El cáncer de ovario es una de las afecciones más frecuentes en mujeres. Hablemos sobre sus factores de riesgo y la importancia del control.
Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha clave para generar conciencia sobre esta patología, promover la detección temprana y apoyar a quienes la padecen. Entender los factores de riesgo y la importancia de la prevención es fundamental para sostener el bienestar integral durante todo el año.
El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo y puede afectar a cualquier persona, independiente de la edad.
Esta publicación es la primera de una serie de tres partes dedicada a los cánceres más frecuentes en mujeres y personas con vulva:
- Cáncer de Ovario: Detección y factores de riesgo
- Cáncer de Mama: Prevención y signos de alerta
- Cáncer Cérvico Uterino: El rol del control ginecológico
¿Qué es el cáncer de ovario?
Es una enfermedad que comienza cuando las células en el ovario, las trompas de Falopio o el peritoneo presentan cambios (mutaciones) en su ADN. Las células normales crecen y se multiplican a una velocidad determinada para finalmente morir en un momento dado, pero las células cancerosas se multiplican rápidamente y no mueren, lo que provoca la formación de un tumor que puede invadir tejidos sanos.
Existen varios tipos de cáncer de ovario, clasificados según el tipo de célula en que se origina:
- Carcinoma epitelial: es el más común y comienza en las células que recubren el exterior del ovario.
- Tumores de células germinales: comienzan en las células productoras de óvulos.
- Tumores estromales: comienzan en las células del tejido estructural que sostiene el ovario.

Se ha planteado que el origen del tumor podría estar en ciertas células madre situadas en la zona de transición entre la trompa y el ovario. Estas células provienen de la etapa embrionaria y permanecen inactivas durante la vida adulta, ubicándose principalmente en el epitelio que recubre la superficie del ovario para reparar el tejido dañado. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, estas células pueden transformarse en células cancerosas.
Uno de los principales factores relacionados con el origen del cáncer de ovario es la ovulación mantenida. Al parecer, el estímulo constante de la superficie ovárica puede predisponer a la transformación maligna de las células. El Cáncer epitelial de ovario representa el 85% de los tumores de ovario, siendo una de las patologías malignas ginecológicas más frecuentes. En Chile, según el MINSAL, el cáncer de ovario es la tercera causa de muerte por cáncer ginecológico en mujeres.
Factores de riesgo para el cáncer de ovario
Aún no está clara la causa del cáncer de ovario, pero sí se han identificado factores que pueden aumentar el riesgo. Los principales son:
- Edad avanzada: es más común en mayores de 50 años.
- Ciclos ovulatorios: menarquia precoz (< 12 años), menopausia tardía (>52 años) o nuliparidad (no haber tenido hijos), asociados a un mayor número de ciclos ovulatorios.
- Alteraciones genéticas: mutación de genes como el BRCA1 y BRCA2 (los mismos vinculados al riesgo de cáncer mamario).
- Antecedentes familiares: historia de cáncer de ovario en la familia directa.
- Endometriosis
Otros factores con menor evidencia incluyen la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, el sobrepeso, el sedentarismo y hábitos como el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Hablando de factores de riesgo:
Factores protectores
Principalmente se enfocan en disminuir las ovulaciones mantenidas: el embarazo, la multiparidad (haber tenido varios hijos), la lactancia, el uso de anticonceptivos orales y algunas intervenciones quirúrgicas ginecológicas pueden ser factores protectores.
Se cree que los anticonceptivos reducen el riesgo al suprimir la ovulación y disminuir la exposición a hormonas como estrógenos y progesterona.
Prevención y control del cáncer
Tomar conocimiento sobre las causas de cáncer es necesario para entender cómo prevenirlo. Entre el 30 al 40% de las muertes por cáncer son atribuibles a 5 factores de riesgo: sobrepeso y obesidad, alimentación poco saludable, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo. También existen riesgos por infecciones oncogénicas, como el Virus Papiloma Humano (VPH), por lo que las medidas preventivas incluyen un estilo de vida saludable y protección contra las ITS.
El control de salud ginecológico permite la prevención, detección temprana y tratamiento de enfermedades. Se recomienda acudir de forma periódica, por lo menos una vez al año, para evaluar signos, síntomas y realizar exámenes preventivos. Este control puede ser realizado por las matronas y matrones, quienes están capacitadas para velar por el cuidado integral de las personas —tanto en el embarazo, parto, puerperio y recién nacido como en la educación, asesoramiento y detección de problemas de salud sexual y reproductiva—.
Fuentes:














