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Bienestar y Salud Mental

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¿Qué es y cómo manejar la ansiedad académica?

En la universidad es común escuchar sobre ansiedad, pero, ¿qué implica sentirla en situaciones académicas? Revisa información que te permitirá conocer sobre la ansiedad académica y sus implicancias.

Transitar del colegio a la universidad es un hito que puede situarse dentro de los cambios más importantes de la vida. Posiciona a las y los estudiantes en un lugar de mayor independencia, entrega la oportunidad de conocer a nuevas personas, explorar intereses y habilidades. Así también implica incrementar considerablemente el tiempo dedicado al estudio y con ello la necesidad de construir nuevas estrategias de aprendizaje.

Si bien cada estudiante transita por estos cambios de manera diferente, la gran mayoría requiere de un tiempo de adaptación y percibe mayores niveles de estrés en su organismo durante dicho tiempo. Este estrés es un estado que genera diversas emociones, entre las cuales la ansiedad aparece en primer plano.

La ansiedad es entonces un estado emocional percibido como desagradable y que puede generar una sensación de inquietud o agitación. Sin embargo, es también una emoción necesaria para nuestra especie, ya que nos alerta cuando estamos expuestos a situaciones de peligro. De esta forma, la ansiedad tiene una función adaptativa, pues nos permite mejorar nuestra capacidad de acomodo al medio. 

En la vida académica, cierta cantidad de ansiedad puede ser beneficiosa para los y las estudiantes, en tanto incrementa la capacidad cognitiva y mejora el desempeño de la tarea. Sin embargo, niveles muy elevados de ansiedad pueden también afectar la percepción sobre las propias habilidades e imposibilitar a las y los estudiantes a enfrentar la tarea de manera óptima.

¿Cómo manejar la ansiedad académica?

Manejar la ansiedad frente a instancias de evaluación académica implica identificar los factores que desencadenan esta emoción, a fin de poder gestionarlos de una manera más saludable.

A continuación algunos consejos para manejar la ansiedad académica durante el proceso de estudio:

  • Agenda todas tus evaluaciones y planifica el estudio con anticipación. Una buena planificación es flexible y considera también espacios de descanso y recreación.
  • Identifica los horarios en que rindes mejor y el tiempo que logras mantenerte realmente concentrada/o en el estudio.
  • Estudia para aprender. Intenta dar un sentido a lo que estás estudiando, activa tus conocimientos previos sobre la temática y realiza enlaces con los nuevos contenidos.
  • Identifica y cuestiona los pensamientos negativos que puedan interferir en tu estudio y aprendizaje (“no lo voy a lograr”, “esto es muy difícil”, “siempre me ha costado esta materia”, “no lograré terminar la carrera”)
  • Respeta tu agotamiento. Si requieres una pausa es mejor realizarla a tiempo y luego continuar con el estudio.

Una vez que has realizado un adecuado proceso de estudio, es importante utilizar estrategias para gestionar de mejor forma la ansiedad académica frente a tus evaluaciones.  A continuación, algunos consejos:

1.  Antes de una evaluación:

  • Si tuviste un buen estudio, evita repasar hasta último minuto. Es probable que debido al nerviosismo no recuerdes de manera inmediata lo aprendido e incrementes tus niveles de ansiedad. 
  • Intenta distraerte antes de la evaluación. Pon atención en situaciones que no tengan relación con esta instancia.
  • No realices comparaciones con lo aprendido por otras personas, puedes sentir temor de que estén mejor preparadas/os que tú.
  • Monitorea tus niveles de ansiedad, utiliza técnicas de respiración y relajación antes de entrar.

2. Durante la evaluación:

  • Lee las preguntas con calma y asegúrate de entender lo que se está preguntando en cada apartado. Recuerda que las preguntas de la evaluación contienen conceptos claves que pueden ayudarte a recordar lo aprendido.
  • Date tiempo para activar tus conocimientos y elaborar tus respuestas.
  • Si temes olvidar algún concepto o idea, haz un borrador o punteo frente a la pregunta en cuestión.
  • Comienza respondiendo aquello que sabes, eso disminuirá tu ansiedad y facilitará que recuerdes lo estudiado.
  • Lleva el control del tiempo. Puedes utilizar reloj en caso que el celular sea un distractor.
  • Siempre pon la evaluación en perspectiva. Puede haber otras instancias que te permitan mejorar tu calificación final del ramo.

3. Después de la evaluación:

  • No compares las respuestas con tus compañeras/os, podrías quedar con una sensación errada sobre tu desempeño. 
  • Evita juzgar severamente lo que lograste rendir estando bajo presión.

Si bien las estrategias presentadas pueden ser de mucha utilidad para manejar la ansiedad académica en las evaluaciones, es importante mencionar que para lograr efectos a largo plazo, se deben realizar acciones sostenidas a lo largo del tiempo.

Conocer y gestionar nuestra ansiedad académica nos permitirá responder de mejor manera a las exigencias de la universidad y mantener una buena calidad de vida. 

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes:

  • Contreras, F., Espinosa, J. C., Esguerra, G., Haikal, A., Polanía, A., & Rodríguez, A. (2005). Autoeficacia, ansiedad y rendimiento académico en adolescentes. Diversitas: perspectivas en psicología, 1(2), 183-194. Recuperado el 11 de junio de 2023.
  • Gallero, P.  (2010). Ansiedad ante el rendimiento. En Guía de Apoyo psicológico para universitarios crecimiento y formación. USACH.
  • Melgosa, J. (1994). Sin estrés. Editorial safeliz.

Autor/a

Carla Gutiérrez Daroch

Encargada de aprendizaje Centro IDEA. Facultad de Ciencias Sociales

Aprendizaje

¿Qué significa Aprender?

El aprendizaje es un fenómeno que no sólo involucra a nuestro cerebro y que va más allá de adquirir información o algún conocimiento nuevo. Te invitamos a conocer más sobre este proceso transformador que involucra las diversas dimensiones del ser humano.

Cuando ingresamos a la Universidad el concepto de aprendizaje toma un valor central en nuestras vidas ya que, si bien aprendemos desde el día en que nacemos, es en esta etapa vital cuando los nuevos desafíos académicos nos invitan a ser más conscientes de este proceso.

Aprender es un fenómeno complejo. Las posibilidades de aprendizaje dependen tanto de la persona que aprende y por ende de sus experiencias, expectativas, identidad de género, entre otras, así como de las características del contexto en el que aprende, por ejemplo, de los incentivos que tiene, si cuenta o no con apoyo familiar, de quienes han colaborado en su educación y formación, o cuáles son los espacios de estudio con los que cuenta, etc. 

Así, el aprendizaje es algo que cada persona construye internamente y las bases en la que lo edificaremos serán siempre nuestras experiencias, intereses y conocimientos previos. Ese es nuestro punto de partida.

La experiencia de aprender, así como un cubo, tiene tres dimensiones. Cuando aprendes te involucras:

  • cognitivamente: activando y transformando aquello que ya sabes en relación al nuevo aprendizaje. 
  • emocionalmente: ya sea desde la motivación, frustración, calma, interés, etc., ya que en todo momento una emoción acompaña e influye en el proceso.
  • fisiológicamente: piensa en tu respiración, en el ritmo de tus pulsaciones, estudiar con sueño o un resfrío. Tu fisiología también influye en las condiciones en las que tu cuerpo “digiere” el aprendizaje.

Por otro lado, el aprendizaje tiene un carácter social y dialógico. Esto significa que está mediado por otras personas.

Si lo piensas, al aprender siempre estás en interacción, ya sea con un/a docente, un/a par, un/a autor/a, un/a youtuber, los apuntes de tu compañera/o y, en un sentido más amplio, una cultura o grupo social. Por esto, aprender implica que tu manera de comprender el mundo y tus saberes se pone en diálogo con el nuevo contenido, por eso es tan útil compartir y poner en discusión nuestras concepciones.

