Prevención del Cáncer de Próstata

El estilo de vida universitario sienta las bases para prevenir el cáncer de próstata y la prostatitis.

El cáncer de próstata es el segundo tumor más común en la población masculina global y, aunque suele asociarse a la vejez, las decisiones de estilo de vida durante los años universitarios sientan las bases para su prevención a largo plazo.

Diversas investigaciones han reportado un incremento de anomalías prostáticas y consultas urológicas en hombres jóvenes, impulsando la urgencia de educar a las nuevas generaciones sobre la salud de este órgano desde los 20 años.

¿Por qué importa la próstata?

La próstata es una glándula exocrina del sistema reproductor masculino. Se encuentra justo debajo de la vejiga, delante del recto y rodea la uretra, el conducto por el que se excreta la orina. Es del tamaño de una nuez y está encargada de:

  • Producción del líquido prostático: Constituye alrededor del 30% del volumen total del semen. Este fluido es ligeramente alcalino, lo que neutraliza el ambiente ácido de la vagina, protegiendo a los espermatozoides y facilitando su supervivencia y movilidad.
  • Facilitación de la eyaculación: Durante la eyaculación, la próstata se contrae, liberando el líquido prostático hacia la uretra. Esta contracción es parte de un proceso coordinado que asegura que el semen sea expulsado del cuerpo, mezclado con los espermatozoides y otros fluidos glandulares.
  • Control de la micción: La próstata juega un papel indirecto en el control del flujo de orina. Dado que rodea la uretra, cualquier cambio en su tamaño, como ocurre en la hiperplasia benigna de próstata, puede afectar el flujo urinario, causando síntomas como dificultad para comenzar a orinar, flujo débil, o necesidad frecuente de orinar, especialmente durante la noche.
  • Protección inmunológica: El líquido prostático contiene enzimas y proteínas que tienen funciones antibacterianas y antioxidantes, proporcionando una primera línea de defensa contra las infecciones del tracto urinario.

Si bien es extremadamente raro desarrollar un tumor maligno a temprana edad, los malos hábitos —como el sedentarismo, las dietas de comida rápida y el consumo de alcohol— incrementan el riesgo metabólico y la inflamación de la glándula o prostatitis.

El autocuidado temprano no evita el paso del tiempo ni elimina la herencia, pero sí reduce significativamente el riesgo de que esa predisposición genética y celular desencadene patologías oncológicas futuras.

Prevención temprana

La evidencia médica actual señala que la modificación de factores ambientales es clave para mitigar riesgos futuros. Los pilares esenciales de prevención incluyen:

  • Alimentación saludable: Priorizar alimentos ricos en licopeno y antioxidantes que frenan el daño celular, reduciendo al mínimo las grasas saturadas.
  • Actividad física constante: Mantener un Índice de Masa Corporal (IMC) óptimo mediante ejercicio regular disminuye significativamente la agresividad de los tumores prostáticos.
  • Eyaculación regular: Una vida sexual activa y la eyaculación periódica actúan como un mecanismo de limpieza natural que favorece los tejidos prostáticos.
  • Monitoreo de síntomas: No se deben ignorar la dificultad para orinar, el flujo débil, el dolor pélvico persistente o la presencia de sangre en los fluidos genitourinarios.

Las pautas globales actuales enfatizan que la prevención secundaria, basada en la detección precoz, debe iniciar mucho antes si existen factores de riesgo hereditarios. Los criterios de inicio de evaluación médica se estratifican de la siguiente manera:

Nivel de RiesgoPerfil del pacienteCuando iniciar el tamizaje (PSA)
Riesgo EstándarSin familiares directos afectados por la enfermedad.Entre los 45 y 50 años.
Riesgo AltoAfrodescendientes o con familiares de primer grado (padre/hermano) con cáncer de próstata.A partir de los 40 a 45 años.
Riesgo Genético DirectoPortadores confirmados de mutaciones genéticas avanzadas como BRCA2.Monitoreo estricto bianual desde los 45 años.

¿Qué es el examen de Antígeno Prostático Específico (PSA)?

Muchos jóvenes evitan el tema por miedo al examen físico tradicional, no obstante, los protocolos médicos modernos y los comités de cribado internacional establecen que la herramienta de primera línea es el Antígeno Prostático Específico (PSA), un análisis de sangre rápido, indoloro y preventivo que disminuye la necesidad de intervenciones invasivas tempranas.

Prostatitis

La enfermedad prostática más común y relevante que puede afectar a la población estudiantil universitaria (hombres jóvenes de entre 18 y 25 años) es la prostatitis. El cáncer de próstata y la hiperplasia prostática benigna (HPB) son extremadamente raros en menores de 40 años, por lo que el enfoque epidemiológico en universitarios se centra exclusivamente en los distintos tipos de inflamación prostática.

Síntomas de la prostatitis

Suelen manifestarse en forma de disuria, es decir, dolor o escozor al orinar. Es común, también, la aparición de restos de sangre en la orina y la poliaquiuria: la necesidad de orinar de forma frecuente y el aumento del número de micciones a lo largo del día que, por lo general, suelen ser de pequeña cantidad.

Es habitual que aparezca como dolor más o menos intenso en la zona perineal, es decir, en la zona comprendida entre el ano y los testículos. También, puede aparecer dolor en la parte baja del abdomen o en los testículos.

Tipos de prostatitis

  • Crónica / Síndrome de Dolor Pélvico Crónico (SDPC): Es el tipo más común en jóvenes. No suele ser infecciosa y se asocia directamente al estilo de vida: sedentarismo prolongado por largas horas de estudio y altos niveles de estrés psicológico o ansiedad por la carga académica.
  • Prostatitis Bacteriana Aguda y Crónica: Provocada por infecciones bacterianas del tracto urinario que ascienden hacia la próstata. En jóvenes sexualmente activos, bacterias vinculadas a Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) como Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae pueden actuar como detonantes.
  • Prostatitis Inflamatoria Asintomática: El paciente no presenta dolor ni molestias urinarias, pero se detectan glóbulos blancos en exámenes rutinarios de semen o tejido prostático.

Prevención

  • Acudir a revisión de urología inmediata en caso de presentar síntomas, para evitar el empeoramiento de la patología.
  • Incluir antioxidantes y evitar el consumo de grasas polisaturadas de manera habitual.
  • Usar preservativo durante las relaciones sexuales.
  • Higiene personal, Incluyendo el lavado de manos, antes y después de miccionar.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • American Urological Association & SUO. (2026). Guidelines on the Early Detection of Prostate Cancer: 2026 Amendment. AUA Journals. auajournals.org
  • Clínica Monte Sinai. (2026). Cáncer de Próstata en Jóvenes: Síntomas a los 20 y 25 Años. Blog de Salud. clinicamontesinai.pe
  • Mayo Clinic. (2026). Prevención del cáncer de próstata: Formas de reducir el riesgo. mayoclinic.org
  • UK National Screening Committee. (2026, 28 de mayo). Targeted screening recommendation updates for high-risk populations. UK NSC Blog. blog.gov.uk
  • Chen, Y., Li, J. Y., & Zhang, M. (2013). The role of prostatitis in prostate cancer: A meta-analysis. PloS One, 8(12), e83773. doi.org

Autor/a

Natalia Araya Peralta

Matrona DSE – Coordinadora Clínica CSE Campus Eloísa Díaz

Del colegio a la U: Navegando la nueva libertad en la adultez emergente

Ingresar a la universidad implica un cambio profundo de identidad y rutinas. Exploramos por qué esta transición desafía tu bienestar y cómo puedes adaptarte sin perder el equilibrio.

Entrar a la educación superior es una experiencia que suele vivirse con una mezcla intensa de entusiasmo y ansiedad. A menudo, se espera que el cambio sea automático, como si al matricularse uno recibiera también un manual para «ser adulto», en una etapa que la evidencia científica describe como Adultez Emergente.

Se trata de un periodo particular, situado entre los 18 y 29 años. Se caracteriza por la exploración de la identidad y una sensación constante de estar «en el medio»: ya no se es adolescente, pero tampoco se sienten completamente asumidos los roles adultos. Es normal sentir inestabilidad, ya que estás experimentando el desarrollo evolutivo de tu cerebro, pero también cambios en tu entorno social.

El choque de la autonomía: De la estructura al vacío

El cambio más drástico no es la dificultad de los textos, sino la desaparición de la estructura externa. En el colegio, el tiempo estaba regulado por timbres, profesores y apoderados. En la universidad, esa regulación externa desaparece de golpe.

Neurológicamente, las funciones ejecutivas que permiten planificar y autogestionarse aún se están consolidando. Por eso, la «libertad» universitaria puede sentirse a veces como un vacío abrumador. Estudios recientes indican que gran parte del estrés de primer año proviene del intento de gestionar esta nueva autonomía sin las herramientas previas para hacerlo.

La importancia de encontrar tu «tribu»

Existe la creencia errónea de que para rendir bien hay que aislarse en la biblioteca. Sin embargo, las investigaciones en salud mental universitaria en Chile y el mundo son claras: el sentido de pertenencia es el mayor factor protector contra la deserción y el malestar emocional.

Sentir que «no encajas» o experimentar el «síndrome del impostor» es una experiencia compartida por gran parte de la comunidad estudiantil de primer año. El aislamiento aumenta el riesgo de sintomatología ansiosa y depresiva. Por el contrario, vincularse con pares, participar en actividades universitarias o simplemente compartir los temores con compañeros, funciona como un sustento emocional indispensable.

Puede interesarte…

Estrategias para la transición a la adultez emergente

Adaptarse toma tiempo. Aquí algunas claves para navegar este proceso:

  • Externaliza tu estructura: No confíes solo en tu memoria o voluntad. Usa agendas físicas o digitales para visualizar tus tiempos de estudio y, fundamentalmente, tus tiempos de descanso.
  • Cuida tus ciclos: La pérdida de horarios fijos suele desordenar el sueño. Dormir mal afecta directamente tu capacidad de regular emociones y aprender. Proteger tu sueño es una estrategia académica.
  • Valida la crisis: Sentirse perdido puede ser esperable. Si la angustia interfiere con tu vida diaria, recuerda que no tienes que resolverlo en soledad. La universidad cuenta con redes de apoyo.

La universidad es una etapa de «ensayo y error». Permitirse fallar y pedir ayuda es parte del aprendizaje de convertirse en profesional.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Arnett, J. J. (2000). Emerging adulthood: A theory of development from the late teens through the twenties. American Psychologist, 55(5), 469–480.
  • Gopalan, M., & Brady, S. T. (2020). College students’ sense of belonging: A national perspective. Educational Researcher, 49(2), 134–137.
  • Martínez, P., Jiménez-Molina, Á., Mac-Ginty, S., Martínez, V., & Rojas, G. (2021). Salud mental en estudiantes de educación superior en Chile: Una revisión amplia con metaanálisis. Terapia Psicológica, 39(3), 405–426.
  • Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (IMHAY). (2022). Jóvenes entran a la universidad ya con alta carga de problemas de salud mental

Autor/a

Sebastián Amaro

Psicólogo clínico.

Cáncer de ovario: La importancia de la detección temprana

El cáncer de ovario es una de las afecciones más frecuentes en mujeres. Hablemos sobre sus factores de riesgo y la importancia del control.

Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha clave para generar conciencia sobre esta patología, promover la detección temprana y apoyar a quienes la padecen. Entender los factores de riesgo y la importancia de la prevención es fundamental para sostener el bienestar integral durante todo el año.

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo y puede afectar a cualquier persona, independiente de la edad.

Esta publicación es la primera de una serie de tres partes dedicada a los cánceres más frecuentes en mujeres y personas con vulva:

  • Cáncer de Ovario: Detección y factores de riesgo
  • Cáncer de Mama: Prevención y signos de alerta
  • Cáncer Cérvico Uterino: El rol del control ginecológico

¿Qué es el cáncer de ovario?

Es una enfermedad que comienza cuando las células en el ovario, las trompas de Falopio o el peritoneo presentan cambios (mutaciones) en su ADN. Las células normales crecen y se multiplican a una velocidad determinada para finalmente morir en un momento dado, pero las células cancerosas se multiplican rápidamente y no mueren, lo que provoca la formación de un tumor que puede invadir tejidos sanos.

Existen varios tipos de cáncer de ovario, clasificados según el tipo de célula en que se origina:

  • Carcinoma epitelial: es el más común y comienza en las células que recubren el exterior del ovario.
  • Tumores de células germinales: comienzan en las células productoras de óvulos.
  • Tumores estromales: comienzan en las células del tejido estructural que sostiene el ovario.

Se ha planteado que el origen del tumor podría estar en ciertas células madre situadas en la zona de transición entre la trompa y el ovario. Estas células provienen de la etapa embrionaria y permanecen inactivas durante la vida adulta, ubicándose principalmente en el epitelio que recubre la superficie del ovario para reparar el tejido dañado. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, estas células pueden transformarse en células cancerosas.

