfuerzos en describir el funcionamiento de una “mente normal”, basado en formas de procesamiento frecuentes. Diversas estrategias, como el desarrollo de clasificaciones diagnósticas como el DSM (Diagnostic and statistical manual of mental disorder) y el CIE (Clasificación internacional de enfermedades), han contribuido a la identificación y clasificación de diversos trastornos, lo que ha permitido avanzar en su comprensión y búsqueda de tratamiento.

Sin embargo, en las últimas décadas, han surgido iniciativas que han puesto en duda la consideración de “trastornos o enfermedades” sobre un conjunto de condiciones que hoy en día entendemos bajo el concepto de neurodivergencias.

Neurodivergencias y Neurodiversidad

El concepto de neurodivergencia se encuentra en permanente evolución, por lo que actualmente no existe consenso sobre sus alcances. Una de las principales propuestas plantea que dentro de la población humana existe un neurotipo dominante o funcionamiento neurológico dominante (neurotípico), y aquellos que se desvían de este corresponderían a los neurodivergentes.

A su vez, el concepto de Neurodiversidad fue acuñado por la socióloga australiana Judy Singer en el año 2016, como metáfora del concepto de Biodiversidad:

“¿Por qué no proponer que, así como la biodiversidad es esencial para la estabilidad de los ecosistemas, la neurodiversidad podría ser esencial para la estabilidad cultural? ¿Por qué no argumentar estratégicamente que el fomento de la neurodiversidad le brinda a la sociedad un reservorio de tipos que podrían desarrollar su potencial en circunstancias imprevisibles?”.

De esta forma, el concepto de neurodiversidad incluye a los individuos neurotípicos y neurodivergentes como miembros de una sola “Biodiversidad de funcionamiento neurológico”. Dentro de las neurodivergencias se incluyen condiciones como:

  • Trastorno del espectro autista (TEA). Si quieres profundizar en esta condición específica, te invitamos a leer:
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
  • Dislexia (dificultad en relación a la lectura).
  • Discalculia (dificultad para realizar operaciones matemáticas).
  • Disgrafía (dificultades con la escritura).

Muchas de estas condiciones, se traducen en múltiples dificultades en el desempeño de la vida cotidiana, en ámbitos académicos, laborales, o sociales, lo que ha provocado que se asocien al concepto de “discapacidad”. Sin embargo, desde la perspectiva de la neurodiversidad, las dificultades se relacionan con la interacción entre individuos neurodivergentes y un sistema adaptado para personas neurotípicas, reconociendo que la sociedad aún no se adapta por completo a la diversidad.

Identificación y Vida Universitaria

Hoy en día, estos conceptos se encuentran ampliamente difundidos en redes sociales. Si bien el beneficio de informar es indiscutible, es fundamental ser cautelosos y evitar los autodiagnósticos. Muchas conductas de las neurodivergencias pueden presentarse en condiciones psiquiátricas que requieren tratamiento específico, como trastornos de ansiedad o del ánimo. Ante la sospecha, es fundamental consultar a un profesional de la salud mental para una correcta evaluación clínica.

Ser neurodivergente no es un impedimento para desarrollar una vida universitaria con normalidad. A continuación, compartimos algunos consejos para avanzar hacia la inclusión:

Si soy neurodivergente:

  • Reconocer mis propias dificultades y fortalezas.
  • De ser necesario, buscar apoyo en profesionales de la salud mental.
  • Fomentar espacios de conversación sobre las neurodivergencias para generar sensibilización.
  • Propiciar una comunicación más asertiva, expresando con claridad necesidades propias.

Si tengo un compañero neurodivergente:

  • Reconocer que la diversidad es la norma y no la excepción.
  • Actuar con respeto ante las diferencias y evitar lenguaje estigmatizador.
  • Propiciar una comunicación asertiva (Ejemplo: preguntar cómo le acomoda organizar un trabajo grupal).

Adoptar un enfoque de neurodiversidad es reconocer que las diferencias son parte de la normalidad, representando una oportunidad para avanzar hacia una sociedad más tolerante que viva en armonía y fraternidad.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Dwyer, P. (2022). The neurodiversity approach(es): What are they and what do they mean for researchers? Human Development, 66(1), 73–92. 
  • Van Rijswijk, J., & Curșeu, P. L. (2025). Formal versus self-identified neurodivergence: A comparative study in work environments. Behavioral Sciences, 15(4), 420. 
  • Ferriero, G., Ferrario, I., & Negrini, F. (2024). Bridging the gap: Integrating neurodivergence into rehabilitation plans for adults. European Journal of Physical and Rehabilitation Medicine, 60(6), 917–918.

Autor/a

Rodolfo Sepúlveda Astudillo

Becado Clínica Psiquiátrica Universitaria

Bienestar

Halitosis en universitarios: Cómo prevenir el mal aliento y mejorar tu confianza.

La halitosis, o mal aliento, es más común de lo que crees. Descubre sus causas, cómo prevenirla y qué hábitos pueden ayudarte a mantener una sonrisa fresca y segura.

La vida universitaria puede implicar largas jornadas de estudio y cambios en la rutina que, a veces, conllevan descuidos en los hábitos de higiene bucal. La halitosis, más allá de ser un problema de salud, puede generar incomodidad, inseguridad y afectar la interacción con otras personas. Identificar sus causas y adoptar medidas preventivas es clave para cuidar tu salud oral y proyectar confianza en tu día a día.

¿Qué es la halitosis ?

Es la emisión de un olor desagradable en el aliento, que puede ser persistente o intermitente. Aunque en la mayoría de los casos se produce por condiciones derivadas de la cavidad bucal, también puede estar asociada a otros factores de salud general.

Posibles causas de la halitosis  

  • Higiene bucal deficiente: La acumulación de restos de alimentos y placa bacteriana en la boca genera compuestos sulfurados que causan mal olor.
  • Caries y enfermedades periodontales: La placa bacteriana descompone los tejidos orales, produciendo infecciones bucales que generan mal olor.
  • Dietas y hábitos: El consumo de alimentos como ajo, cebolla o alcohol, así como el tabaco, contribuyen significativamente a la halitosis.
  • Causas sistémicas: Infecciones o alteraciones en los tejidos u órganos del tracto digestivo y respiratorio pueden generar halitosis.

Impacto en la calidad de vida e interacción social

Más allá de ser un problema físico, la halitosis puede tener repercusiones emocionales y sociales significativas. Su presencia puede influir en la manera en que nos relacionamos, cómo nos perciben los demás y en la seguridad con la que afrontamos distintas situaciones cotidianas.

  • Afecta la autoestima: el mal aliento puede causar inseguridad y ansiedad en situaciones sociales.
  • Relaciones interpersonales: La halitosis puede dificultar la formación de amistades o relaciones románticas, creando barreras sociales.
  • Desempeño académico y profesional: En entornos de trabajos grupales en espacios cerrados, el mal aliento puede debilitar el flujo y calidad del trabajo.
  • Malestar emocional: La constante preocupación por el mal aliento puede desencadenar aislamiento social y afectar la salud mental de la persona.

Acciones para prevenir la halitosis

Prevenir el mal aliento requiere constancia y hábitos saludables que cuiden la salud oral y general. Incorporar pequeñas acciones en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en la frescura de tu aliento y en tu confianza al interactuar con otras personas.

  • Mantener una buena higiene bucal: Cepillarse los dientes tres veces al día y limpiar la lengua.
  • Usar hilo dental: Es clave para eliminar los restos de comida y placa bacteriana entre los dientes. Debe ser utilizado 1 vez al día, idealmente en la noche.
  • Hidrátate: Mantén una buena hidratación para estimular la producción de saliva, esto ayuda a neutralizar la acción de las bacterias.
  • Consulta a un odontólogo: Realiza controles regulares de salud oral, cada 3 meses (a menos que tu odontólogo(a) te diga lo contrario), para identificar y tratar los problemas de salud bucal que puedan causar halitosis.

La halitosis no tiene por qué convertirse en un obstáculo para tu bienestar, tu confianza, ni tu desempeño académico. Acércate a la Dirección de Salud Estudiantil de la Universidad de Chile para realizar un diagnóstico preventivo y mejorar tu salud bucal.  

Somos tu mejor aliado para lograr una sonrisa saludable. Revisa las formas de acceder a atención odontológica.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Nadanovsky P, et al. (2007). Impact of oral health on quality of life in adolescents: Evidence from a population-based study. Rev Saúde Pública, 41(6), 918–926.  
  • Scully C, Greenman J. (2012). Halitosis (breath odor). Periodontology 2000, 48(1), 66–75.  
  • Tangerman A. (2002). Halitosis in medicine: A review. International Dental Journal, 52(S5), 201–206.  
  • Loesche WJ, Kazor C. (2002). Microbiology and treatment of halitosis. Periodontology 2000, 28, 256–279.  
  • Porter SR, Scully C. (2006). Oral malodour (halitosis). BMJ, 333(7569), 632–635.  
  • Van den Broek AM, Feenstra L, de Baat C. (2007). A review of the current literature on management of halitosis. Oral Diseases, 13(2), 146–159.  
  • Settineri S, et al. (2010). Self-reported halitosis and emotional state: Impact on oral conditions and treatments. Health and Quality of Life Outcomes, 8, 34.  
  •  Yaegaki K, Coil JM. (2000). Clinical diagnosis of halitosis. Journal of the Canadian Dental Association, 66(5), 257–261.  
  • Eli I, et al. (2001). Subjective impact of halitosis on daily life. Oral Diseases, 7(1), 48–51.  
  • Seemann R, et al. (2006). Halitosis – an interdisciplinary challenge. International Journal of Dental Hygiene, 4(1), 2–6.  
  • American Dental Association. (2023). Oral Hygiene Instructions. [https://www.ada.org](https://www.ada.org)  
  • Ainamo J. (1971). Relationship between plaque and gingivitis during long-term use of oral hygiene aids. Scandinavian Journal of Dental Research, 79(3), 90–95.  
  • Ship JA, et al. (2002). Saliva and oral health in the elderly. Dental Clinics of North America, 46(4), 689–699.  
  • Tonzetich J. (1977). Production and origin of oral malodor: A review of mechanisms and methods of analysis. Journal of Periodontology, 48(1), 13–20.

Autor/a

Mario Inostrosa

Odontólogo – Dirección de Salud Estudiantil UCH

Bienestar

Efemérides

8 de marzo y bienestar emocional: reflexiones para la comunidad universitaria

El 8 de marzo como una invitación a reflexionar sobre la salud emocional, el cuidado y el bienestar de las mujeres en la vida universitaria.

El 8 de marzo es una fecha que históricamente ha permitido visibilizar las condiciones de vida de las mujeres y las desigualdades que han marcado su experiencia social. Si bien suele abordarse desde una perspectiva histórica y reivindicativa, esta conmemoración también abre la posibilidad de reflexionar sobre el bienestar y la salud emocional en la actualidad.

En contextos como la vida universitaria, donde convergen múltiples exigencias académicas, personales y sociales, resulta especialmente relevante preguntarse cómo estas condiciones influyen en la salud mental de las mujeres y en su calidad de vida cotidiana. Desde el enfoque de Conciencia Saludable, el 8M puede entenderse como una invitación a detenernos y observar cómo estamos viviendo, sintiendo y cuidándonos en estos espacios, ampliando la reflexión más allá de lo conmemorativo.

El 8M y la salud emocional en la experiencia universitaria

Tradicionalmente, el 8 de marzo ha estado asociado a la memoria histórica de las luchas de las mujeres por derechos laborales, sociales y políticos. Sin embargo, estas demandas también se relacionan con la posibilidad de vivir con mayor bienestar y dignidad. Desde una perspectiva de salud emocional, esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado y la conciencia en el presente.

En la vida universitaria, diversas investigaciones han evidenciado altos niveles de estrés y malestar emocional en la población estudiantil, siendo las mujeres quienes reportan con mayor frecuencia experiencias asociadas a sobrecarga emocional. Vivencias como la autoexigencia constante, la presión académica y el cansancio sostenido suelen normalizarse como parte del proceso formativo.

Muchas mujeres se enfrentan a la sensación de no rendir lo suficiente o de experimentar culpa al detenerse, lo que genera un desgaste emocional progresivo.

Factores de sobrecarga en la vida universitaria

  • Multiplicidad de roles: A las exigencias académicas se suman responsabilidades de cuidado y apoyo emocional a otras personas.
  • Expectativas sociales: Presión asociada al rendimiento y a la disponibilidad constante.
  • Falta de espacios: El cansancio se agudiza cuando no existen lugares suficientes para el descanso o la validación de las propias necesidades.
  • Contextos demandantes: Estas experiencias no son fallas individuales, sino respuestas a entornos atravesados por expectativas de género que inciden en el bienestar.

Nombrar estas vivencias permite resignificar el 8M no solo como un espacio de memoria histórica, sino también como una oportunidad para pensar el presente y las condiciones en que las mujeres habitan la universidad, reconociendo tanto los esfuerzos realizados como los costos emocionales que estos pueden implicar.

Te puede interesar:

Conciencia saludable y apoyo comunitario

Desde el enfoque de Conciencia Saludable, promover el bienestar emocional implica desarrollar la capacidad de reconocer cómo nos sentimos y cómo las exigencias del entorno impactan en nuestra salud mental. En este sentido, el autocuidado no se limita a prácticas individuales, sino que se construye en diálogo con redes de apoyo, espacios de acompañamiento y una cultura institucional que valide el cuidado emocional.

Reconocer el malestar de manera temprana, revisar la autoexigencia y buscar apoyo oportunamente son acciones que contribuyen a la prevención y al bienestar emocional.

Desde la vida universitaria, el cuidado del bienestar emocional puede fortalecerse a través de acciones concretas que las mujeres pueden incorporar en su día a día, así como mediante el uso de los espacios de apoyo disponibles en la universidad. 

Detenerse periódicamente para identificar el propio estado emocional, validar las emociones sin minimizarlas y generar espacios personales de reflexión —como la escritura, la pausa consciente o las conversaciones significativas— permite tomar contacto con las propias necesidades emocionales.

Asimismo, revisar la autoexigencia académica y personal, ajustar expectativas cuando estas generan desgaste sostenido y priorizar tareas entendiendo que no es posible responder a todas las demandas al mismo tiempo son prácticas clave para el cuidado emocional. La participación en talleres de autocuidado, manejo del estrés o bienestar emocional ofrecidos por la universidad también constituye una estrategia preventiva relevante.

En el caso de la Universidad de Chile, existen diversos dispositivos de apoyo que pueden contribuir a este proceso, como la Dirección de Salud Estudiantil (DSE), que ofrece orientación en salud mental, talleres psicoeducativos y acompañamiento profesional; los Centros de Salud Estudiantil (CSE) disponibles en distintos campus; y los espacios de apoyo psicosocial presentes en las facultades y unidades académicas. 

Además, la participación en instancias grupales, actividades comunitarias o ferias de bienestar favorece el apoyo entre pares y el fortalecimiento de redes. En situaciones de mayor urgencia, también es importante recurrir a redes de apoyo externas recomendadas por la universidad y a los servicios públicos disponibles.

Hacia una comunidad universitaria más consciente

Reflexionar sobre la salud emocional de las mujeres en la universidad en el marco del 8M permite ampliar la mirada hacia formas más conscientes y cuidadosas de habitar estos espacios.

Validar el cansancio, reconocer las emociones y promover el apoyo mutuo son acciones que contribuyen tanto al bienestar individual como al colectivo. Comprender la importancia del cuidado emocional forma parte de las luchas pasadas y presentes de las mujeres. 

Reconocer límites, cuestionar exigencias que generan desgaste y buscar apoyo no constituye un acto de debilidad, sino una forma de resistencia frente a contextos que pueden resultar asfixiantes. En este sentido, el autocuidado no es un acto aislado, sino un proceso transformador que se construye en comunidad.

Pensar la universidad como un espacio que acompaña y cuida es un desafío colectivo y una oportunidad para avanzar hacia entornos más humanos y sostenibles.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2023). La salud de la mujer como componente esencial para lograr la igualdad de género.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2025). Día Internacional de la Mujer y equidad de género como pilar del derecho a la salud.
  • Guzmán, A., & Quiroz, M. (2021). Prevalencia de síntomas psicológicos en estudiantes de educación superior en Chile. Revista de Psicología, SciELO Chile.
  • Antúnez, Z., & Vinet, E. (2020). Depresión, ansiedad y estrés en estudiantes universitarios. SciELO México.
  • Pérez, J., & Rodríguez, L. (2024). Percepción del estrés académico en estudiantes universitarios chilenos. SciELO México.
  • López, C., & Martínez, P. (2024). Salud mental y estilo de vida en estudiantes universitarios. SciELO Colombia.

Autor/a

Fernanda Oyarzo Humeres

Psicóloga clínica DSE

Bienestar

Efemérides

8M: ¿Qué nos toca a los varones? Claves para desarticular la desigualdad

El 8M nos convoca a observar las brechas de género. ¿Cuál es nuestro rol como varones? revisa estas claves y empieza un cambio activo.

El 8 de marzo nos convoca año tras año a observar de frente las brechas de género y las violencias estructurales que siguen marcando la vida de las mujeres. Sin embargo, en el marco de las legítimas movilizaciones y demandas que ellas protagonizan, surge una interrogante ineludible para nosotros: ¿dónde nos situamos los varones frente a esta realidad?

Lejos de ser meros espectadores y mantenernos al margen, la respuesta nos exige reconocer que ocupamos un lugar central en la reproducción de las dinámicas sociales que perpetúan estas inequidades. Conmemorar el Día Internacional de la Mujer también implica, para los hombres, un ejercicio profundo de autocrítica y acción.

Transformar nuestras prácticas cotidianas

Como señala el politólogo Luciano Fabbri: “para que el patriarcado caiga, tenemos que dejar de sostenerlo”. Asumir nuestra responsabilidad significa transformar nuestras prácticas cotidianas.

A continuación compartimos algunas claves y herramientas para que los varones comencemos a desarticular estas estructuras machistas de forma activa, no solo durante las conmemoraciones de marzo, sino como un compromiso continuo para el resto del año.

Formarnos para reflexionar

Uno de los mejores ejercicios que podemos realizar para empezar es formarnos: si tenemos insumos para reflexionar, es más fácil hacernos preguntas y observar mejor la realidad. Dos textos que son sencillos y cercanos, y no por eso menos profundos, son:

Ambos, de la destacada activista e intelectual feminista bell hooks, para quien fue fundamental pensar un feminismo que incluyera e interpelara a todo el mundo, y que pensó particularmente la situación de los hombres en los feminismos.

Romper con la complicidad

Uno de los elementos relacionales que sostienen el patriarcado es la complicidad masculina, presente en los silencios que establecemos entre varones cuando participamos o presenciamos situaciones de violencia.

Al reflexionar y afinar el lente que nos permite observar nuestras relaciones, seremos más conscientes de situaciones abusivas: es importante que hablemos de esto entre nosotros y con las personas que viven estas situaciones (principalmente mujeres y disidencias sexuales). Todos hacemos parte en sostener la desigualdad; si la abordamos activamente, tendremos mejores herramientas para prevenirla y erradicarla.

Ocuparnos por los cuidados

Para autoras como Berenice Fisher y Joan C. Tronto, el cuidado se define como la actividad humana dedicada a mantener, perpetuar y reparar nuestro mundo —lo que incluye nuestros cuerpos, identidad y entorno— con el fin de vivir en él lo mejor posible. Frente a esta definición, es evidente que la distribución de los cuidados recae principalmente en las mujeres.

Los varones no somos socializados para cuidar, ni para cuidarnos, cuestión que está a la base de problemas como la violencia, conductas de riesgo y alta mortalidad. Algo que podemos hacer es preguntarnos:

  • ¿Quiénes se encargan de los cuidados materiales, afectivos y relacionales en nuestros círculos?
  • ¿Cómo podemos tomar tareas de cuidado de otros en nuestras familias o espacios laborales?
  • ¿Cómo me hago cargo de mis propios cuidados, como la higiene, la sexualidad o la salud mental?

Participación en nuestra Casa de Estudios

Es vital involucrarnos en los espacios institucionales que fomentan el diálogo. Por ello, extendemos la invitación de nuestra Rectora, Rosa Devés Alessandri, y la Directora de Igualdad de Género, Carmen Andrade Lara, a participar en la Ceremonia de Conmemoración del Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile:

  • Cuándo: Lunes 9 de marzo a las 15:30 horas.
  • Dónde: Aula Magna de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile (Diagonal Paraguay 205, Santiago).
  • Panel: Contará con la Ministra Antonia Orellana, la Diputada Emilia Schneider, Sandra Lorenzano y Catalina Huerta.
  • Música: Presentación de Pascuala Ilabaca.

Si estas reflexiones te remueven o interpelan, te invitamos a convocar a otros varones a reflexionar sobre el género. En la Dirección de Salud Estudiantil estamos disponibles para organizar talleres o charlas durante todo el año. Escríbenos a dse.uchile@uchile.cl o al psicólogo Salvador Bello Schlack (salvador.bello@uchile.cl)

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Gilligan, C. (2013). La ética del cuidado (Cuadernos de la Fundació Víctor Grífols i Lucas, No. 30). Barcelona: Fundació Víctor Grífols i Lucas
Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

Salud Mental

Adicción a redes sociales y su impacto en la salud mental

El uso compulsivo de redes sociales afecta tu salud mental y atención. Descubre cómo identificar una adicción y mejorar tu higiene digital.

En la era digital, nuestra forma de interactuar ha cambiado radicalmente. Si bien las plataformas nos mantienen conectados, su uso compulsivo genera alertas sobre su impacto en salud mental y neurología. Entender cuándo el hábito se convierte en dependencia es fundamental para proteger el bienestar y la concentración.

Comencemos por algunas definiciones:

¿Qué son las redes sociales?

Son estructuras sociales compuestas por actores conectados a través de relaciones definidas. En la era digital, se materializan en servicios de Internet que permiten crear perfiles, generar contenido y establecer conexiones en comunidades virtuales. Sus características principales incluyen: perfiles de usuario, conexiones sociales, contenido generado por los usuarios e interactividad en tiempo real.

¿Qué es una adicción?

La adicción es una enfermedad cerebral crónica y tratable. Implica comportamientos compulsivos que persisten a pesar de las consecuencias negativas. Según la American Society of Addiction Medicine (ASAM), la adicción resulta de la interacción entre circuitos cerebrales, genética, ambiente y experiencias de vida.

¿Qué es la adicción a las redes sociales?

Aunque no está reconocida formalmente como un trastorno, expertos coinciden en que se trata de un uso problemático, compulsivo y difícil de controlar, que interfiere significativamente con la vida diaria de las personas.

El diseño de estas plataformas aprovecha los mecanismos cerebrales de recompensa, liberando dopamina ante cada “me gusta” o notificación.

Síntomas y señales de alerta

Es importante identificar conductas que indiquen un uso problemático de las redes sociales:

  • Pérdida de control: intentos fallidos de reducir el tiempo de uso.
  • Priorización sobre otras actividades: descuido de responsabilidades académicas, laborales o relaciones personales.
  • Síntomas de abstinencia: ansiedad, irritabilidad o tristeza al no poder acceder a las redes.
  • Tolerancia: necesidad de aumentar el tiempo o la intensidad del uso para sentir satisfacción.
  • Impacto en la salud: aumento de ansiedad, depresión, problemas de sueño y fatiga visual.

Impacto en la salud mental

El uso excesivo de redes sociales se asocia con mayores tasas de depresión y ansiedad, especialmente en jóvenes. La comparación social constante, el miedo a perderse algo (FOMO) y la exposición a ideales irreales afectan la autoestima. Además, el ciberacoso y la alteración del sueño por uso nocturno agravan estos problemas.

Puedes profundizar sobre estos efectos en nuestro artículo:

Impacto en la atención

Las redes sociales entrenan al cerebro para cambiar de foco constantemente, dificultando la concentración en tareas que requieren esfuerzo sostenido, como estudiar o leer. Este “entrenamiento” reduce la tolerancia al aburrimiento y afecta la memoria de trabajo, esencial para el aprendizaje.

En el día a día, quienes sufren estos efectos pueden experimentar:

  • Dificultad para leer textos largos sin interrupciones.
  • Sensación de niebla mental al realizar tareas complejas.
  • Impaciencia en conversaciones o actividades tranquilas.
  • Ansiedad al no revisar el teléfono por períodos cortos.
  • Problemas para seguir instrucciones largas o terminar proyectos

Hacia un uso más consciente

No se trata de eliminar las redes sociales, sino de usarlas de manera equilibrada. Algunas estrategias recomendadas son:

  • Establecer límites de tiempo y zonas libres de teléfonos.
  • Desactivar notificaciones no esenciales.
  • Priorizar interacciones cara a cara y actividades fuera de línea.
  • Filtrar el contenido regularmente para evitar comparaciones negativas.
  • Practicar higiene digital: horarios sin pantallas durante comidas y antes de dormir.
  • Entrenar la atención con técnicas como mindfulness o Pomodoro.
  • Permitirse momentos de aburrimiento para fomentar la creatividad.