Por último, el aprendizaje es de carácter situado, es decir, se construye por una persona con conocimientos y experiencias específicas, a la vez que ocurre en un espacio y tiempo determinado. Entonces, el aprendizaje será facilitado cuando logre relacionarse con tus conocimientos y experiencias previas, por eso es que aplicar lo que aprendes en ejemplos cotidianos ayuda a comprender de mejor forma.

Estas dimensiones nos permiten entender que la temporalidad y ritmo del aprendizaje son distintas en cada estudiante, ya que cada cual trae consigo distintas vivencias y por ende anclará los nuevos contenidos de manera diferente. Lo que sí será común es la noción de que al aprender nos transformamos, tanto por los aprendizajes que adquirimos como por las decisiones y posibilidades que éstos nos abren.

¿Por qué mi aprendizaje no “anda”?

Imagina que una persona intenta hacer partir un auto, pero el vehículo no es capaz de movilizarse. Esto podría producirse por diversas razones: podría estar fallando el motor, no quedar bencina o que la batería no tenga energía. En esta situación sería importante buscar la fuente del problema antes de intentar solucionarlo. ¿Te imaginas que podría pasar si intentas abordar una falla de motor cargando bencina? probablemente no te ayudará e incluso empeorará la situación.

En el aprendizaje pasa lo mismo. Así como un auto, a veces nuestra capacidad de aprender un contenido en específico también puede necesitar algún “ajuste” y será necesario hacer primero un ejercicio de diagnóstico de lo que está ocurriendo, para encontrar la dificultad y según eso buscar las mejores estrategias para abordarlo.

¿Recuerdas que un aprendizaje siempre se construye sobre tu experiencia previa? Quizás un motivo por el que se te dificulta aprender algún contenido sea que requieras cierta información previa para entenderlo, o en otras palabras, mediar la construcción de esos nuevos aprendizajes. De igual forma, la dificultad podría deberse a estrategias y/o hábitos de estudio.

Quizás necesites invertir tiempo en conocer algunas técnicas, armar rutinas, grupos de estudio y evaluar qué te funciona mejor con las distintas asignaturas: puede que los mapas conceptuales sean una buena herramienta para algunas materias y un grupo de estudio te ayude más en otras. No hay recetas únicas ni mágicas, así que tendrás que probar cuáles te funcionan mejor personalmente.

El desafío podría estar en tu contexto de aprendizaje: tal vez no has logrado dar con un lugar tranquilo o existe alguna dificultad que te impide la concentración en clases (distancia de la pizarra, ruido, relación con pares, oratoria de quien enseña, etc.). Del mismo modo, podría deberse a las tensiones del proceso de adaptación a la universidad y/o a otras circunstancias de tu vida que te demandan atención y energía. 

Así, los motivos que podrían estar influyendo en tu aprendizaje son diversos. Lo importante, es que puedas ir identificando estos factores y reconocer aquello que necesitas. Una vez identifiques lo que podría estar impactando tu formación podrás buscar y encontrar estrategias adecuadas para potenciar tu aprendizaje.

Estudiar una carrera universitaria es un viaje que, si bien es compartido con otras personas, conlleva un constante ejercicio de autoconocimiento, de preguntarte qué es lo que tú necesitas para aprender, cuáles son tus ritmos, intereses, preferencias y objetivos. Del mismo modo, la experiencia universitaria es una constante prueba de autoaceptación y adaptabilidad que implica una permanente evaluación de cómo estás gestionando tu aprendizaje. Sé amable y respetuosa/o contigo y tu propio proceso; recuerda que no estás sola/o y que siempre puedes buscar ayuda, consejos o recomendaciones.

Encuentra más información en https://aprendizaje.uchile.cl/

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes:

Autor/a

Fernanda Uribe Gajardo

Jefa de la Unidad de Aprendizaje

Autor/a

Karla Reyes Espinoza

Coordinadora del Programa de Consejería y Orientación al Estudiante

Autor/a

Felipe Jorquera Castro

Profesional de la Unidad de Aprendizaje

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2023, Universidad de Chile