Uno de los principales factores relacionados con el origen del cáncer de ovario es la ovulación mantenida. Al parecer, el estímulo constante de la superficie ovárica puede predisponer a la transformación maligna de las células. El Cáncer epitelial de ovario representa el 85% de los tumores de ovario, siendo una de las patologías malignas ginecológicas más frecuentes. En Chile, según el MINSAL, el cáncer de ovario es la tercera causa de muerte por cáncer ginecológico en mujeres.

Factores de riesgo para el cáncer de ovario

Aún no está clara la causa del cáncer de ovario, pero sí se han identificado factores que pueden aumentar el riesgo. Los principales son:

  • Edad avanzada: es más común en mayores de 50 años.
  • Ciclos ovulatorios: menarquia precoz (< 12 años), menopausia tardía (>52 años) o nuliparidad (no haber tenido hijos), asociados a un mayor número de ciclos ovulatorios.
  • Alteraciones genéticas: mutación de genes como el BRCA1 y BRCA2 (los mismos vinculados al riesgo de cáncer mamario).
  • Antecedentes familiares: historia de cáncer de ovario en la familia directa.
  • Endometriosis

Otros factores con menor evidencia incluyen la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia, el sobrepeso, el sedentarismo y hábitos como el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Hablando de factores de riesgo:

Factores protectores

Principalmente se enfocan en disminuir las ovulaciones mantenidas: el embarazo, la multiparidad (haber tenido varios hijos), la lactancia, el uso de anticonceptivos orales y algunas intervenciones quirúrgicas ginecológicas pueden ser factores protectores.

Se cree que los anticonceptivos reducen el riesgo al suprimir la ovulación y disminuir la exposición a hormonas como estrógenos y progesterona.

Prevención y control del cáncer

Tomar conocimiento sobre las causas de cáncer es necesario para entender cómo prevenirlo. Entre el 30 al 40% de las muertes por cáncer son atribuibles a 5 factores de riesgo: sobrepeso y obesidad, alimentación poco saludable, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo. También existen riesgos por infecciones oncogénicas, como el Virus Papiloma Humano (VPH), por lo que las medidas preventivas incluyen un estilo de vida saludable y protección contra las ITS.

El control de salud ginecológico permite la prevención, detección temprana y tratamiento de enfermedades. Se recomienda acudir de forma periódica, por lo menos una vez al año, para evaluar signos, síntomas y realizar exámenes preventivos. Este control puede ser realizado por las matronas y matrones, quienes están capacitadas para velar por el cuidado integral de las personas —tanto en el embarazo, parto, puerperio y recién nacido como en la educación, asesoramiento y detección de problemas de salud sexual y reproductiva—.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Natalia Araya Peralta

Matrona DSE – Coordinadora Clínica CSE Campus Eloísa Díaz

Bienestar integral universitario: Convivencia como eje en la salud mental

La salud mental exige nuevas miradas. El desarrollo comunitario es un factor protector que aporta al bienestar. Súmate y construye comunidad aquí.

La salud mental y el bienestar de la comunidad universitaria ha sido ampliamente estudiada, en especial tras la pandemia, la cual tuvo un impacto profundo en la educación superior y en las dinámicas relacionales de sus integrantes. Dada su complejidad, este tema se ha posicionado como un eje prioritario y uno de los mayores desafíos para la sociedad actual.

El estudiantado universitario, en particular, enfrenta problemáticas como ansiedad, depresión y un aumento en el consumo de sustancias —sumado a factores personales y sociales—. Esto evidencia la necesidad de reconocer que en el entorno académico se posiciona como un grupo de riesgo con alta vulnerabilidad frente a trastornos que amenazan su bienestar integral.

Pilares para un desarrollo estudiantil pleno

El bienestar integral, según Max-Neef y Hopenhayn, abarca dimensiones fundamentales como la identidad, la participación, el ocio, la creatividad, los afectos y la protección. En el contexto universitario, fomentar estas áreas es esencial para que sus integrantes puedan desarrollarse plenamente, promoviendo una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la empatía entre todos los estamentos. 

Aunque lo académico suele considerarse el núcleo de la experiencia universitaria, la convivencia es igualmente crucial, ya que engloba las interacciones sociales y académicas que definen la vida universitaria. 

Según Mena y Huneeus, la convivencia se construye a través de una red de relaciones personales e institucionales que configuran la cotidianidad universitaria. En estas interacciones, ya sean académicas o informales, es vital incorporar principios como el pluralismo, la solidaridad, la equidad, la igualdad de género y el respeto a los Derechos Humanos. Estos valores no solo fortalecen los vínculos comunitarios, sino que también inciden directamente en la salud mental de sus miembros.

Estudios recientes demuestran que el aislamiento social y la falta de comunicación con sus pares durante la pandemia exacerbó cuadros de ansiedad, estrés y depresión en los estudiantes, afectando tanto su salud emocional como su rendimiento académico, mientras que un ambiente colaborativo entre estudiantes, docentes y personal administrativo actúan como amortiguador ante el estrés, fomentando un sentido de pertenencia y seguridad.

Co-creación de entornos saludables en la Universidad

Considerar esto permitiría proponer y revelar una relación bidireccional entre la convivencia universitaria y la salud mental, puesto que una convivencia universitaria positiva que está basada en comunidades que se comunican, se reconocen y simpatizan entre sí, implican y promueven redes de apoyo que fortalecen la salud mental; mientras que entornos de convivencia fracturados o directamente ausentes, podrían deteriorarla. 

La promoción de una convivencia universitaria inclusiva y respetuosa no solo es un imperativo ético, sino también una estrategia clave para salvaguardar la salud mental de la comunidad. Al integrar estos principios en la cotidianidad institucional, se sientan las bases para formar profesionales no sólo competentes, sino también emocionalmente resilientes y comprometidos. Así, la comunidad universitaria puede jugar un rol activo al respecto, a través del desarrollo de acciones colectivas y organizadas en relación con la salud mental. 

Esto ya lo han hecho agentes de nuestra comunidad en algunas facultades y campus, con la creación de figuras estudiantiles que ayudan a la contención emocional y acompañamiento entre pares, facilitando la derivación para atención psicológica. 

Es por esto que la comunidad universitaria es un agente clave ante la actual crisis de salud mental, ya que tiene la capacidad de organizarse y generar acciones que comuniquen e informen al respecto, promover buenas prácticas en prevención y acompañar a quienes lo requieran.

Hacia una cultura de bienestar colectivo

Las dinámicas de convivencia, especialmente las que se promueven en la Universidad de Chile son determinantes para el desarrollo integral de sus miembros, ya que facilitan la construcción de identidad, la participación activa, el acceso a espacios de creación y el establecimiento de lazos afectivos en un entorno protector.

Es fundamental destacar que el abordaje de la salud mental no debe reducirse a una intervención centrada en los déficits o problemáticas, sino que, en coherencia con los objetivos de la educación superior, debe trascender hacia la creación de entornos institucionales que fomenten activamente el bienestar colectivo, el desarrollo integral y estilos de vida saludables. 

De esta forma, una comunidad universitaria que propicia espacios colectivos en los que se pueden expresar intereses grupales e individuales, y a la vez permiten la acción comunitaria, potencia el bienestar integral de las personas. Por todo lo anterior, el desarrollo comunitario es un aspecto central en el quehacer institucional en función de promover el bienestar integral de quienes cohabitan la Universidad y los distintos territorios que la componen. 

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Alarcón, R. (2019). La Salud Mental de los estudiantes universitarios. Revista Medica Herediana, 30(4), 219-221.
  • Espinoza-Burgos, A. D., Pinargote-Castro, M. A., Antón-Espinoza , W. E., & Marcillo Villacreses, C. M. (2025). Convivencia estudiantil post-covid-19 y su impacto en la formación universitaria. RIAF. Revista Internacional De Actividad física, 3(1), 98–106.
  • Max-Neef, M. A., & Hopenhayn, M. (1994). Desarrollo a escala humana: conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones (Vol. 66). Icaria Editorial.
  • Mena, M., & Huneeus, M. (2017). Convivencia Escolar para el aprendizaje y buen trato de todos: hacia una mejor comprensión del concepto. Cultura, Educación y Sociedad, 8(2), 9-20.

Autor/a

Javiera Gallardo y Aaron Michelow

Profesionales del área de Convivencia Universitaria, DIRBDE

Neurodivergencia y vida universitaria: Claves para una comunidad inclusiva

La neurodivergencia es una variación natural de la mente y una oportunidad de progreso social. Revisemos cómo avanzar hacia la inclusión.

Comprender los misterios de la mente humana es, tal vez, uno de los desafíos más grandes que ha maravillado a filósofos y científicos a lo largo de la historia. Desde pensadores griegos como Platón y Aristóteles, hasta neurocientíficos de la actualidad, han realizado intentos por describir la estructura y el funcionamiento de lo que llamamos mente.

Es así como en el curso de nuestra historia, se han hecho grandes esfuerzos en describir el funcionamiento de una “mente normal”, basado en formas de procesamiento frecuentes. Diversas estrategias, como el desarrollo de clasificaciones diagnósticas como el DSM (Diagnostic and statistical manual of mental disorder) y el CIE (Clasificación internacional de enfermedades), han contribuido a la identificación y clasificación de diversos trastornos, lo que ha permitido avanzar en su comprensión y búsqueda de tratamiento.

Sin embargo, en las últimas décadas, han surgido iniciativas que han puesto en duda la consideración de “trastornos o enfermedades” sobre un conjunto de condiciones que hoy en día entendemos bajo el concepto de neurodivergencias.

Neurodivergencias y Neurodiversidad

El concepto de neurodivergencia se encuentra en permanente evolución, por lo que actualmente no existe consenso sobre sus alcances. Una de las principales propuestas plantea que dentro de la población humana existe un neurotipo dominante o funcionamiento neurológico dominante (neurotípico), y aquellos que se desvían de este corresponderían a los neurodivergentes.

A su vez, el concepto de Neurodiversidad fue acuñado por la socióloga australiana Judy Singer en el año 2016, como metáfora del concepto de Biodiversidad:

“¿Por qué no proponer que, así como la biodiversidad es esencial para la estabilidad de los ecosistemas, la neurodiversidad podría ser esencial para la estabilidad cultural? ¿Por qué no argumentar estratégicamente que el fomento de la neurodiversidad le brinda a la sociedad un reservorio de tipos que podrían desarrollar su potencial en circunstancias imprevisibles?”.

De esta forma, el concepto de neurodiversidad incluye a los individuos neurotípicos y neurodivergentes como miembros de una sola “Biodiversidad de funcionamiento neurológico”. Dentro de las neurodivergencias se incluyen condiciones como:

  • Trastorno del espectro autista (TEA). Si quieres profundizar en esta condición específica, te invitamos a leer:
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
  • Dislexia (dificultad en relación a la lectura).
  • Discalculia (dificultad para realizar operaciones matemáticas).
  • Disgrafía (dificultades con la escritura).

Muchas de estas condiciones, se traducen en múltiples dificultades en el desempeño de la vida cotidiana, en ámbitos académicos, laborales, o sociales, lo que ha provocado que se asocien al concepto de “discapacidad”. Sin embargo, desde la perspectiva de la neurodiversidad, las dificultades se relacionan con la interacción entre individuos neurodivergentes y un sistema adaptado para personas neurotípicas, reconociendo que la sociedad aún no se adapta por completo a la diversidad.

Identificación y Vida Universitaria

Hoy en día, estos conceptos se encuentran ampliamente difundidos en redes sociales. Si bien el beneficio de informar es indiscutible, es fundamental ser cautelosos y evitar los autodiagnósticos. Muchas conductas de las neurodivergencias pueden presentarse en condiciones psiquiátricas que requieren tratamiento específico, como trastornos de ansiedad o del ánimo. Ante la sospecha, es fundamental consultar a un profesional de la salud mental para una correcta evaluación clínica.

Ser neurodivergente no es un impedimento para desarrollar una vida universitaria con normalidad. A continuación, compartimos algunos consejos para avanzar hacia la inclusión:

Si soy neurodivergente:

  • Reconocer mis propias dificultades y fortalezas.
  • De ser necesario, buscar apoyo en profesionales de la salud mental.
  • Fomentar espacios de conversación sobre las neurodivergencias para generar sensibilización.
  • Propiciar una comunicación más asertiva, expresando con claridad necesidades propias.

Si tengo un compañero neurodivergente:

  • Reconocer que la diversidad es la norma y no la excepción.
  • Actuar con respeto ante las diferencias y evitar lenguaje estigmatizador.
  • Propiciar una comunicación asertiva (Ejemplo: preguntar cómo le acomoda organizar un trabajo grupal).

Adoptar un enfoque de neurodiversidad es reconocer que las diferencias son parte de la normalidad, representando una oportunidad para avanzar hacia una sociedad más tolerante que viva en armonía y fraternidad.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Dwyer, P. (2022). The neurodiversity approach(es): What are they and what do they mean for researchers? Human Development, 66(1), 73–92. 
  • Van Rijswijk, J., & Curșeu, P. L. (2025). Formal versus self-identified neurodivergence: A comparative study in work environments. Behavioral Sciences, 15(4), 420. 
  • Ferriero, G., Ferrario, I., & Negrini, F. (2024). Bridging the gap: Integrating neurodivergence into rehabilitation plans for adults. European Journal of Physical and Rehabilitation Medicine, 60(6), 917–918.

Autor/a

Rodolfo Sepúlveda Astudillo

Becado Clínica Psiquiátrica Universitaria

Halitosis en universitarios: Cómo prevenir el mal aliento y mejorar tu confianza.

La halitosis, o mal aliento, es más común de lo que crees. Descubre sus causas, cómo prevenirla y qué hábitos pueden ayudarte a mantener una sonrisa fresca y segura.

La vida universitaria puede implicar largas jornadas de estudio y cambios en la rutina que, a veces, conllevan descuidos en los hábitos de higiene bucal. La halitosis, más allá de ser un problema de salud, puede generar incomodidad, inseguridad y afectar la interacción con otras personas. Identificar sus causas y adoptar medidas preventivas es clave para cuidar tu salud oral y proyectar confianza en tu día a día.

¿Qué es la halitosis ?

Es la emisión de un olor desagradable en el aliento, que puede ser persistente o intermitente. Aunque en la mayoría de los casos se produce por condiciones derivadas de la cavidad bucal, también puede estar asociada a otros factores de salud general.

Posibles causas de la halitosis  

  • Higiene bucal deficiente: La acumulación de restos de alimentos y placa bacteriana en la boca genera compuestos sulfurados que causan mal olor.
  • Caries y enfermedades periodontales: La placa bacteriana descompone los tejidos orales, produciendo infecciones bucales que generan mal olor.
  • Dietas y hábitos: El consumo de alimentos como ajo, cebolla o alcohol, así como el tabaco, contribuyen significativamente a la halitosis.
  • Causas sistémicas: Infecciones o alteraciones en los tejidos u órganos del tracto digestivo y respiratorio pueden generar halitosis.

Impacto en la calidad de vida e interacción social

Más allá de ser un problema físico, la halitosis puede tener repercusiones emocionales y sociales significativas. Su presencia puede influir en la manera en que nos relacionamos, cómo nos perciben los demás y en la seguridad con la que afrontamos distintas situaciones cotidianas.

  • Afecta la autoestima: el mal aliento puede causar inseguridad y ansiedad en situaciones sociales.
  • Relaciones interpersonales: La halitosis puede dificultar la formación de amistades o relaciones románticas, creando barreras sociales.
  • Desempeño académico y profesional: En entornos de trabajos grupales en espacios cerrados, el mal aliento puede debilitar el flujo y calidad del trabajo.
  • Malestar emocional: La constante preocupación por el mal aliento puede desencadenar aislamiento social y afectar la salud mental de la persona.

Acciones para prevenir la halitosis

Prevenir el mal aliento requiere constancia y hábitos saludables que cuiden la salud oral y general. Incorporar pequeñas acciones en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en la frescura de tu aliento y en tu confianza al interactuar con otras personas.

  • Mantener una buena higiene bucal: Cepillarse los dientes tres veces al día y limpiar la lengua.
  • Usar hilo dental: Es clave para eliminar los restos de comida y placa bacteriana entre los dientes. Debe ser utilizado 1 vez al día, idealmente en la noche.
  • Hidrátate: Mantén una buena hidratación para estimular la producción de saliva, esto ayuda a neutralizar la acción de las bacterias.
  • Consulta a un odontólogo: Realiza controles regulares de salud oral, cada 3 meses (a menos que tu odontólogo(a) te diga lo contrario), para identificar y tratar los problemas de salud bucal que puedan causar halitosis.

La halitosis no tiene por qué convertirse en un obstáculo para tu bienestar, tu confianza, ni tu desempeño académico. Acércate a la Dirección de Salud Estudiantil de la Universidad de Chile para realizar un diagnóstico preventivo y mejorar tu salud bucal.  

Somos tu mejor aliado para lograr una sonrisa saludable. Revisa las formas de acceder a atención odontológica.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Nadanovsky P, et al. (2007). Impact of oral health on quality of life in adolescents: Evidence from a population-based study. Rev Saúde Pública, 41(6), 918–926.  
  • Scully C, Greenman J. (2012). Halitosis (breath odor). Periodontology 2000, 48(1), 66–75.  
  • Tangerman A. (2002). Halitosis in medicine: A review. International Dental Journal, 52(S5), 201–206.  
  • Loesche WJ, Kazor C. (2002). Microbiology and treatment of halitosis. Periodontology 2000, 28, 256–279.  
  • Porter SR, Scully C. (2006). Oral malodour (halitosis). BMJ, 333(7569), 632–635.  
  • Van den Broek AM, Feenstra L, de Baat C. (2007). A review of the current literature on management of halitosis. Oral Diseases, 13(2), 146–159.  
  • Settineri S, et al. (2010). Self-reported halitosis and emotional state: Impact on oral conditions and treatments. Health and Quality of Life Outcomes, 8, 34.  
  •  Yaegaki K, Coil JM. (2000). Clinical diagnosis of halitosis. Journal of the Canadian Dental Association, 66(5), 257–261.  
  • Eli I, et al. (2001). Subjective impact of halitosis on daily life. Oral Diseases, 7(1), 48–51.  
  • Seemann R, et al. (2006). Halitosis – an interdisciplinary challenge. International Journal of Dental Hygiene, 4(1), 2–6.  
  • American Dental Association. (2023). Oral Hygiene Instructions. [https://www.ada.org](https://www.ada.org)  
  • Ainamo J. (1971). Relationship between plaque and gingivitis during long-term use of oral hygiene aids. Scandinavian Journal of Dental Research, 79(3), 90–95.  
  • Ship JA, et al. (2002). Saliva and oral health in the elderly. Dental Clinics of North America, 46(4), 689–699.  
  • Tonzetich J. (1977). Production and origin of oral malodor: A review of mechanisms and methods of analysis. Journal of Periodontology, 48(1), 13–20.

Autor/a

Mario Inostrosa

Odontólogo – Dirección de Salud Estudiantil UCH

8 de marzo y bienestar emocional: reflexiones para la comunidad universitaria

El 8 de marzo como una invitación a reflexionar sobre la salud emocional, el cuidado y el bienestar de las mujeres en la vida universitaria.

El 8 de marzo es una fecha que históricamente ha permitido visibilizar las condiciones de vida de las mujeres y las desigualdades que han marcado su experiencia social. Si bien suele abordarse desde una perspectiva histórica y reivindicativa, esta conmemoración también abre la posibilidad de reflexionar sobre el bienestar y la salud emocional en la actualidad.

En contextos como la vida universitaria, donde convergen múltiples exigencias académicas, personales y sociales, resulta especialmente relevante preguntarse cómo estas condiciones influyen en la salud mental de las mujeres y en su calidad de vida cotidiana. Desde el enfoque de Conciencia Saludable, el 8M puede entenderse como una invitación a detenernos y observar cómo estamos viviendo, sintiendo y cuidándonos en estos espacios, ampliando la reflexión más allá de lo conmemorativo.

El 8M y la salud emocional en la experiencia universitaria

Tradicionalmente, el 8 de marzo ha estado asociado a la memoria histórica de las luchas de las mujeres por derechos laborales, sociales y políticos. Sin embargo, estas demandas también se relacionan con la posibilidad de vivir con mayor bienestar y dignidad. Desde una perspectiva de salud emocional, esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado y la conciencia en el presente.

En la vida universitaria, diversas investigaciones han evidenciado altos niveles de estrés y malestar emocional en la población estudiantil, siendo las mujeres quienes reportan con mayor frecuencia experiencias asociadas a sobrecarga emocional. Vivencias como la autoexigencia constante, la presión académica y el cansancio sostenido suelen normalizarse como parte del proceso formativo.

Muchas mujeres se enfrentan a la sensación de no rendir lo suficiente o de experimentar culpa al detenerse, lo que genera un desgaste emocional progresivo.

Factores de sobrecarga en la vida universitaria

  • Multiplicidad de roles: A las exigencias académicas se suman responsabilidades de cuidado y apoyo emocional a otras personas.
  • Expectativas sociales: Presión asociada al rendimiento y a la disponibilidad constante.
  • Falta de espacios: El cansancio se agudiza cuando no existen lugares suficientes para el descanso o la validación de las propias necesidades.
  • Contextos demandantes: Estas experiencias no son fallas individuales, sino respuestas a entornos atravesados por expectativas de género que inciden en el bienestar.

Nombrar estas vivencias permite resignificar el 8M no solo como un espacio de memoria histórica, sino también como una oportunidad para pensar el presente y las condiciones en que las mujeres habitan la universidad, reconociendo tanto los esfuerzos realizados como los costos emocionales que estos pueden implicar.

Te puede interesar:

Conciencia saludable y apoyo comunitario

Desde el enfoque de Conciencia Saludable, promover el bienestar emocional implica desarrollar la capacidad de reconocer cómo nos sentimos y cómo las exigencias del entorno impactan en nuestra salud mental. En este sentido, el autocuidado no se limita a prácticas individuales, sino que se construye en diálogo con redes de apoyo, espacios de acompañamiento y una cultura institucional que valide el cuidado emocional.

Reconocer el malestar de manera temprana, revisar la autoexigencia y buscar apoyo oportunamente son acciones que contribuyen a la prevención y al bienestar emocional.

Desde la vida universitaria, el cuidado del bienestar emocional puede fortalecerse a través de acciones concretas que las mujeres pueden incorporar en su día a día, así como mediante el uso de los espacios de apoyo disponibles en la universidad. 

Detenerse periódicamente para identificar el propio estado emocional, validar las emociones sin minimizarlas y generar espacios personales de reflexión —como la escritura, la pausa consciente o las conversaciones significativas— permite tomar contacto con las propias necesidades emocionales.

Asimismo, revisar la autoexigencia académica y personal, ajustar expectativas cuando estas generan desgaste sostenido y priorizar tareas entendiendo que no es posible responder a todas las demandas al mismo tiempo son prácticas clave para el cuidado emocional. La participación en talleres de autocuidado, manejo del estrés o bienestar emocional ofrecidos por la universidad también constituye una estrategia preventiva relevante.

En el caso de la Universidad de Chile, existen diversos dispositivos de apoyo que pueden contribuir a este proceso, como la Dirección de Salud Estudiantil (DSE), que ofrece orientación en salud mental, talleres psicoeducativos y acompañamiento profesional; los Centros de Salud Estudiantil (CSE) disponibles en distintos campus; y los espacios de apoyo psicosocial presentes en las facultades y unidades académicas. 

Además, la participación en instancias grupales, actividades comunitarias o ferias de bienestar favorece el apoyo entre pares y el fortalecimiento de redes. En situaciones de mayor urgencia, también es importante recurrir a redes de apoyo externas recomendadas por la universidad y a los servicios públicos disponibles.

Hacia una comunidad universitaria más consciente

Reflexionar sobre la salud emocional de las mujeres en la universidad en el marco del 8M permite ampliar la mirada hacia formas más conscientes y cuidadosas de habitar estos espacios.

Validar el cansancio, reconocer las emociones y promover el apoyo mutuo son acciones que contribuyen tanto al bienestar individual como al colectivo. Comprender la importancia del cuidado emocional forma parte de las luchas pasadas y presentes de las mujeres. 

Reconocer límites, cuestionar exigencias que generan desgaste y buscar apoyo no constituye un acto de debilidad, sino una forma de resistencia frente a contextos que pueden resultar asfixiantes. En este sentido, el autocuidado no es un acto aislado, sino un proceso transformador que se construye en comunidad.

Pensar la universidad como un espacio que acompaña y cuida es un desafío colectivo y una oportunidad para avanzar hacia entornos más humanos y sostenibles.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2023). La salud de la mujer como componente esencial para lograr la igualdad de género.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2025). Día Internacional de la Mujer y equidad de género como pilar del derecho a la salud.
  • Guzmán, A., & Quiroz, M. (2021). Prevalencia de síntomas psicológicos en estudiantes de educación superior en Chile. Revista de Psicología, SciELO Chile.
  • Antúnez, Z., & Vinet, E. (2020). Depresión, ansiedad y estrés en estudiantes universitarios. SciELO México.
  • Pérez, J., & Rodríguez, L. (2024). Percepción del estrés académico en estudiantes universitarios chilenos. SciELO México.
  • López, C., & Martínez, P. (2024). Salud mental y estilo de vida en estudiantes universitarios. SciELO Colombia.

Autor/a

Fernanda Oyarzo Humeres

Psicóloga clínica DSE

8M: ¿Qué nos toca a los varones? Claves para desarticular la desigualdad

El 8M nos convoca a observar las brechas de género. ¿Cuál es nuestro rol como varones? revisa estas claves y empieza un cambio activo.