Si crees que el uso de redes sociales afecta significativamente tu vida diaria, es fundamental buscar ayuda de un profesional de salud mental. La depresión y la ansiedad son condiciones que pueden llegar a ser complejas y requieren atención especializada.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Dr. Patricio Sanhueza Palma

Becado Clínica Psiquiátrica Universitaria UCH

Consumo de sustancias

Consumo de marihuana y salud mental

El consumo de marihuana afecta tu cerebro y salud mental de diversas formas. Descubre los riesgos del THC, la adicción y sus efectos físicos.

El consumo de cannabis se ha vuelto un tema central en las discusiones de salud pública a nivel global. Proveniente de la planta Cannabis sativa, esta sustancia ha pasado de ser un recurso puramente industrial y medicinal a una de las drogas psicoactivas más utilizadas.

Para tomar decisiones informadas, es crucial entender qué contiene realmente y cómo interactúa con nuestro sistema nervioso.

¿Qué es la marihuana?

Es una droga psicoactiva originaria de Asia. Históricamente ha sido utilizada en la industria textil como fuente de fibra, para extracción de aceites, con uso medicinal y como psicotrópico.

Uno de los compuestos principales de la marihuana son los cannabinoides y, aunque también existen los cannabinoides sintéticos, los más conocidos son:

  • THC (Δ⁹-tetrahidrocannabinol): cannabinoide psicoactivo que provoca alteraciones de la percepción, memoria y estado de ánimo.
  • CBD (cannabidiol): no psicoactivo, actúa modulando la actividad del THC; también presenta potenciales propiedades antiinflamatorias, ansiolíticas y neuroprotectoras.

A las variedades de cannabis que contienen altos porcentajes de compuestos psicoactivos suele llamarse marihuana, mientras que a las variedades que contienen bajos niveles de compuestos psicoactivos suele llamarse cáñamo, siendo las más usadas en la industria textil o de forma medicinal.

¿Qué efectos produce la marihuana?

Los efectos de la marihuana sobre nuestro se pueden dividir en aquellos propios de la intoxicación aguda, efectos sobre la salud física y efectos sobre la salud mental.

Es importante considerar que todos los organismos son diferentes y los efectos ocasionados dependen de la dosis, la vía de consumo y si se consume en conjunto con otras sustancias. 

Intoxicación aguda

El consumo de marihuana en exceso puede producir una intoxicación que se manifiesta en diversos síntomas.

A nivel físico puede producir:

  • Taquicardia
  • Hipertensión o Hipotensión ortostática
  • Inyección conjuntival (ojos rojo)
  • Boca seca
  • Aumento apetito
  • Nistagmus (movimientos involuntarios de los ojos)
  • Alteraciones de la coordinación muscular
  • Dificultades para hablar
  • Náuseas y vómitos severos

Es importante destacar que en niños puede llegar a producir convulsiones, letargo y compromiso de conciencia severos, hasta el coma y riesgo vital.

A nivel psiquiátrico puede producir:

  • Cambios de ánimo: desde euforia y sensación de relajo, hasta ansiedad y crisis de pánico
  • Alteraciones en la percepción de colores, tiempo y espacio
  • Psicosis: paranoia y alucinaciones
  • Despersonalización

A nivel cognitivo puede producir:

  • Aumento del tiempo de reacción (reaccionar más lento)
  • Alteraciones  de la atención, concentración y memoria corto plazo
  • Disminución de la capacidad de analizar riesgos y toma de decisiones
  • Menor coordinación motora

Los síntomas cognitivos tienen una mayor duración que los otros síntomas de la intoxicación, entre 12 a 24 horas, lo que puede provocar un aumento del riesgo a la hora de manejar vehículos u operar maquinaria pesada.

Efectos sobre la salud física

El consumo de esta sustancia tiene efectos directos sobre la salud física. A nivel cardiovascular se asocia a mayor riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y arritmias. 

A nivel pulmonar se asocia a síntomas de bronquitis crónica (tos y flemas persistentes), así como a crisis de asma.

Su consumo durante el embarazo se asocia a mayor riesgo de parto prematuro y alteraciones del crecimiento neonatal, así como a alteraciones del neurodesarrollo durante el crecimiento.

¿Sabías que el hábito de fumar también impacta tu estética? Conoce más en nuestro artículo: Fumar: belleza y salud en riesgo.

Efectos sobre la salud mental

Más allá de los efectos físicos inmediatos, el impacto del cannabis en el equilibrio psíquico es una de las áreas de mayor preocupación para los especialistas. La relación entre el consumo y la salud mental es compleja y está mediada por la frecuencia de uso, la potencia de la sustancia y la vulnerabilidad genética del individuo.

  • Cognición: el consumo temprano y frecuente se asocia a alteraciones persistentes en la capacidad de toma de decisiones y análisis, así como disminución en la motivación.
  • Ansiedad: a largo plazo se asocia con aumento de la ansiedad, ataques de pánico y síntomas de despersonalización en personas vulnerables.
  • Psicosis: el consumo diario de cannabis con alto contenido de THC multiplica por 4-5 veces el riesgo de desarrollar un primer episodio psicótico. El consumo temprano puede asociarse al desarrollo de esquizofrenia.
  • Ánimo: el consumo crónico se asocia a mayor riesgo de síntomas depresivos. Puede disminuir la motivación y la capacidad para disfrutar. En personas con bipolaridad se asocia a episodios maníacos, mixtos y mayor tasa de recaídas.

