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8 de marzo y bienestar emocional: reflexiones para la comunidad universitaria

El 8 de marzo como una invitación a reflexionar sobre la salud emocional, el cuidado y el bienestar de las mujeres en la vida universitaria.

El 8 de marzo es una fecha que históricamente ha permitido visibilizar las condiciones de vida de las mujeres y las desigualdades que han marcado su experiencia social. Si bien suele abordarse desde una perspectiva histórica y reivindicativa, esta conmemoración también abre la posibilidad de reflexionar sobre el bienestar y la salud emocional en la actualidad.

En contextos como la vida universitaria, donde convergen múltiples exigencias académicas, personales y sociales, resulta especialmente relevante preguntarse cómo estas condiciones influyen en la salud mental de las mujeres y en su calidad de vida cotidiana. Desde el enfoque de Conciencia Saludable, el 8M puede entenderse como una invitación a detenernos y observar cómo estamos viviendo, sintiendo y cuidándonos en estos espacios, ampliando la reflexión más allá de lo conmemorativo.

El 8M y la salud emocional en la experiencia universitaria

Tradicionalmente, el 8 de marzo ha estado asociado a la memoria histórica de las luchas de las mujeres por derechos laborales, sociales y políticos. Sin embargo, estas demandas también se relacionan con la posibilidad de vivir con mayor bienestar y dignidad. Desde una perspectiva de salud emocional, esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado y la conciencia en el presente.

En la vida universitaria, diversas investigaciones han evidenciado altos niveles de estrés y malestar emocional en la población estudiantil, siendo las mujeres quienes reportan con mayor frecuencia experiencias asociadas a sobrecarga emocional. Vivencias como la autoexigencia constante, la presión académica y el cansancio sostenido suelen normalizarse como parte del proceso formativo.

Muchas mujeres se enfrentan a la sensación de no rendir lo suficiente o de experimentar culpa al detenerse, lo que genera un desgaste emocional progresivo.

Factores de sobrecarga en la vida universitaria

  • Multiplicidad de roles: A las exigencias académicas se suman responsabilidades de cuidado y apoyo emocional a otras personas.
  • Expectativas sociales: Presión asociada al rendimiento y a la disponibilidad constante.
  • Falta de espacios: El cansancio se agudiza cuando no existen lugares suficientes para el descanso o la validación de las propias necesidades.
  • Contextos demandantes: Estas experiencias no son fallas individuales, sino respuestas a entornos atravesados por expectativas de género que inciden en el bienestar.

Nombrar estas vivencias permite resignificar el 8M no solo como un espacio de memoria histórica, sino también como una oportunidad para pensar el presente y las condiciones en que las mujeres habitan la universidad, reconociendo tanto los esfuerzos realizados como los costos emocionales que estos pueden implicar.

Te puede interesar:

Conciencia saludable y apoyo comunitario

Desde el enfoque de Conciencia Saludable, promover el bienestar emocional implica desarrollar la capacidad de reconocer cómo nos sentimos y cómo las exigencias del entorno impactan en nuestra salud mental. En este sentido, el autocuidado no se limita a prácticas individuales, sino que se construye en diálogo con redes de apoyo, espacios de acompañamiento y una cultura institucional que valide el cuidado emocional.

Reconocer el malestar de manera temprana, revisar la autoexigencia y buscar apoyo oportunamente son acciones que contribuyen a la prevención y al bienestar emocional.

Desde la vida universitaria, el cuidado del bienestar emocional puede fortalecerse a través de acciones concretas que las mujeres pueden incorporar en su día a día, así como mediante el uso de los espacios de apoyo disponibles en la universidad. 

Detenerse periódicamente para identificar el propio estado emocional, validar las emociones sin minimizarlas y generar espacios personales de reflexión —como la escritura, la pausa consciente o las conversaciones significativas— permite tomar contacto con las propias necesidades emocionales.

Asimismo, revisar la autoexigencia académica y personal, ajustar expectativas cuando estas generan desgaste sostenido y priorizar tareas entendiendo que no es posible responder a todas las demandas al mismo tiempo son prácticas clave para el cuidado emocional. La participación en talleres de autocuidado, manejo del estrés o bienestar emocional ofrecidos por la universidad también constituye una estrategia preventiva relevante.

En el caso de la Universidad de Chile, existen diversos dispositivos de apoyo que pueden contribuir a este proceso, como la Dirección de Salud Estudiantil (DSE), que ofrece orientación en salud mental, talleres psicoeducativos y acompañamiento profesional; los Centros de Salud Estudiantil (CSE) disponibles en distintos campus; y los espacios de apoyo psicosocial presentes en las facultades y unidades académicas. 

Además, la participación en instancias grupales, actividades comunitarias o ferias de bienestar favorece el apoyo entre pares y el fortalecimiento de redes. En situaciones de mayor urgencia, también es importante recurrir a redes de apoyo externas recomendadas por la universidad y a los servicios públicos disponibles.

Hacia una comunidad universitaria más consciente

Reflexionar sobre la salud emocional de las mujeres en la universidad en el marco del 8M permite ampliar la mirada hacia formas más conscientes y cuidadosas de habitar estos espacios.

Validar el cansancio, reconocer las emociones y promover el apoyo mutuo son acciones que contribuyen tanto al bienestar individual como al colectivo. Comprender la importancia del cuidado emocional forma parte de las luchas pasadas y presentes de las mujeres. 

Reconocer límites, cuestionar exigencias que generan desgaste y buscar apoyo no constituye un acto de debilidad, sino una forma de resistencia frente a contextos que pueden resultar asfixiantes. En este sentido, el autocuidado no es un acto aislado, sino un proceso transformador que se construye en comunidad.

Pensar la universidad como un espacio que acompaña y cuida es un desafío colectivo y una oportunidad para avanzar hacia entornos más humanos y sostenibles.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2023). La salud de la mujer como componente esencial para lograr la igualdad de género.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2025). Día Internacional de la Mujer y equidad de género como pilar del derecho a la salud.
  • Guzmán, A., & Quiroz, M. (2021). Prevalencia de síntomas psicológicos en estudiantes de educación superior en Chile. Revista de Psicología, SciELO Chile.
  • Antúnez, Z., & Vinet, E. (2020). Depresión, ansiedad y estrés en estudiantes universitarios. SciELO México.
  • Pérez, J., & Rodríguez, L. (2024). Percepción del estrés académico en estudiantes universitarios chilenos. SciELO México.
  • López, C., & Martínez, P. (2024). Salud mental y estilo de vida en estudiantes universitarios. SciELO Colombia.

Autor/a

Fernanda Oyarzo Humeres

Psicóloga clínica DSE

Bienestar

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8M: ¿Qué nos toca a los varones? Claves para desarticular la desigualdad

El 8M nos convoca a observar las brechas de género. ¿Cuál es nuestro rol como varones? revisa estas claves y empieza un cambio activo.

El 8 de marzo nos convoca año tras año a observar de frente las brechas de género y las violencias estructurales que siguen marcando la vida de las mujeres. Sin embargo, en el marco de las legítimas movilizaciones y demandas que ellas protagonizan, surge una interrogante ineludible para nosotros: ¿dónde nos situamos los varones frente a esta realidad?

Lejos de ser meros espectadores y mantenernos al margen, la respuesta nos exige reconocer que ocupamos un lugar central en la reproducción de las dinámicas sociales que perpetúan estas inequidades. Conmemorar el Día Internacional de la Mujer también implica, para los hombres, un ejercicio profundo de autocrítica y acción.

Transformar nuestras prácticas cotidianas

Como señala el politólogo Luciano Fabbri: “para que el patriarcado caiga, tenemos que dejar de sostenerlo”. Asumir nuestra responsabilidad significa transformar nuestras prácticas cotidianas.

A continuación compartimos algunas claves y herramientas para que los varones comencemos a desarticular estas estructuras machistas de forma activa, no solo durante las conmemoraciones de marzo, sino como un compromiso continuo para el resto del año.

Formarnos para reflexionar

Uno de los mejores ejercicios que podemos realizar para empezar es formarnos: si tenemos insumos para reflexionar, es más fácil hacernos preguntas y observar mejor la realidad. Dos textos que son sencillos y cercanos, y no por eso menos profundos, son:

Ambos, de la destacada activista e intelectual feminista bell hooks, para quien fue fundamental pensar un feminismo que incluyera e interpelara a todo el mundo, y que pensó particularmente la situación de los hombres en los feminismos.

Romper con la complicidad

Uno de los elementos relacionales que sostienen el patriarcado es la complicidad masculina, presente en los silencios que establecemos entre varones cuando participamos o presenciamos situaciones de violencia.

Al reflexionar y afinar el lente que nos permite observar nuestras relaciones, seremos más conscientes de situaciones abusivas: es importante que hablemos de esto entre nosotros y con las personas que viven estas situaciones (principalmente mujeres y disidencias sexuales). Todos hacemos parte en sostener la desigualdad; si la abordamos activamente, tendremos mejores herramientas para prevenirla y erradicarla.

Ocuparnos por los cuidados

Para autoras como Berenice Fisher y Joan C. Tronto, el cuidado se define como la actividad humana dedicada a mantener, perpetuar y reparar nuestro mundo —lo que incluye nuestros cuerpos, identidad y entorno— con el fin de vivir en él lo mejor posible. Frente a esta definición, es evidente que la distribución de los cuidados recae principalmente en las mujeres.

Los varones no somos socializados para cuidar, ni para cuidarnos, cuestión que está a la base de problemas como la violencia, conductas de riesgo y alta mortalidad. Algo que podemos hacer es preguntarnos:

  • ¿Quiénes se encargan de los cuidados materiales, afectivos y relacionales en nuestros círculos?
  • ¿Cómo podemos tomar tareas de cuidado de otros en nuestras familias o espacios laborales?
  • ¿Cómo me hago cargo de mis propios cuidados, como la higiene, la sexualidad o la salud mental?

Participación en nuestra Casa de Estudios

Es vital involucrarnos en los espacios institucionales que fomentan el diálogo. Por ello, extendemos la invitación de nuestra Rectora, Rosa Devés Alessandri, y la Directora de Igualdad de Género, Carmen Andrade Lara, a participar en la Ceremonia de Conmemoración del Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile:

  • Cuándo: Lunes 9 de marzo a las 15:30 horas.
  • Dónde: Aula Magna de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile (Diagonal Paraguay 205, Santiago).
  • Panel: Contará con la Ministra Antonia Orellana, la Diputada Emilia Schneider, Sandra Lorenzano y Catalina Huerta.
  • Música: Presentación de Pascuala Ilabaca.

Si estas reflexiones te remueven o interpelan, te invitamos a convocar a otros varones a reflexionar sobre el género. En la Dirección de Salud Estudiantil estamos disponibles para organizar talleres o charlas durante todo el año. Escríbenos a dse.uchile@uchile.cl o al psicólogo Salvador Bello Schlack (salvador.bello@uchile.cl)

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Gilligan, C. (2013). La ética del cuidado (Cuadernos de la Fundació Víctor Grífols i Lucas, No. 30). Barcelona: Fundació Víctor Grífols i Lucas
Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

Bienestar

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¡Pásalo bien sin riesgos! Consejos para un fin de año saludable y seguro

Disfruta tus vacaciones y fiestas con equilibrio. Revisa consejos de autocuidado en fin de año para celebrar con seguridad y bienestar.

El fin de año llega cargado de momentos significativos: el cierre del semestre, la Navidad, el Año Nuevo y los pensamientos sobre las vacaciones. El calor característico de esta época nos invita a pasar más tiempo al aire libre y disfrutar de nuestro tiempo libre.

Ya sea que planees un trabajo de verano o simplemente descansar, lo fundamental es planificar tu tiempo para dar espacio al ocio saludable. Lo más importante es que tú decidas cómo vivir estas fiestas, buscando siempre un equilibrio que no ponga en riesgo tu bienestar. Ya sea que busques mucha actividad o calma total, lo esencial es que te sientas cómodo/a con tus decisiones.

Estas festividades también son una excelente oportunidad para la generosidad. Podrías compartir con algún compañero o compañera que tenga a sus familiares lejos o que sepas que podría estar solo, invitándolo a compartir en tus espacios, ya sea con tu familia o amigos.

Considera cuidados para las fiestas de fin de año

Existen algunos consejos básicos que es importante recordar al momento de planificar tus celebraciones o carretes de fin de año. La clave es disfrutar con responsabilidad y siempre priorizar tu seguridad.

Seguridad y logística en tus eventos

  • Acompañamiento: Si vas a asistir a una fiesta masiva, procura ir acompañado/a y avisar a tu familia o amigos sobre el lugar donde estarás.
  • Cuidado de pertenencias: En lugares concurridos, lleva solo lo justo y necesario para evitar pérdidas.
  • Traslados seguros: Planifica con anticipación tanto tu llegada como el regreso a casa.
  • En casa: Si tú eres el anfitrión, escoge con cuidado a tus invitados y recuerda que tu bienestar es lo primero.
  • Situaciones de riesgo: Si presencias una riña o pelea, evita exponerte intentando salvar la situación; lo mejor es dar aviso a seguridad o a Carabineros.

Bienestar y límites personales

  • Respeta tus límites: Comunica tus límites a quienes te rodean y no te sientas obligado/a a participar en actividades que te hagan sentir incómodo/a.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes malestar o fatiga, no ignores esa señal; busca un espacio tranquilo para descansar y recargar energía.

Si lo que necesitas es relajarte: apuesta por el autocuidado en fin de año

Diciembre suele ser un mes de mucho ruido y compromisos sociales. Sin embargo, el tiempo libre de las festividades también es una oportunidad valiosa para el descanso físico y mental.

Elegir la tranquilidad no es “perderse la fiesta”, es una opción igualmente válida y necesaria para tu bienestar. Para aprovechar estos días de desconexión y recargar energías, puedes seguir estos consejos:

  • Busca momentos para ti: Encuentra un lugar tranquilo si necesitas un respiro o si sientes que quieres alejarte del ruido o la multitud por un momento.
  • Conecta con personas significativas: Busca espacios para compartir con las personas que realmente te importan; los vínculos de calidad son muy gratificantes.
  • Incorpora actividad física suave: Realiza actividades al aire libre, como caminar o bailar, para liberar tensiones y mejorar tu estado de ánimo de forma natural.
  • Gestiona el estrés de las fiestas: Si sientes que el ajetreo te genera agobio, planifica con anticipación y establece límites claros. Esto te ayudará a mantener el equilibrio y a disfrutar realmente de lo que elijas hacer.

Queremos verte de regreso con el celular lleno de fotos y muchas historias felices que compartir. Sigue construyendo tu propia forma de pasarlo bien, cuidando de ti y de quienes te rodean, para que tu álbum de experiencias siga creciendo con momentos memorables.

Cada decisión que tomas a favor de tu bienestar ayuda a que tu estilo de vida sea más pleno. ¡Tu salud es la clave para seguir disfrutando de todas las celebraciones que están por venir!

Para reforzar este mensaje de cuidado, te invitamos a ver este breve video. Recordar estas medidas de prevención es la mejor garantía de que mañana seguiremos celebrando y creando recuerdos juntos. ¡Cuidarnos es tarea de todos!

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Jessica Araya

Autor/a

Jessica Araya

Psicóloga especialista en adicciones

Bienestar

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Sostener la vida en común: VIH, estigma y salud mental en clave colectiva

En Chile, el estigma y las barreras estructurales inciden en la salud mental de quienes viven con VIH. Revisemos cómo la comunidad y las redes de apoyo son clave para sanar y resistir el aislamiento.

En Chile atravesamos una crisis de salud mental que excede el aumento de diagnósticos de ansiedad o depresión. Se trata de un problema estructural: un sistema de salud tensionado, con acceso limitado, escasez de profesionales, financiamiento insuficiente, listas de espera prolongadas y un estigma persistente que desalienta la búsqueda de apoyo.

Esta crisis se profundiza cuando hablamos de personas que viven con VIH. A las barreras estructurales se suman juicios morales, aislamiento social y una relación muchas veces frágil con los sistemas de salud. Todo ello impacta directamente en la autoestima, en el bienestar emocional y en la forma en que las personas enfrentan su diagnóstico día a día.

La Ruptura del Vínculo Colectivo

Históricamente, muchas de estas brechas fueron contenidas desde lo comunitario. Los grupos de apoyo entre pares cumplieron un rol central como espacios de cuidado emocional, intercambio de experiencias y construcción de confianza. Desde allí se promovió la organización social y se hicieron visibles los determinantes sociales que inciden en la salud mental de las personas que viven con VIH.

Sin embargo, en los últimos años se observa un quiebre en este vínculo con las formas tradicionales de participación colectiva.

Factores del Quiebre

La pandemia por COVID-19 marcó un punto de inflexión, resultando en que varias organizaciones que funcionaban en hospitales públicos dejaran de existir, aunque en paralelo surgieron espacios de apoyo virtual que abrieron nuevas posibilidades de encuentro.

Aun así, este cambio no explica por completo la baja adhesión a estructuras colectivas. La falta de tiempo para el activismo, la precariedad del financiamiento y el desgaste acumulado aparecen como factores que se entrelazan y se refuerzan mutuamente.

Lo más preocupante es la creciente automarginación: personas que prefieren no vincularse con otras que viven con VIH por temor a ser estigmatizadas. Esta distancia debilita las redes de apoyo, profundiza el aislamiento y consolida el silencio en torno al diagnóstico, transformándose en un factor que incide directamente en la salud mental.

Estigma y Barreras: La Profundización de la Crisis de Salud Mental

El impacto psicológico de este escenario es claro. Como explica Cristian Ortega, doctorante en Psicología en la Universidad Diego Portales y psicólogo de la Universidad de Concepción, el estigma social asociado al VIH suele internalizarse y convertirse en autoestigma.

Este proceso, señala, es uno de los principales responsables de los malos resultados en salud mental:

“Aparecen pensamientos y creencias ligadas a la contaminación, la suciedad o la culpa, que atentan directamente contra la autoestima y el bienestar emocional”.

Respecto a la no develación del diagnóstico, Ortega advierte que no existe una relación lineal entre visibilizar y tener mejor salud mental. En muchos casos, guardar silencio ha sido —y sigue siendo— una estrategia de sobrevivencia, profundamente condicionada por el contexto y los vínculos. No obstante, cuando la no develación se sostiene en la vergüenza, la culpa o el miedo al rechazo, sus efectos a largo plazo pueden ser particularmente dañinos.

Volver a Apostar por lo Colectivo

Frente a este escenario, los espacios seguros y las redes de apoyo emergen como un factor protector clave. Compartir la experiencia con pares o en comunidades movilizadas permite reconstruir la confianza, fortalecer vínculos y recuperar el sentido de pertenencia.

“El soporte comunitario es fundamental para una vida plena, no solo en el VIH, sino en cualquier experiencia de salud”, subraya el psicólogo.

Abordar el VIH desde la salud mental exige ir más allá del enfoque individual. Implica enfrentar el estigma, reconstruir confianzas y volver a apostar por lo colectivo como un lugar de sostén. En un contexto que empuja al aislamiento, reencontrarnos con otras y otros —desde la escucha, el cuidado y la organización— no es solo una estrategia de apoyo: es una forma concreta de sanar, resistir y sostener la vida en común.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Facundo Ríos Velásquez

Coordinador de Gestión – Fundación Savia

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Día del Hombre: ¿Somos o no somos el lobo del hombre?

Una reflexión necesaria sobre la construcción de la masculinidad. Revisemos creencias sobre la dominancia y la necesidad de cooperar.

¿Por qué el día del hombre? Desde hace algunos años que el 19 de noviembre se conmemora el día del hombre. Esta ha sido una fecha utilizada, más que para antagonizar con el día de la mujer (08 de marzo), para visibilizar otros modelos de masculinidad y concientizar en torno a la situación específica de los varones.

¿Por qué parece necesario justificar esto en un mundo que parece hecho a nuestra medida?

La Carga de la Masculinidad Tradicional

Cada vez que aparece la posibilidad de pensar la situación de los hombres aparecen voces que buscan, de alguna manera extraña, contrastar dicha situación con las vivencias que viven las mujeres. Los feminismos han visibilizado la opresión estructural de la diversidad de mujeres en el mundo, y pareciese que cuando nos referimos a los hombres ciertas voces quisieran decir “a nosotros también nos matan”, apuntando solapadamente a que los hombres recibiríamos violencias (por parte de las mujeres) en la misma medida.

Los datos, sin embargo, nos muestran cómo este supuesto antagonismo no es más que una lectura dicotómica de la realidad. Si tuviéramos que mirar a algún responsable por la situación de los hombres, tendríamos que apuntar a un solo lugar: nosotros mismos.

Las Estadísticas: Víctimas y Perpetradores

Según datos del MINSAL y del Observatorio de Homicidios, la situación de los varones es compleja. Los mandatos de masculinidad que nos llevan a la necesidad de mostrar fortaleza y autosuficiencia, impiden que muchos hombres soliciten ayuda en salud mental, y puedan encontrar una solución distinta al suicidio.

Algunos datos que reflejan esto son:

  • La tasa de suicidio en hombres es dos a tres veces mayor que el de las mujeres (MINSAL).
  • En relación a la violencia, los varones somos los principales perpetradores de actos de violencia en Chile y en el mundo, a la vez que víctimas de estos:
    • Según datos del Observatorio de Homicidios, en 2023 el 89% de las víctimas de homicidios consumados fueron hombres.
    • En nuestro país el 91,6% de la población carcelaria son varones.

A su vez, la necesidad de mostrarse en posiciones dominantes, en muchas ocasiones nos llevan a asumir conductas de riesgo que afectan a otros/as/es, así como a nosotros mismos.

Desmitificando el “Lobo Alfa”

Hace años, se construyó el mito de que los lobos que convivían en manadas se relacionaban a través de la dominancia del macho alfa, lo que llevó a argumentar que “el hombre es el lobo del hombre”, como una forma de establecer que los varones tendíamos precisamente a reproducir la lógica del macho alfa como algo natural, como una lógica arraigada en la naturaleza.

No obstante, como demostró el biólogo L. David Mech (1999) en un artículo que desmitificó su propio trabajo anterior, el concepto del “lobo alfa” surgió de observar lobos en cautiverio. Eran grupos artificiales de individuos sin lazos familiares, forzados a competir en un entorno de estrés.

La Cooperación es la Regla en la Manada

En la naturaleza la realidad es otra. Las manadas de lobos no son jerarquías de dominación, sino familias. El supuesto “alfa” no es un déspota, es simplemente el padre de la manada, y la estructura se basa en la cooperación y la división del trabajo para cuidar a las crías.

¿Por qué esto tiene relevancia para nuestra reflexión? Los mandatos de masculinidad y la sociedad desigual en la que vivimos construye permanentemente la idea de que los varones tendemos a la competencia, la jerarquía y la agresión, este proyecto tiene sus efectos, precisamente, en los datos observados anteriormente.

Si desde la educación, la salud y la política combatimos la desigualdad material y simbólica que produce estas jerarquías (tanto contra las mujeres como entre los propios hombres), podremos empezar a cambiar estas estadísticas.

El desafío, en este Día del Hombre, es dejar de aspirar a ser el lobo alfa del cautiverio y empezar a ser, simplemente, parte de una manada que se dispone a cooperar y cuidar.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

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Salud Mental

Salud Mental y Polivictimización en Juventudes LGBTIQA+ en Chile

Discriminación, vínculos y entornos seguros: Entiende cómo estos factores impactan la salud mental de las juventudes LGBTQ+ en Chile.

En Chile, las adolescencias son el grupo etario que mayormente se identifica como parte de la diversidad sexogenérica. Según la Encuesta Nacional de Juventudes (ENJUV) 2022, 1 de cada 5 adolescentes entre 15 y 19 años se reconoce como LGBTQ+ – cifra que disminuye en las generaciones mayores. 

Esta cifra da cuenta de un cambio cultural importante: las generaciones recientes se sienten más libres de expresarse e identificarse como pertenecientes a la diversidad sexual y de género.

Sin embargo, esta visibilización también trae consigo desafíos. Las juventudes LGBTQ+ siguen enfrentando discriminación, rechazo y múltiples formas de violencia que afectan directamente su salud mental y su bienestar.

La salud mental en juventudes LGBTQ+: cifras de un desafío urgente

A partir de la ENJUV 2022, se estima que el 76,3% de las juventudes LGBTQ+ entre 15 y 29 años reporta sintomatología ansiosa o depresiva, cifra muy superior al 56,4% de sus pares heterosexuales cisgénero. La situación es aún más crítica en la adolescencia: 4 de cada 5 jóvenes LGBTQ+ de 15 a 19 años presentan malestar psicológico en algún grado.

Estas cifras no pueden entenderse de manera aislada. El bienestar de las juventudes está estrechamente vinculado a los entornos donde se desarrollan: familia, escuela, amistades, vínculos sexoafectivos y comunidades. 

Cuando estos espacios son inseguros o discriminatorios, se convierten en factores de riesgo que intensifican el malestar. Y, tal como lo demuestra la encuesta, la violencia psicológica en el hogar afecta a 2 de cada 5 juventudes LGBTQ+, mientras que los espacios de estudios se configuran como el principal espacio de violencia física.

Vínculos afectivos y entornos seguros

A pesar de estas dificultades, la evidencia demuestra que los vínculos afectivos —familia, amistades y relaciones de pareja— son centrales para el bienestar subjetivo de las juventudes. Cuando estos lazos son respetuosos y afirmativos, se transforman en factores protectores frente al malestar psicológico, reduciendo riesgos como la ansiedad, la depresión y la suicidalidad.

Si quieres saber cómo identificar el riesgo suicida y cómo elaborar un plan de seguridad, te invitamos a leer nuestro artículo sobre el tema.

La relevancia de estos vínculos no es solo un reconocimiento teórico: las juventudes los mencionan constantemente cuando buscan apoyo. En el marco del Programa Hora Segura de Fundación Todo Mejora —una aplicación móvil gratuita de orientación y contención a juventudes LGBTIQA+, se identificó que la familia y las amistades son las principales fuentes de apoyo emocional, seguidas de las relaciones sexoafectivas (24,4%).

Aplicación Móvil "Hora Segura"
Aplicación Móvil “Hora Segura”

A través de los testimonios recogidos, se profundizó en cómo estos entornos influyen directamente en la salud mental, mostrando dinámicas únicas y muchas veces invisibilizadas que atraviesan a las juventudes con orientaciones sexoafectivas e identidades de género diversas.

Hacia entornos protectores: Estrategias para la promoción de la salud mental

La centralidad de los vínculos en la vida de las juventudes LGBTIQA+ muestra que el bienestar no depende únicamente de factores individuales, sino también de los entornos que habitan día a día. Cuando familia, escuela y comunidad fallan en entregar apoyo, las consecuencias en salud mental se vuelven evidentes. Por ello, promover entornos protectores y prevenir la violencia se transforma en una tarea urgente y colectiva.

En este marco, resulta fundamental avanzar en:

  • Impulsar la educación sexual integral, libre de estigmas y con enfoque de derechos, que permita a todas las personas conocer, ejercer y proteger sus derechos sexuales.
  • Fortalecer el apoyo familiar, para que las personas adultas cuidadoras tengan facilidad de obtener información fidedigna que contribuya a la crianza, para que se transformen en espacios protectores en lugar de entornos de violencia.
  • Capacitar a profesionales de la salud y la educación en diversidad sexogenérica y salud mental, desde un enfoque culturalmente competente.
  • Ampliar los programas de contención emocional, como Hora Segura, que brindan acompañamiento gratuito y confidencial a niñeces, adolescencias y juventudes LGBTQ+.

La salud mental como un derecho inseparable

Conmemorar el Día Internacional por los Derechos Sexuales y Reproductivos significa también reconocer que la salud mental forma parte inseparable de estos derechos. Los datos son claros: aún persisten brechas significativas en el bienestar de las juventudes LGBTIQA+, que se agudizan cuando sus entornos se vuelven espacios de discriminación o violencia.

Frente a este panorama, la transformación de dichos entornos en espacios seguros y afirmativos no es solo una necesidad, sino una responsabilidad colectiva. Avanzar hacia hogares que acompañen, escuelas que eduquen en diversidad y comunidades que abracen la diferencia es clave para que las juventudes crezcan con dignidad y bienestar.

Porque cuando existen entornos que cuidan, políticas que protegen y comunidades que acompañan, Todo Mejora.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Aramburu, G. D. J. R. (2024). Redes de apoyo en casos de hostigamiento, acoso sexual y comunidad LGBT. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 27(2).
  • Bodenhofer, C. (2019). Estructuras de sexo-género binarias y cisnormadas tensionadas por identidades y cuerpos no binarios: Comunidades educativas en reflexión y transformación. Revista Punto Género, 12, 101-125.
  • García G., Correa R., Forno L., Díaz V., Tellez M. (2018) Diversidad sexual, adolescencia y familia. Revista de Familias y Terapias año 27, N°45 Diciembre 2018 Páginas 39-51.
  • Hossain, F., & Ferreira, N. (2019). Impact of social context on the self-concept of gay and lesbian youth: A systematic review. Glob. Psychiatry , 2(1), 51-78.
  • Moseson, H., Zazanis, N., Goldberg, E., Fix, L., Durden, M., Stoeffler, A., Hastings, J., Cudlitz, L., Lesser-Lee, B., & Letcher, L. (2020). The imperative for transgender and gender nonbinary inclusion: Beyond women’s health. Obstet. Gynecol, 135, 1059–1068.
  • Rubio-Aguilar, Verónica, Miranda Mamani, Patricia, Tiayna Pacha, Genoveva, Hidalgo Figueroa, Elizabeth, & Tuna Varas, Carol. (2021). Sexual and Gender Diversity in Educational Communities of Arica, Chile: Heteronorm Fissure from Multiculture. Revista latinoamericana de educación inclusiva, 15(2), 247-269.
  • Todo Mejora (2024). Análisis Temático de la ENSSEX 2022-2023: Enfoque en Salud, Educación Sexual y Experiencias de Violencia en la Población LGBTIQ+. Santiago, Chile.
  • Todo Mejora (2025). Informe Programa Hora Segura 2022-2023. Santiago, Chile.

Autor/a

Sebastián Rainao González 

Sociólogo – Fundación Todo Mejora

Bienestar

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Diversidad de identidades y expresiones de género

Revisemos la diversidad de identidades y expresiones de género, entendiendo cómo impactan en nuestra vida y bienestar.

Hasta que el sexólogo John Money empezara a trabajar con niñeces bajo el concepto de identidad de género, socialmente entendíamos que lo que distinguía a un hombre de una mujer estaba marcado por su genitalidad (pene/vagina) y, bajo esa lógica, esperábamos una supuesta correspondencia entre dichos genitales y un número de otras características asociadas a ese género; si alguien tenía pene, entonces suponíamos su orientación sexual (hacia las mujeres), su forma de ser (activo) y cómo debía mostrarse ante los demás (debía verse masculino).

Sin embargo, a partir del desarrollo de las teorías en torno al género y la sexualidad, hoy sabemos que cada una de esas características no define el conjunto. Las personas somos diversas, podemos experimentar distintos tipos de combinaciones entre genitalidad, deseo, orientación sexual, expresión de género e identidad de género, etc.

Y no solo eso, pues esta diversidad tampoco es estática, puede variar a lo largo del ciclo vital, al igual que otros aspectos de nuestra identidad. Esto quiere decir que probablemente nos sintamos distintos respecto a nuestro género en la infancia que en la vejez, o en la adultez respecto de la adolescencia, e iremos incorporando o tensionándonos con distintos aspectos de esa diversidad en nuestra identidad.

Identidad y expresión de género: más allá de lo que nos asignan al nacer

Cuando hablamos de identidad de género, no sólo nos referimos a las personas trans, sino al desarrollo de la identidad en torno al género que atravesamos todas las personas a lo largo de nuestro ciclo vital. Así mismo, los comportamientos, actitudes y apariencias bajo las que manifestamos nuestra identidad de género, será conceptualizado como expresión de género.

Cuando hacemos la distinción entre cis o trans, nos referimos a la posición que tomamos respecto del sexo que se nos ha asignado al nacer: una persona cis género es aquella que se identifica en concordancia con el sexo que se le asignó al nacer, en cambio, una persona trans, es aquella que se identifica con un género distinto al sexo asignado al nacer.

En muchas ocasiones una persona que se identifica como transgénero realiza una serie de acciones o decisiones sobre su cuerpo que pueden ir desde la forma en la que se viste, hasta recibir algún tipo de tratamiento médico para modificarlo. Pero, si lo pensamos más detenidamente, esto no es exclusivo de las personas trans: todas las personas expresamos nuestra identidad a través de distintos aspectos de nuestra vestimenta o actitudes, o realizamos modificaciones en nuestro cuerpo sin necesidad de ser trans (por ejemplo, usar aros, recibir tratamiento hormonal por alguna condición de salud o someternos a alguna intervención quirúrgica por temas estéticos). Cada una de esas acciones y decisiones buscan, en algún punto, afirmar nuestra identidad y darnos coherencia respecto a cómo nos vemos a nosotres mismes. 

Así como la diversidad de identidades y expresiones, la forma en la que cada persona decide consolidar su identidad depende de la singularidad de su experiencia.

Si bien solemos pensar que los temas de género competen únicamente a las mujeres, o bien, a miembros de la comunidad LGTBIQ+, lo cierto es que el género es una cuestión que está presente en la experiencia social y humana, y por tanto todas, todos y todes colaboramos con las formas en que experimentamos el género. Reducirlo únicamente a la genitalidad nos priva de la riqueza y la diversidad que caracteriza a la especie humana.

Por esto es importante que los entornos familiares, educativos y laborales en los que nos desenvolvemos validen las formas en las que expresamos nuestra identidad, ya que esto colabora tanto en nuestro bienestar como en nuestra salud mental.

Desde el año 2022 nuestra casa de estudios cuenta con una Política de Igualdad de Género que busca superar las desigualdades, discriminaciones y brechas de género que existen en todos los ámbitos del quehacer de la Universidad. Esto incluye el respeto a la identidad de género de sus integrantes, así como prevenir que exista cualquier tipo de discriminación en base a esta.

Si necesitas información sobre el protocolo contra el acoso y la discriminación, puedes hacer click aquí. También puedes revisar el Instructivo sobre el Uso del Nombre Social.

Para mantenerte actualizadx respecto a las acciones de la Universidad de Chile en materia de género, te recomendamos seguir las redes de la Dirección de Igualdad de Género (DIGEN).

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Fernández, A. M. (2017). Las lógicas sexuales actuales y sus com-posiciones identitarias. En I. Meler (Ed.), Psicoanálisis y género, escritor sobre el amor, el trabajo, la sexualidad y la violencia. Paidos.
  • García-Leiva, P., (2005). Identidad de género: Modelos explicativos. Escritos de Psicología – Psychological Writings, (7), 71-81.
  • Ojeda, T.; Sierra, R., (2024). Revisión Cass: Contexto de la Discusión y Claves de Análisis.

Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

Efemérides

8M: ¿Qué tenemos que ver los varones?

¿Qué rol pueden tener los varones en el 8M? Más allá de hacerse a un lado, proponemos acciones para reflexionar y contribuir activamente.

Si estás leyendo este artículo, probablemente te habrá llamado la atención que hablemos de varones un 8 de marzo, y no de sus protagonistas, las mujeres.

Como es de público conocimiento el 8 de marzo se conmemora -distinto a celebración- el día internacional de la mujer en honor a las mártires de Chicago (mujeres trabajadoras que murieron quemadas en su lugar de trabajo).

Este día ha alcanzado especial relevancia los últimos años porque ha permitido visibilizar las condiciones de desigualdad en las que viven las mujeres respecto de los hombres.

En Chile, se han convertido en tradición las marchas que se realizan en conmemoración de este día, y que agrupan a mujeres y organizaciones de mujeres en los distintos centros urbanos del país. Así como actividades y conversatorios en los centros de trabajo o de estudio. Como ejemplo, este año nuestra casa de estudios realizó un panel de conversación titulado ‘Desafíos de la Agenda de Igualdad de Género en el actual contexto político y social: el rol de las universidades’ , el día viernes 7 de marzo.

La marcha 8M se realiza cada año en Chile

Es en este contexto que resulta pertinente la pregunta: ¿qué rol tenemos – o podemos tener- los varones en un día como este?

Una de las primeras ideas que se nos puede venir a la cabeza es hacernos a un lado, no pronunciarnos o dejar que las mujeres vivan con protagonismo este día. Sin embargo, si tenemos la inquietud, la motivación o consideramos que podemos ser un aporte en disminuir las desigualdades históricas que viven las mujeres, hay acciones concretas que podemos ensayar este día (y digo ensayar porque, si queremos comprometernos con esta lucha, es necesario que podamos ejercitar estas acciones durante todo el año).

  1. Facilita los espacios de organización y participación de las mujeres con las que convives, trabajas o estudias: puede ser desde quedarte trabajando en reemplazo de tu(s) compañera(s) de trabajo o asumir las responsabilidades que usualmente realiza tu compañera, amiga, hermana o familiar, para que estas puedan participar y organizarse este día.
  2. Respeta los espacios separatistas: en ocasiones pensamos que el feminismo es uno solo, o que no existen diferencias en el pensamiento feminista. Todo lo contrario, existen muchos feminismos, cada uno con sus propios énfasis, con discusiones y tensiones. Si te encuentras con un espacio separatista (que solo considera la participación de mujeres, por ejemplo, en la marcha) se respetuoso, puedes participar de otro segmento de la marcha que tengan espacios mixtos.
  3. Convoca a otros varones a reflexionar sobre el género y la sexualidad y cómo tomamos parte en ello (aquí un insumo): Puedes organizar una charla o la discusión de algún tema (con el respaldo de algún texto) y plantearte preguntas junto a otros sobre cómo podemos aportar y trabajar por la igualdad de género. Como señala el politólogo argentino, Luciano Fabbri, “para que el patriarcado caiga, tenemos que dejar de sostenerlo”.
  4. Adopta una escucha activa: podemos tomar atención a las distintas demandas, reflexiones o malestares que las mujeres de nuestro alrededor enuncian en el marco de este día, y reflexionar sobre cómo podemos colaborar el resto del año en esta lucha por la igualdad.

Si algunas de las reflexiones o demandas que surgen en el marco de esta conmemoración te remueven o interpelan, puedes consultar en el espacio de atención de la Dirección de Salud Estudiantil y podemos organizar un taller o una charla, no solo este día, sino que durante el año.

No dudes en escribirnos con copia a los siguientes correos: 

  • Dirección de Salud Estudiantil: <dse.uchile@uchile.cl>
  • Psicólogo Equipo Género: Salvador Bello Schlack <salvador.bello@uchile.cl>
  • Equipo Comunidad Saludable (Organización de talleres e intervenciones territoriales): <irmahumada@u.uchile.cl>

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

Efemérides

8M: ¿Memorias de un pasado o la agenda pendiente?

Un análisis sobre los desafíos que nos presenta el 8M, con el propósito de repensar nuestras tareas en la construcción de un futuro más justo.

Han transcurrido casi 114 años de la primera conmemoración del Día Internacional de las Mujeres, promulgada tras una serie de sucesos históricos que convergieron en transformar el 8 de marzo en un día de reconocimientos y lucha por las reivindicaciones de mujeres del mundo ante las deplorables y abusivas condiciones salariales y laborales, su carente derecho a sufragio, el inexistente ejercicio a decidir deliberadamente sobre su cuerpo, su salud y reproducción sexual, etc. 

Estos elementos nos llevan a repensar sobre los avances y las problemáticas actuales a las que aún nos vemos enfrentadas mujeres cis y mujeres trans y, en ese tenor, sobre cómo se ve desafiada la sociedad en su conjunto. 

Una de las grandes referentes del feminismo, Silvia Federici, filósofa, académica e historiadora, entrevistada por la revista Palabra Pública a través de esta casa de estudios en el 2021, nos advierte como la violencia nos corta la capacidad de vivir. 

Por otra parte, es necesario comprender que la erradicación de las distintas formas de desigualdades implica necesariamente favorecer un tejido social desde una perspectiva más justa, solidaria y respetuosa encaminada hacia un bien común, más allá de las múltiples diferencias existentes. Es decir, posibilita un proceso de confluencia cultural que apunta a mejores condiciones de vida colectiva para quienes componemos este cuerpo social.

la marcha por los derechos de las mujeres se realiza hace mas de 100 años

Por lo anterior cabe preguntarse, ¿Cuáles eran las condiciones históricas y la necesidad de pactar un estatuto simbólico y material de un 8M?, ¿En qué se asemeja con nuestro contexto histórico? y, ¿Cuáles son los desafíos para hoy con respecto a las reivindicaciones de mujeres? 

Son preguntas que exigen un análisis riguroso y que pueden ser abarcables desde distintas veredas y en extenso. No obstante, desde el alcance que permite este documento, podrá referirse un común denominador que de forma muy sucinta y de la mano de los aportes de Silvia Federici, pretenden nombrar el origen de las segregaciones, es decir, explicitar las condiciones materiales e históricas, a objeto de visibilizar sus efectos, pero ante todo, repensar las tareas que tenemos por delante en la construcción de nuestro porvenir, como también de la responsabilidad que tenemos para cimentar una sociedad capaz de hacer frente a las estructuras de poder que oprimen a la humanidad.

8M desde una perspectiva histórico-social

Recogiendo los planteamientos de Federici, el origen de las opresiones de las mujeres y de la sociedad reside en el capitalismo, en tanto, una de sus principales tareas sociales, desde sus comienzos hasta la actualidad, ha sido transformar nuestra energía y nuestras facultades corporales en fuerza de trabajo. Por consiguiente, opera como un sistema de despojo hacia las mujeres al abstrarlas de la acumulación de riquezas tanto respecto de las fuerzas productivas (remuneradas) como reproductivas (impagas como el trabajo doméstico y/o de cuidado),. 

Fueron precisamente las condiciones infrahumanas que las mujeres vivían en las industrias textiles y en las fábricas manufactureras, las extensas y dobles jornadas de trabajo remunerado para tratar de cubrir las necesidades básicas de sus hogares, así como el pago desigual por la misma cantidad de trabajo en relación a los hombres, los abusos sexuales al interior de las casas patronales, el uso de mujeres como productoras de personas esclavizadas, el trabajo de cuidado, etc. 

Es decir, un sistema estructural de despojo y violencia, el que ha conllevado a la necesidad de denunciar las variadas formas de degradación y requerir organizarse entre mujeres para la transformación de los sistemas de explotación.

Manos levantadas en marzo 8M

Como expone Federici, el capitalismo crea no tan solo condiciones materiales precarias sino, instaura un orden de competencia y mecanización. De ahí que se gestan formas de alienación al transformarse las personas en una pieza de un proceso con tareas atomizadas y no en quien decide sobre el proceso propiamente tal. 

Asimismo, la institucionalización de la precariedad intensifica los niveles de miedo, de ansiedad e inseguridad en las personas al promover la competencia, el capacitismo e instaurar la supervivencia en lógicas individualistas. Estos son elementos que podemos seguir apreciando en la actualidad, pero con otras formas de expresión en contextos laborales, académicos y espacios sociales en general. 

El espacio universitario: Una reflexión necesaria

Es dable apreciar como la comunidad universitaria es también un reflejo de este acontecer social de individualismo y de las distintas manifestaciones de violencia de género, para lo cual la política universitaria entre sus distintos estamentos ha comprometido programas y protocolos de prevención del acoso y de las múltiples violencias. Asimismo, la segregación social ha disminuido sus brechas, en tanto, ha sido parte de la política institucional el que la universidad deje de ser un espacio para una élite. Sin embargo, implica también un desafío más global y de responsabilidad social ante las estructuras de poder.   

Es plausible señalar que un sistema que ejerce violencia estructural traducido en las múltiples esferas de la vida, crea malestar subjetivo y colectivo, en términos de las condiciones materiales, de la salud mental, de la devastación de los recursos naturales, el empobrecimiento de las relaciones sociales, la automatización del trabajo, la mecanización y cosificación del cuerpo, el acoso, etc. 

En definitiva, acorde a Federici un problema estructural significa que las condiciones económicas en las cuales la mayoría de las mujeres estamos obligadas a vivir nos sitúan en una posición de vulnerabilidad. Cabe destacar que en lo relacionado a las formas más graves de la violencia de género, desde inicio del 2025 a la fecha existen a nivel país 9 femicidios consumados y 47 femicidios frustrados. (SERNAMEG).

Pancarta con consignas por los derechos de las mujeres

En nuestra casa de estudios un 14,7% las personas entrevistadas, declara haber vivido acoso sexual durante su proceso universitario con una prevalencia en las mujeres, acorde a lo que arrojó el primer estudio sobre acoso sexual realizado en la Universidad de Chile el año 2016. 

En consecuencia, las tareas pendientes, enfatiza Federici, son esencialmente aquello que ha venido articulándose en los movimientos feministas, de mujeres y sectores populares que también hemos podido presenciar en nuestra historia más reciente, requiriéndose del fortalecimiento para:

  • Afianzar la capacidad de organización y de educación no sexista.
  • Reanimar la lucha feminista u otras en pos de la elaboración de estrategias en contra de las diversas formas de deshumanización y devastación de los recursos naturales. 
  • El levantamiento de la valoración material y simbólica del trabajo reproductivo y de cuidado 
  • La concentración de las fuerzas que luchan por un buen vivir y un bien comunitario con horizontes hacia la erradicación de las violencias de género.

Las ideas aquí vertidas son nociones levantadas y trabajadas no meramente por Silvia Federici sino también por variadas autoras del feminismo negro, comunitario, el ecofeminismo  y tantas más, en la emancipación social por erradicar toda forma de violencia de género y toda forma de opresión.

En tal sentido, todas y cada una de las personas y de nosotras mismas, podemos fortalecer día a día desde nuestros propios espacios, nuestras aulas, nuestros territorios, comunidades, hogares, etc, y, desde nuestro quehacer, ese legado que aún no acaba de escribirse, porque no se trata solo de un 8 de marzo, sino de la vida. 

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Federici, S. (2015). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Ed. Traficantes de Sueños. Madrid, España.  
  • Federici, S. (2022). Ir más allá de la piel. Repensar, rehacer y reivindicar el cuerpo en el capitalismo contemporáneo. Ed. Tinta Limón, Buenos Aires, Argentina. 
  • Perrot, M. (2008). Mi historia de las mujeres. Ed. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, Argentina. 
  • Poo, X. (26 de octubre de 2021). El Cono Sur trae al mundo la lucha de las mujeres. Revista Palabra Pública.
  • Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SERNAMEG) Femicidios. 06 de marzo 2025. https://www.sernameg.gob.cl
  • Universidad de Chile. Dirección de Igualdad de Género.  Acoso en el Campus. El acoso sexual en la Universidad de Chile. Santiago, Chile. 2019.
Karem Maceratta

Autor/a

Karem Maceratta Osorio

Psicóloga Equipo Género DSE

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2023, Universidad de Chile