El 8 de marzo como una invitación a reflexionar sobre la salud emocional, el cuidado y el bienestar de las mujeres en la vida universitaria.
El 8 de marzo es una fecha que históricamente ha permitido visibilizar las condiciones de vida de las mujeres y las desigualdades que han marcado su experiencia social. Si bien suele abordarse desde una perspectiva histórica y reivindicativa, esta conmemoración también abre la posibilidad de reflexionar sobre el bienestar y la salud emocional en la actualidad.
En contextos como la vida universitaria, donde convergen múltiples exigencias académicas, personales y sociales, resulta especialmente relevante preguntarse cómo estas condiciones influyen en la salud mental de las mujeres y en su calidad de vida cotidiana. Desde el enfoque de Conciencia Saludable, el 8M puede entenderse como una invitación a detenernos y observar cómo estamos viviendo, sintiendo y cuidándonos en estos espacios, ampliando la reflexión más allá de lo conmemorativo.
El 8M y la salud emocional en la experiencia universitaria
Tradicionalmente, el 8 de marzo ha estado asociado a la memoria histórica de las luchas de las mujeres por derechos laborales, sociales y políticos. Sin embargo, estas demandas también se relacionan con la posibilidad de vivir con mayor bienestar y dignidad. Desde una perspectiva de salud emocional, esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado y la conciencia en el presente.
En la vida universitaria, diversas investigaciones han evidenciado altos niveles de estrés y malestar emocional en la población estudiantil, siendo las mujeres quienes reportan con mayor frecuencia experiencias asociadas a sobrecarga emocional. Vivencias como la autoexigencia constante, la presión académica y el cansancio sostenido suelen normalizarse como parte del proceso formativo.
Muchas mujeres se enfrentan a la sensación de no rendir lo suficiente o de experimentar culpa al detenerse, lo que genera un desgaste emocional progresivo.
Factores de sobrecarga en la vida universitaria
- Multiplicidad de roles: A las exigencias académicas se suman responsabilidades de cuidado y apoyo emocional a otras personas.
- Expectativas sociales: Presión asociada al rendimiento y a la disponibilidad constante.
- Falta de espacios: El cansancio se agudiza cuando no existen lugares suficientes para el descanso o la validación de las propias necesidades.
- Contextos demandantes: Estas experiencias no son fallas individuales, sino respuestas a entornos atravesados por expectativas de género que inciden en el bienestar.
Nombrar estas vivencias permite resignificar el 8M no solo como un espacio de memoria histórica, sino también como una oportunidad para pensar el presente y las condiciones en que las mujeres habitan la universidad, reconociendo tanto los esfuerzos realizados como los costos emocionales que estos pueden implicar.
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Conciencia saludable y apoyo comunitario
Desde el enfoque de Conciencia Saludable, promover el bienestar emocional implica desarrollar la capacidad de reconocer cómo nos sentimos y cómo las exigencias del entorno impactan en nuestra salud mental. En este sentido, el autocuidado no se limita a prácticas individuales, sino que se construye en diálogo con redes de apoyo, espacios de acompañamiento y una cultura institucional que valide el cuidado emocional.
Reconocer el malestar de manera temprana, revisar la autoexigencia y buscar apoyo oportunamente son acciones que contribuyen a la prevención y al bienestar emocional.
Desde la vida universitaria, el cuidado del bienestar emocional puede fortalecerse a través de acciones concretas que las mujeres pueden incorporar en su día a día, así como mediante el uso de los espacios de apoyo disponibles en la universidad.
Detenerse periódicamente para identificar el propio estado emocional, validar las emociones sin minimizarlas y generar espacios personales de reflexión —como la escritura, la pausa consciente o las conversaciones significativas— permite tomar contacto con las propias necesidades emocionales.
Asimismo, revisar la autoexigencia académica y personal, ajustar expectativas cuando estas generan desgaste sostenido y priorizar tareas entendiendo que no es posible responder a todas las demandas al mismo tiempo son prácticas clave para el cuidado emocional. La participación en talleres de autocuidado, manejo del estrés o bienestar emocional ofrecidos por la universidad también constituye una estrategia preventiva relevante.
En el caso de la Universidad de Chile, existen diversos dispositivos de apoyo que pueden contribuir a este proceso, como la Dirección de Salud Estudiantil (DSE), que ofrece orientación en salud mental, talleres psicoeducativos y acompañamiento profesional; los Centros de Salud Estudiantil (CSE) disponibles en distintos campus; y los espacios de apoyo psicosocial presentes en las facultades y unidades académicas.
Además, la participación en instancias grupales, actividades comunitarias o ferias de bienestar favorece el apoyo entre pares y el fortalecimiento de redes. En situaciones de mayor urgencia, también es importante recurrir a redes de apoyo externas recomendadas por la universidad y a los servicios públicos disponibles.
Hacia una comunidad universitaria más consciente
Reflexionar sobre la salud emocional de las mujeres en la universidad en el marco del 8M permite ampliar la mirada hacia formas más conscientes y cuidadosas de habitar estos espacios.
Validar el cansancio, reconocer las emociones y promover el apoyo mutuo son acciones que contribuyen tanto al bienestar individual como al colectivo. Comprender la importancia del cuidado emocional forma parte de las luchas pasadas y presentes de las mujeres.
Reconocer límites, cuestionar exigencias que generan desgaste y buscar apoyo no constituye un acto de debilidad, sino una forma de resistencia frente a contextos que pueden resultar asfixiantes. En este sentido, el autocuidado no es un acto aislado, sino un proceso transformador que se construye en comunidad.
Pensar la universidad como un espacio que acompaña y cuida es un desafío colectivo y una oportunidad para avanzar hacia entornos más humanos y sostenibles.
“El contenido expuesto se proporciona sólo con fines informativos y no constituye consejo médico o de tratamiento. Si tú u otra persona que conoces presenta dificultades de salud mental, es importante solicitar ayuda. Encuentra información en la sección: Canales de Ayuda de nuestra plataforma”.
Fuentes:
- Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2023). La salud de la mujer como componente esencial para lograr la igualdad de género.
- Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2025). Día Internacional de la Mujer y equidad de género como pilar del derecho a la salud.
- Guzmán, A., & Quiroz, M. (2021). Prevalencia de síntomas psicológicos en estudiantes de educación superior en Chile. Revista de Psicología, SciELO Chile.
- Antúnez, Z., & Vinet, E. (2020). Depresión, ansiedad y estrés en estudiantes universitarios. SciELO México.
- Pérez, J., & Rodríguez, L. (2024). Percepción del estrés académico en estudiantes universitarios chilenos. SciELO México.
- López, C., & Martínez, P. (2024). Salud mental y estilo de vida en estudiantes universitarios. SciELO Colombia.

