El consumo de psicoestimulantes sin receta se ha popularizado. revisemos los riesgos que conllevan para tu salud física y mental.
La vida universitaria puede ser desafiante. Las pruebas, los trabajos, la presión por destacar y las altas expectativas pueden generar ansiedad y agotamiento. En este contexto, algunos estudiantes recurren al uso de psicoestimulantes buscando mantenerse despiertos, concentrarse mejor o rendir mejor en sus estudios.
Aunque estas sustancias pueden presentarse como una ayuda rápida, también implican riesgos importantes para la salud física y mental.
¿Qué son los psicoestimulantes?
Los psicoestimulantes son sustancias que actúan sobre el cerebro, aumentando temporalmente la energía, el estado de alerta y la concentración.
Algunos de los más conocidos son el metilfenidato, el modafinilo y las anfetaminas. Se utilizan con supervisión médica principalmente para tratar condiciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la narcolepsia, entre otros.
¿Qué tan común es su uso en la universidad?
En Chile, el uso de estas sustancias por parte de estudiantes sin receta médica no ha sido tan estudiado como en otros países, pero ya se están empezando a ver datos preocupantes.
Por ejemplo, un estudio realizado en una universidad tradicional chilena mostró que un 3,4% de los estudiantes había usado estimulantes sin receta en el último año, principalmente para mejorar el rendimiento académico.
¿Por qué los estudiantes recurren a estas sustancias?
Hay varios motivos que pueden influir:
La presión académica: Muchas veces sentimos que no damos abasto con las exigencias de la carrera.
Fácil acceso: Algunos estudiantes consiguen estos medicamentos por internet, a través de conocidos o incluso dentro de la misma facultad.
Ideas equivocadas: Existe la creencia de que estas sustancias son “inofensivas” o que realmente mejoran el rendimiento.
Falta de información: No siempre se conocen los efectos negativos que pueden tener cuando se usan sin supervisión médica.
¿Cuáles son los riesgos de los psicoestumulantes?
Usar psicoestimulantes sin una indicación médica puede traer consecuencias importantes que afectan ámbitos de nuestra vida o se manifiestan como síntomas:
En el cuerpo: insomnio, taquicardia, aumento de la presión arterial, falta de apetito e incluso problemas cardíacos.
En la salud mental: ansiedad, irritabilidad, cambios de humor y riesgo de volverse dependiente.
En lo académico: aunque parezca que ayudan, los estudios muestran que no hay pruebas claras de que mejoren el rendimiento académico de forma sostenida.
¿Qué se puede hacer para prevenir este consumo?
La mejor estrategia es una combinación de información, apoyo y hábitos saludables. Algunas acciones concretas que ayudan son:
Hablar del tema: Informarse y conversar sobre el uso de estas sustancias ayuda a tomar decisiones más conscientes.
Organizar el estudio: Comenzar a implementar técnicas de estudio, descanso adecuado, alimentación balanceada y ejercicio físico regular.
Sumarse a programas preventivos: En Chile, el SENDA (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol) tiene recursos y campañas que apoyan a estudiantes y comunidades educativas.
Además, las universidades pueden promover espacios seguros para hablar del estrés, el consumo de sustancias y la salud mental.
Enfrentar el consumo de psicoestimulantes en la universidad no se trata solo de prohibir o sancionar, se trata de acompañar, educar y promover una cultura del autocuidado y el bienestar, donde los estudiantes puedan rendir bien sin comprometer su salud.
“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.
Rojas, G., et al. (2014). Estudio cuantitativo del consumo de drogas y factores sociodemográficos asociados en estudiantes de una universidad tradicional chilena. Revista Médica de Chile.
¿Sabías qué las experiencias en la edad temprana pueden influir a lo largo de toda nuestra vida? Te invitamos a revisar algunos conceptos y datos sobre el tema.
¿Te has preguntado qué efectos tienen las experiencias de la infancia en nuestra vida? Diversos estudios han revelado que influyen de forma considerable en la salud mental y física, así como en potenciales comportamientos de riesgo para la salud en la edad adulta.
Las Experiencias Adversas en la Niñez, ACEs por sus siglas en inglés, han sido reconocidas internacionalmente como una de las fuentes de estrés más frecuentes de la vida temprana. Aunque se trata de una temática ampliamente estudiada, sólo en los últimos años ha sido investigada en Chile.
¿Qué se considera como experiencias adversas en la niñez?
Es importante aclarar que pueden existir diversas experiencias que pueden calificarse, o no, como adversas o traumáticas considerando la subjetividad de cada quien.
Las investigaciones al respecto se han basado en cierto tipo de experiencias estudiadas medianteel instrumento “Adverse Childhood Experiences International Questionnaire [ACE-IQ]”, reconocido por la OMS. Este considera 13 experiencias adversas:
Abuso físico psicológico y sexual
Negligencia psicológica y física
Violencia contra un miembro del hogar
Enfermedad mental dentro de la familia
Abuso de sustancias por algún miembro del hogar
Encarcelamiento de algún miembro del hogar
Separación/ divorcio o ausencia parental
Acoso escolar o bullying
Violencia comunitaria y violencia colectiva
El acoso o bullying puede presentarse en distintos formatos y etapas de la vida. Te invitamos a revisar nuestro artículo sobre el ciberacoso.