Para profundizar en cómo las sustancias alteran nuestra percepción de la realidad, revisa: Consumo de drogas y psicosis: lo que debes saber.

¿La marihuana es adictiva?

Se estima que entre el 10% y el 30% de las personas que consumen pueden desarrollar una adicción, desarrollando pérdida del efecto al consumir o necesitando cada vez dosis mayores, experimentando pérdida del control sobre el consumo, dificultades para suspenderlo o consumiendo a pesar de las consecuencias negativas experimentadas.

Al suspender el consumo puede aparecer el síndrome de abstinencia, entre 24 a 72 horas tras el último consumo, con síntomas como irritabilidad, ansiedad, insomnio y alteraciones del ánimo. Esto suele resolverse tras 1 o 2 semanas, sin embargo las alteraciones del sueño pueden prolongarse por más tiempo.

¿ Y la marihuana medicinal?

Existen cannabinoides sintéticos que han sido estudiados y aprobados para el manejo de algunas condiciones, cuando otras opciones de tratamiento no han sido efectivas, como epilepsia refractaria infantil, náuseas inducidas por quimioterapia, anorexia asociada a SIDA y rigidez en Esclerosis múltiple.

Existen otros potenciales usos (dolor crónico, cuidados paliativos, insomnio), pero aún faltan estudios al respecto.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autoras/es

Daniela Villaroel y Elizabeth C. Chacin

Becadas/os Clínica Psiquiátrica Universitaria

Bienestar

Efemérides

¡Pásalo bien sin riesgos! Consejos para un fin de año saludable y seguro

Disfruta tus vacaciones y fiestas con equilibrio. Revisa consejos de autocuidado en fin de año para celebrar con seguridad y bienestar.

El fin de año llega cargado de momentos significativos: el cierre del semestre, la Navidad, el Año Nuevo y los pensamientos sobre las vacaciones. El calor característico de esta época nos invita a pasar más tiempo al aire libre y disfrutar de nuestro tiempo libre.

Ya sea que planees un trabajo de verano o simplemente descansar, lo fundamental es planificar tu tiempo para dar espacio al ocio saludable. Lo más importante es que tú decidas cómo vivir estas fiestas, buscando siempre un equilibrio que no ponga en riesgo tu bienestar. Ya sea que busques mucha actividad o calma total, lo esencial es que te sientas cómodo/a con tus decisiones.

Estas festividades también son una excelente oportunidad para la generosidad. Podrías compartir con algún compañero o compañera que tenga a sus familiares lejos o que sepas que podría estar solo, invitándolo a compartir en tus espacios, ya sea con tu familia o amigos.

Considera cuidados para las fiestas de fin de año

Existen algunos consejos básicos que es importante recordar al momento de planificar tus celebraciones o carretes de fin de año. La clave es disfrutar con responsabilidad y siempre priorizar tu seguridad.

Seguridad y logística en tus eventos

  • Acompañamiento: Si vas a asistir a una fiesta masiva, procura ir acompañado/a y avisar a tu familia o amigos sobre el lugar donde estarás.
  • Cuidado de pertenencias: En lugares concurridos, lleva solo lo justo y necesario para evitar pérdidas.
  • Traslados seguros: Planifica con anticipación tanto tu llegada como el regreso a casa.
  • En casa: Si tú eres el anfitrión, escoge con cuidado a tus invitados y recuerda que tu bienestar es lo primero.
  • Situaciones de riesgo: Si presencias una riña o pelea, evita exponerte intentando salvar la situación; lo mejor es dar aviso a seguridad o a Carabineros.

Bienestar y límites personales

  • Respeta tus límites: Comunica tus límites a quienes te rodean y no te sientas obligado/a a participar en actividades que te hagan sentir incómodo/a.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes malestar o fatiga, no ignores esa señal; busca un espacio tranquilo para descansar y recargar energía.

Si lo que necesitas es relajarte: apuesta por el autocuidado en fin de año

Diciembre suele ser un mes de mucho ruido y compromisos sociales. Sin embargo, el tiempo libre de las festividades también es una oportunidad valiosa para el descanso físico y mental.

Elegir la tranquilidad no es “perderse la fiesta”, es una opción igualmente válida y necesaria para tu bienestar. Para aprovechar estos días de desconexión y recargar energías, puedes seguir estos consejos:

  • Busca momentos para ti: Encuentra un lugar tranquilo si necesitas un respiro o si sientes que quieres alejarte del ruido o la multitud por un momento.
  • Conecta con personas significativas: Busca espacios para compartir con las personas que realmente te importan; los vínculos de calidad son muy gratificantes.
  • Incorpora actividad física suave: Realiza actividades al aire libre, como caminar o bailar, para liberar tensiones y mejorar tu estado de ánimo de forma natural.
  • Gestiona el estrés de las fiestas: Si sientes que el ajetreo te genera agobio, planifica con anticipación y establece límites claros. Esto te ayudará a mantener el equilibrio y a disfrutar realmente de lo que elijas hacer.

Queremos verte de regreso con el celular lleno de fotos y muchas historias felices que compartir. Sigue construyendo tu propia forma de pasarlo bien, cuidando de ti y de quienes te rodean, para que tu álbum de experiencias siga creciendo con momentos memorables.

Cada decisión que tomas a favor de tu bienestar ayuda a que tu estilo de vida sea más pleno. ¡Tu salud es la clave para seguir disfrutando de todas las celebraciones que están por venir!

Para reforzar este mensaje de cuidado, te invitamos a ver este breve video. Recordar estas medidas de prevención es la mejor garantía de que mañana seguiremos celebrando y creando recuerdos juntos. ¡Cuidarnos es tarea de todos!

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Jessica Araya

Autor/a

Jessica Araya

Psicóloga especialista en adicciones

Bienestar

Efemérides

Sostener la vida en común: VIH, estigma y salud mental en clave colectiva

En Chile, el estigma y las barreras estructurales inciden en la salud mental de quienes viven con VIH. Revisemos cómo la comunidad y las redes de apoyo son clave para sanar y resistir el aislamiento.

En Chile atravesamos una crisis de salud mental que excede el aumento de diagnósticos de ansiedad o depresión. Se trata de un problema estructural: un sistema de salud tensionado, con acceso limitado, escasez de profesionales, financiamiento insuficiente, listas de espera prolongadas y un estigma persistente que desalienta la búsqueda de apoyo.

Esta crisis se profundiza cuando hablamos de personas que viven con VIH. A las barreras estructurales se suman juicios morales, aislamiento social y una relación muchas veces frágil con los sistemas de salud. Todo ello impacta directamente en la autoestima, en el bienestar emocional y en la forma en que las personas enfrentan su diagnóstico día a día.

La Ruptura del Vínculo Colectivo

Históricamente, muchas de estas brechas fueron contenidas desde lo comunitario. Los grupos de apoyo entre pares cumplieron un rol central como espacios de cuidado emocional, intercambio de experiencias y construcción de confianza. Desde allí se promovió la organización social y se hicieron visibles los determinantes sociales que inciden en la salud mental de las personas que viven con VIH.

Sin embargo, en los últimos años se observa un quiebre en este vínculo con las formas tradicionales de participación colectiva.

Factores del Quiebre

La pandemia por COVID-19 marcó un punto de inflexión, resultando en que varias organizaciones que funcionaban en hospitales públicos dejaran de existir, aunque en paralelo surgieron espacios de apoyo virtual que abrieron nuevas posibilidades de encuentro.

Aun así, este cambio no explica por completo la baja adhesión a estructuras colectivas. La falta de tiempo para el activismo, la precariedad del financiamiento y el desgaste acumulado aparecen como factores que se entrelazan y se refuerzan mutuamente.

Lo más preocupante es la creciente automarginación: personas que prefieren no vincularse con otras que viven con VIH por temor a ser estigmatizadas. Esta distancia debilita las redes de apoyo, profundiza el aislamiento y consolida el silencio en torno al diagnóstico, transformándose en un factor que incide directamente en la salud mental.

Estigma y Barreras: La Profundización de la Crisis de Salud Mental

El impacto psicológico de este escenario es claro. Como explica Cristian Ortega, doctorante en Psicología en la Universidad Diego Portales y psicólogo de la Universidad de Concepción, el estigma social asociado al VIH suele internalizarse y convertirse en autoestigma.

Este proceso, señala, es uno de los principales responsables de los malos resultados en salud mental:

“Aparecen pensamientos y creencias ligadas a la contaminación, la suciedad o la culpa, que atentan directamente contra la autoestima y el bienestar emocional”.

Respecto a la no develación del diagnóstico, Ortega advierte que no existe una relación lineal entre visibilizar y tener mejor salud mental. En muchos casos, guardar silencio ha sido —y sigue siendo— una estrategia de sobrevivencia, profundamente condicionada por el contexto y los vínculos. No obstante, cuando la no develación se sostiene en la vergüenza, la culpa o el miedo al rechazo, sus efectos a largo plazo pueden ser particularmente dañinos.

Volver a Apostar por lo Colectivo

Frente a este escenario, los espacios seguros y las redes de apoyo emergen como un factor protector clave. Compartir la experiencia con pares o en comunidades movilizadas permite reconstruir la confianza, fortalecer vínculos y recuperar el sentido de pertenencia.

“El soporte comunitario es fundamental para una vida plena, no solo en el VIH, sino en cualquier experiencia de salud”, subraya el psicólogo.

Abordar el VIH desde la salud mental exige ir más allá del enfoque individual. Implica enfrentar el estigma, reconstruir confianzas y volver a apostar por lo colectivo como un lugar de sostén. En un contexto que empuja al aislamiento, reencontrarnos con otras y otros —desde la escucha, el cuidado y la organización— no es solo una estrategia de apoyo: es una forma concreta de sanar, resistir y sostener la vida en común.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Facundo Ríos Velásquez

Coordinador de Gestión – Fundación Savia

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2023, Universidad de Chile