El 8 de marzo nos convoca año tras año a observar de frente las brechas de género y las violencias estructurales que siguen marcando la vida de las mujeres. Sin embargo, en el marco de las legítimas movilizaciones y demandas que ellas protagonizan, surge una interrogante ineludible para nosotros: ¿dónde nos situamos los varones frente a esta realidad?

Lejos de ser meros espectadores y mantenernos al margen, la respuesta nos exige reconocer que ocupamos un lugar central en la reproducción de las dinámicas sociales que perpetúan estas inequidades. Conmemorar el Día Internacional de la Mujer también implica, para los hombres, un ejercicio profundo de autocrítica y acción.

Transformar nuestras prácticas cotidianas

Como señala el politólogo Luciano Fabbri: “para que el patriarcado caiga, tenemos que dejar de sostenerlo”. Asumir nuestra responsabilidad significa transformar nuestras prácticas cotidianas.

A continuación compartimos algunas claves y herramientas para que los varones comencemos a desarticular estas estructuras machistas de forma activa, no solo durante las conmemoraciones de marzo, sino como un compromiso continuo para el resto del año.

Formarnos para reflexionar

Uno de los mejores ejercicios que podemos realizar para empezar es formarnos: si tenemos insumos para reflexionar, es más fácil hacernos preguntas y observar mejor la realidad. Dos textos que son sencillos y cercanos, y no por eso menos profundos, son:

Ambos, de la destacada activista e intelectual feminista bell hooks, para quien fue fundamental pensar un feminismo que incluyera e interpelara a todo el mundo, y que pensó particularmente la situación de los hombres en los feminismos.

Romper con la complicidad

Uno de los elementos relacionales que sostienen el patriarcado es la complicidad masculina, presente en los silencios que establecemos entre varones cuando participamos o presenciamos situaciones de violencia.

Al reflexionar y afinar el lente que nos permite observar nuestras relaciones, seremos más conscientes de situaciones abusivas: es importante que hablemos de esto entre nosotros y con las personas que viven estas situaciones (principalmente mujeres y disidencias sexuales). Todos hacemos parte en sostener la desigualdad; si la abordamos activamente, tendremos mejores herramientas para prevenirla y erradicarla.

Ocuparnos por los cuidados

Para autoras como Berenice Fisher y Joan C. Tronto, el cuidado se define como la actividad humana dedicada a mantener, perpetuar y reparar nuestro mundo —lo que incluye nuestros cuerpos, identidad y entorno— con el fin de vivir en él lo mejor posible. Frente a esta definición, es evidente que la distribución de los cuidados recae principalmente en las mujeres.

Los varones no somos socializados para cuidar, ni para cuidarnos, cuestión que está a la base de problemas como la violencia, conductas de riesgo y alta mortalidad. Algo que podemos hacer es preguntarnos:

  • ¿Quiénes se encargan de los cuidados materiales, afectivos y relacionales en nuestros círculos?
  • ¿Cómo podemos tomar tareas de cuidado de otros en nuestras familias o espacios laborales?
  • ¿Cómo me hago cargo de mis propios cuidados, como la higiene, la sexualidad o la salud mental?

Participación en nuestra Casa de Estudios

Es vital involucrarnos en los espacios institucionales que fomentan el diálogo. Por ello, extendemos la invitación de nuestra Rectora, Rosa Devés Alessandri, y la Directora de Igualdad de Género, Carmen Andrade Lara, a participar en la Ceremonia de Conmemoración del Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile:

  • Cuándo: Lunes 9 de marzo a las 15:30 horas.
  • Dónde: Aula Magna de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile (Diagonal Paraguay 205, Santiago).
  • Panel: Contará con la Ministra Antonia Orellana, la Diputada Emilia Schneider, Sandra Lorenzano y Catalina Huerta.
  • Música: Presentación de Pascuala Ilabaca.

Si estas reflexiones te remueven o interpelan, te invitamos a convocar a otros varones a reflexionar sobre el género. En la Dirección de Salud Estudiantil estamos disponibles para organizar talleres o charlas durante todo el año. Escríbenos a dse.uchile@uchile.cl o al psicólogo Salvador Bello Schlack (salvador.bello@uchile.cl)

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

  • Gilligan, C. (2013). La ética del cuidado (Cuadernos de la Fundació Víctor Grífols i Lucas, No. 30). Barcelona: Fundació Víctor Grífols i Lucas
Salvador Bello

Autor/a

Salvador Bello Schlack

Psicólogo Equipo Género DSE

¡Pásalo bien sin riesgos! Consejos para un fin de año saludable y seguro

Disfruta tus vacaciones y fiestas con equilibrio. Revisa consejos de autocuidado en fin de año para celebrar con seguridad y bienestar.

El fin de año llega cargado de momentos significativos: el cierre del semestre, la Navidad, el Año Nuevo y los pensamientos sobre las vacaciones. El calor característico de esta época nos invita a pasar más tiempo al aire libre y disfrutar de nuestro tiempo libre.

Ya sea que planees un trabajo de verano o simplemente descansar, lo fundamental es planificar tu tiempo para dar espacio al ocio saludable. Lo más importante es que tú decidas cómo vivir estas fiestas, buscando siempre un equilibrio que no ponga en riesgo tu bienestar. Ya sea que busques mucha actividad o calma total, lo esencial es que te sientas cómodo/a con tus decisiones.

Estas festividades también son una excelente oportunidad para la generosidad. Podrías compartir con algún compañero o compañera que tenga a sus familiares lejos o que sepas que podría estar solo, invitándolo a compartir en tus espacios, ya sea con tu familia o amigos.

Considera cuidados para las fiestas de fin de año

Existen algunos consejos básicos que es importante recordar al momento de planificar tus celebraciones o carretes de fin de año. La clave es disfrutar con responsabilidad y siempre priorizar tu seguridad.

Seguridad y logística en tus eventos

  • Acompañamiento: Si vas a asistir a una fiesta masiva, procura ir acompañado/a y avisar a tu familia o amigos sobre el lugar donde estarás.
  • Cuidado de pertenencias: En lugares concurridos, lleva solo lo justo y necesario para evitar pérdidas.
  • Traslados seguros: Planifica con anticipación tanto tu llegada como el regreso a casa.
  • En casa: Si tú eres el anfitrión, escoge con cuidado a tus invitados y recuerda que tu bienestar es lo primero.
  • Situaciones de riesgo: Si presencias una riña o pelea, evita exponerte intentando salvar la situación; lo mejor es dar aviso a seguridad o a Carabineros.

Bienestar y límites personales

  • Respeta tus límites: Comunica tus límites a quienes te rodean y no te sientas obligado/a a participar en actividades que te hagan sentir incómodo/a.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes malestar o fatiga, no ignores esa señal; busca un espacio tranquilo para descansar y recargar energía.

Si lo que necesitas es relajarte: apuesta por el autocuidado en fin de año

Diciembre suele ser un mes de mucho ruido y compromisos sociales. Sin embargo, el tiempo libre de las festividades también es una oportunidad valiosa para el descanso físico y mental.

Elegir la tranquilidad no es «perderse la fiesta», es una opción igualmente válida y necesaria para tu bienestar. Para aprovechar estos días de desconexión y recargar energías, puedes seguir estos consejos:

  • Busca momentos para ti: Encuentra un lugar tranquilo si necesitas un respiro o si sientes que quieres alejarte del ruido o la multitud por un momento.
  • Conecta con personas significativas: Busca espacios para compartir con las personas que realmente te importan; los vínculos de calidad son muy gratificantes.
  • Incorpora actividad física suave: Realiza actividades al aire libre, como caminar o bailar, para liberar tensiones y mejorar tu estado de ánimo de forma natural.
  • Gestiona el estrés de las fiestas: Si sientes que el ajetreo te genera agobio, planifica con anticipación y establece límites claros. Esto te ayudará a mantener el equilibrio y a disfrutar realmente de lo que elijas hacer.

Queremos verte de regreso con el celular lleno de fotos y muchas historias felices que compartir. Sigue construyendo tu propia forma de pasarlo bien, cuidando de ti y de quienes te rodean, para que tu álbum de experiencias siga creciendo con momentos memorables.

Cada decisión que tomas a favor de tu bienestar ayuda a que tu estilo de vida sea más pleno. ¡Tu salud es la clave para seguir disfrutando de todas las celebraciones que están por venir!

Para reforzar este mensaje de cuidado, te invitamos a ver este breve video. Recordar estas medidas de prevención es la mejor garantía de que mañana seguiremos celebrando y creando recuerdos juntos. ¡Cuidarnos es tarea de todos!

https://www.youtube.com/watch?v=MURIV2VZ0EA

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Jessica Araya

Autor/a

Jessica Araya

Psicóloga especialista en adicciones

Sostener la vida en común: VIH, estigma y salud mental en clave colectiva

En Chile, el estigma y las barreras estructurales inciden en la salud mental de quienes viven con VIH. Revisemos cómo la comunidad y las redes de apoyo son clave para sanar y resistir el aislamiento.

En Chile atravesamos una crisis de salud mental que excede el aumento de diagnósticos de ansiedad o depresión. Se trata de un problema estructural: un sistema de salud tensionado, con acceso limitado, escasez de profesionales, financiamiento insuficiente, listas de espera prolongadas y un estigma persistente que desalienta la búsqueda de apoyo.

Esta crisis se profundiza cuando hablamos de personas que viven con VIH. A las barreras estructurales se suman juicios morales, aislamiento social y una relación muchas veces frágil con los sistemas de salud. Todo ello impacta directamente en la autoestima, en el bienestar emocional y en la forma en que las personas enfrentan su diagnóstico día a día.

La Ruptura del Vínculo Colectivo

Históricamente, muchas de estas brechas fueron contenidas desde lo comunitario. Los grupos de apoyo entre pares cumplieron un rol central como espacios de cuidado emocional, intercambio de experiencias y construcción de confianza. Desde allí se promovió la organización social y se hicieron visibles los determinantes sociales que inciden en la salud mental de las personas que viven con VIH.

Sin embargo, en los últimos años se observa un quiebre en este vínculo con las formas tradicionales de participación colectiva.

Factores del Quiebre

La pandemia por COVID-19 marcó un punto de inflexión, resultando en que varias organizaciones que funcionaban en hospitales públicos dejaran de existir, aunque en paralelo surgieron espacios de apoyo virtual que abrieron nuevas posibilidades de encuentro.

Aun así, este cambio no explica por completo la baja adhesión a estructuras colectivas. La falta de tiempo para el activismo, la precariedad del financiamiento y el desgaste acumulado aparecen como factores que se entrelazan y se refuerzan mutuamente.

Lo más preocupante es la creciente automarginación: personas que prefieren no vincularse con otras que viven con VIH por temor a ser estigmatizadas. Esta distancia debilita las redes de apoyo, profundiza el aislamiento y consolida el silencio en torno al diagnóstico, transformándose en un factor que incide directamente en la salud mental.

Estigma y Barreras: La Profundización de la Crisis de Salud Mental

El impacto psicológico de este escenario es claro. Como explica Cristian Ortega, doctorante en Psicología en la Universidad Diego Portales y psicólogo de la Universidad de Concepción, el estigma social asociado al VIH suele internalizarse y convertirse en autoestigma.

Este proceso, señala, es uno de los principales responsables de los malos resultados en salud mental:

“Aparecen pensamientos y creencias ligadas a la contaminación, la suciedad o la culpa, que atentan directamente contra la autoestima y el bienestar emocional”.

Respecto a la no develación del diagnóstico, Ortega advierte que no existe una relación lineal entre visibilizar y tener mejor salud mental. En muchos casos, guardar silencio ha sido —y sigue siendo— una estrategia de sobrevivencia, profundamente condicionada por el contexto y los vínculos. No obstante, cuando la no develación se sostiene en la vergüenza, la culpa o el miedo al rechazo, sus efectos a largo plazo pueden ser particularmente dañinos.

Volver a Apostar por lo Colectivo

Frente a este escenario, los espacios seguros y las redes de apoyo emergen como un factor protector clave. Compartir la experiencia con pares o en comunidades movilizadas permite reconstruir la confianza, fortalecer vínculos y recuperar el sentido de pertenencia.

“El soporte comunitario es fundamental para una vida plena, no solo en el VIH, sino en cualquier experiencia de salud”, subraya el psicólogo.

Abordar el VIH desde la salud mental exige ir más allá del enfoque individual. Implica enfrentar el estigma, reconstruir confianzas y volver a apostar por lo colectivo como un lugar de sostén. En un contexto que empuja al aislamiento, reencontrarnos con otras y otros —desde la escucha, el cuidado y la organización— no es solo una estrategia de apoyo: es una forma concreta de sanar, resistir y sostener la vida en común.

https://www.youtube.com/watch?v=RAD1Lmw_iHc

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Facundo Ríos Velásquez

Coordinador de Gestión – Fundación Savia

Logo Conciencia Saludable
Logo DSE Logo VAEC

Síguenos en las redes

Contáctanos: concienciasaludable@uchile.cl

2023, Universidad de Chile