Consecuencias de experiencias tempranas en la salud mental
Estudios a la fecha han dado cuenta del impacto negativo de algunas ACEs en el desarrollo infantil, estableciendo una conexión entre las experiencias tempranas de maltrato, negligencia y disfunciones en el hogar, con la ocurrencia de algunas enfermedades crónicas, trastornos de salud mental y comportamientos de riesgo, los cuales pueden manifestarse durante la adultez.
Con respecto a los trastornos de salud mental, se ha estudiado el desarrollo en la edad adulta de trastornos de depresión, ansiedad (trastorno de pánico, agorafobia, fobia social y ansiedad generalizada), trastornos de personalidad, intentos de suicidio, suicidio consumado, estrés postraumático, poli consumo de sustancias, comportamientos agresivos, entre otros.
Algunos hallazgos interesantes en Chile
En Chile se realizó una investigación utilizando los datos del piloto de la Encuesta Nacional de Adversidad y Abuso sexual en la niñez (2020) del Centro CUIDA de la Universidad Católica, aplicada a una muestra urbana de 200 casos, compuesta por hombres y mujeres.
Este estudio resalta que casi la totalidad de la muestra(88.9%) reporta haber experimentado a lo menos 1 experiencia adversa en la niñezy que más de la mitad de la muestra (54.6%) reporta haber experimentado 4 o más ACEs.
Con respecto a la prevalencia de experiencias adversas según sexo, no se registran diferencias significativas entre hombres y mujeres, hallando que el 50.8% de los hombres y el 56.4% de las mujeres reporta haber experimentado 4 o más ACEs. La de mayor prevalencia es la violencia comunitaria, es decir, verse expuesto o ser testigo de situaciones de violencia como robos, asaltos y/o ataques.
La correlación entre la cantidad de experiencias adversas tempranas y la cantidad de consecuencias reportadas a lo largo de la vida (problemas de salud mental, consumo de alcohol y sustancias, comportamientos delictuales y violencia intrafamiliar) son significativas tanto para hombres como para mujeres. Esto quiere decir que entre más experiencias adversas vivenciadas en la niñez, se observan más problemas de salud en etapas posteriores.
Además, se destaca que las ACEs tienen un efecto predictor sobre los problemas de salud mental, los problemas de consumo de alcohol y sustancias, los comportamientos delictuales y en las experiencias de violencia intrafamiliar, observando diferencias en hombres y mujeres. Ahora, ¿Cómo es que se da esto?
Efecto predictor de las experiencias adversas en la niñez
El efecto predictor da cuenta de que, por cada experiencia adversa en la niñez, aumenta en un 27% la cantidad de problemas de salud mental en hombres a lo largo de la vida. En el caso de las mujeres, por cada experiencia adversa en la niñez aumenta en un 22% la cantidad de problemas de salud mental a lo largo de la vida. Esto quiere decir que, según la muestra chilena, las experiencias adversas tempranas predicen una mayor ocurrencia de consecuencias a nivel de salud mental en hombres que en mujeres.
En cuanto a los Problemas de consumo, en el caso de los hombres, por cada experiencia adversa temprana, aumenta en un 15% la cantidad de problemas de consumo. Mientras que en el caso de las mujeres aumenta en un 21%. Este apartado llama la atención, pues hoy enfrentamos el desafío de abordar el consumo de sustancias en nuestra comunidad universitaria.
En cuanto a los Comportamientos delictuales, por cada experiencia adversa en la niñez aumenta en un 18% la cantidad de comportamientos delictuales en hombres a lo largo de la vida. Mientras que en las mujeres, por cada experiencia adversa en la ñiñez se incrementa en un 24% la cantidad de comportamientos delictuales. Esto quiere decir que las experiencias adversas tempranas pueden predecir en mayor porcentaje los comportamientos delictuales y de consumo en mujeres que en hombres.
Por último, el modelo de violencia intrafamiliar indica que al aumentar las experiencias adversas en la niñez aumenta en un 59% la probabilidad de ocurrencia de violencia intrafamiliar en el caso de los hombres. Mientras que, en el caso de las mujeres, al aumentar las experiencias adversas en la niñez se incrementa solo en un 28% la probabilidad de ocurrencia de violencia familiar a lo largo de la vida.
¿Qué nos queda por hacer?
Los hallazgos dan cuenta que las experiencias adversas en la niñez sonuna de las fuentes de estrés con mayor prevalencia en nuestro país. La presencia de estos factores de estrés pueden predecir la ocurrencia de diferentes consecuencias a nivel de salud a lo largo de la vida.
Esto produciría la mayor ocurrencia de problemas de salud mental y de violencia intrafamiliar en hombres y, a su vez, explicaría el mayor aumento de problemas de consumo y comportamientos delictuales en mujeres respecto a hombres. Además, podría sugerir que existen otros factores intervinientes y moderadores que pueden explicar el desarrollo de consecuencias para la salud mental (como factores de predisposición, diferencias individuales y culturales, gatillantes y experiencias tardías, factores de riesgo y protectores; como por ejemplo experiencias reparatorias).
Si bien hace falta mayor investigación acerca de esta temática en Chile, es importante atender la necesidad de prevenir la ocurrencia de estos estresores, así como también desarrollar intervenciones psicoterapéuticas oportunas, cuyos modelos consideren la gran prevalencia de estos y las consecuencias que pueden tener a lo largo de toda la vida, para así reducir el efecto negativo que puedan tener para cada persona.
“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.
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