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Autodiagnóstico por redes sociales 

Instagram, TikTok y X cumplen un rol clave en la forma en que estudiantes universitarios interpretan su malestar. Una mirada crítica permite distinguir los contenidos digitales de una evaluación profesional.

La salud mental en estudiantes universitarios se ha vuelto un tema cada vez más importante, especialmente tras la pandemia de COVID-19. Muchos estudiantes experimentan un mayor nivel de estrés, ansiedad y desánimo por la sobrecarga académica, la presión de rendir bien, la incertidumbre sobre el futuro y dificultades económicas.

Estas experiencias influyen en cómo se sienten y enfrentan la vida universitaria. Además, las redes sociales se han transformado en una de las principales fuentes de información y socialización para los jóvenes, quienes las utilizan para comunicarse. A su vez, estas plataformas ocupan un rol clave al momento de interpretar su propio malestar.

¿Qué es el autodiagnóstico por redes sociales?

Plataformas como Instagram, TikTok y X han experimentado un aumento en el contenido relacionado con la salud mental. En estos espacios se comparten relatos personales sobre síntomas, diagnósticos y experiencias emocionales.

Si bien este fenómeno permitió visibilizar el malestar psicológico y disminuir el estigma asociado a la búsqueda de ayuda psicológica, también ha favorecido la aparición del autodiagnóstico, es decir, cuando una persona se identifica con un trastorno mental basándose en información de redes sociales sin haber recibido una evaluación profesional.

El autodiagnóstico en estudiantes universitarios

En el caso de los estudiantes universitarios, el autodiagnóstico adquiere gran relevancia, ya que se encuentran en una etapa vital marcada por la exploración identitaria, el sentido de pertenencia y la validación social.

En este contexto, es normal que muchos jóvenes se sientan reflejados en los contenidos que ven en redes sociales y utilicen esas descripciones para poder explicar mejor cómo se sienten, incluso cuando se trata de experiencias normales del desarrollo o de la experiencia universitaria.

Aunque el autodiagnóstico no es un fenómeno nuevo, en el último tiempo se ha intensificado debido al fácil acceso a la información digital. Esta práctica se ve reforzada por la disponibilidad de contenidos simplificados que presentan síntomas comunes, como cansancio, falta de concentración o cambios de ánimo, como indicadores directos de trastornos específicos.

En consecuencia, esto puede generar confusión, preocupación innecesaria y también retrasar la búsqueda de una evaluación profesional adecuada.

Algoritmos y contenidos de salud mental

Las redes sociales funcionan a través de algoritmos que muestran los intereses del usuario según el contenido que busca y consume, generando una exposición reiterada a contenidos similares. Esto significa que, si un estudiante universitario busca comprender su malestar emocional. ve e interactúa con contenido de salud mental (como publicaciones sobre ansiedad, depresión o TDAH), la plataforma le seguirá mostrando cada vez más contenido de este tipo.

Esta dinámica puede favorecer la sobreidentificación con diagnósticos clínicos, sin considerar la historia personal, social o el momento vital en que se encuentra el individuo.

Se ha evidenciado que el consumo frecuente de contenido psicológico en redes sociales se asocia a una mayor tendencia al autodiagnóstico, especialmente en trastornos como ansiedad, depresión y TDAH. Esto puede generar interpretaciones incorrectas de síntomas comunes, que pasan a considerarse automáticamente síntomas de trastornos mentales, cuando en muchos casos se trata de reacciones normales a las exigencias de la vida universitaria.

Funciones y riesgos del autodiagnóstico

En el contexto de la población universitaria, el autodiagnóstico puede cumplir una función positiva, ya que permite poner en palabras lo que se siente, otorgando sentido a las experiencias emocionales que antes resultaban confusas. Así, el diagnóstico puede convertirse en un elemento identitario que facilita el sentido de pertenencia a comunidades digitales.

Sin embargo, es importante destacar que este proceso también conlleva riesgos significativos. La sobreidentificación con una etiqueta diagnóstica puede rigidizar la autoimagen.

En algunos casos, el autodiagnóstico retrasa la búsqueda de ayuda profesional, ya sea por la falsa sensación de control o por el temor a que el diagnóstico clínico no coincida con el asumido previamente. Además, se ha observado un aumento de la ansiedad asociada a la exposición constante a información.

El autodiagnóstico no reemplaza una evaluación profesional

En este contexto, se vuelve importante invitar a los estudiantes a reflexionar sobre la tendencia a explicar su malestar únicamente a través de etiquetas diagnósticas. Si bien buscar información puede ser un primer paso para comprender lo que se siente, el autodiagnóstico no reemplaza una evaluación profesional ni el acompañamiento adecuado.

Es por esto que resulta necesario fomentar una mirada más crítica frente a los contenidos de redes sociales, fortalecer las redes de apoyo cercanas y promover la búsqueda de ayuda en espacios de salud mental, entendiendo estos espacios como lugares de orientación, contención y cuidado personal.

“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.

Fuentes: 

Autor/a

Ailyn Arenas Roco

Psicóloga equipo salud mental DSE

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2023, Universidad de Chile