Una reflexión necesaria sobre la construcción de la masculinidad. Revisemos creencias sobre la dominancia y la necesidad de cooperar.
¿Por qué el día del hombre? Desde hace algunos años que el 19 de noviembre se conmemora el día del hombre. Esta ha sido una fecha utilizada, más que para antagonizar con el día de la mujer (08 de marzo), para visibilizar otros modelos de masculinidad y concientizar en torno a la situación específica de los varones.
¿Por qué parece necesario justificar esto en un mundo que parece hecho a nuestra medida?
La Carga de la Masculinidad Tradicional
Cada vez que aparece la posibilidad de pensar la situación de los hombres aparecen voces que buscan, de alguna manera extraña, contrastar dicha situación con las vivencias que viven las mujeres. Los feminismos han visibilizado la opresión estructural de la diversidad de mujeres en el mundo, y pareciese que cuando nos referimos a los hombres ciertas voces quisieran decir “a nosotros también nos matan”, apuntando solapadamente a que los hombres recibiríamos violencias (por parte de las mujeres) en la misma medida.
Los datos, sin embargo, nos muestran cómo este supuesto antagonismo no es más que una lectura dicotómica de la realidad. Si tuviéramos que mirar a algún responsable por la situación de los hombres, tendríamos que apuntar a un solo lugar: nosotros mismos.
Las Estadísticas: Víctimas y Perpetradores
Según datos del MINSAL y del Observatorio de Homicidios, la situación de los varones es compleja. Los mandatos de masculinidad que nos llevan a la necesidad de mostrar fortaleza y autosuficiencia, impiden que muchos hombres soliciten ayuda en salud mental, y puedan encontrar una solución distinta al suicidio.
Algunos datos que reflejan esto son:
- La tasa de suicidio en hombres es dos a tres veces mayor que el de las mujeres (MINSAL).
- En relación a la violencia, los varones somos los principales perpetradores de actos de violencia en Chile y en el mundo, a la vez que víctimas de estos:
- Según datos del Observatorio de Homicidios, en 2023 el 89% de las víctimas de homicidios consumados fueron hombres.
- En nuestro país el 91,6% de la población carcelaria son varones.
A su vez, la necesidad de mostrarse en posiciones dominantes, en muchas ocasiones nos llevan a asumir conductas de riesgo que afectan a otros/as/es, así como a nosotros mismos.
Desmitificando el “Lobo Alfa”
Hace años, se construyó el mito de que los lobos que convivían en manadas se relacionaban a través de la dominancia del macho alfa, lo que llevó a argumentar que “el hombre es el lobo del hombre”, como una forma de establecer que los varones tendíamos precisamente a reproducir la lógica del macho alfa como algo natural, como una lógica arraigada en la naturaleza.

No obstante, como demostró el biólogo L. David Mech (1999) en un artículo que desmitificó su propio trabajo anterior, el concepto del “lobo alfa” surgió de observar lobos en cautiverio. Eran grupos artificiales de individuos sin lazos familiares, forzados a competir en un entorno de estrés.
Mech fue claro: extrapolar esa conducta a la naturaleza era “análogo a tratar de sacar conclusiones sobre la dinámica de la familia humana estudiando a los humanos en campos de refugiados”.
La Cooperación es la Regla en la Manada
En la naturaleza la realidad es otra. Las manadas de lobos no son jerarquías de dominación, sino familias. El supuesto “alfa” no es un déspota, es simplemente el padre de la manada, y la estructura se basa en la cooperación y la división del trabajo para cuidar a las crías.
¿Por qué esto tiene relevancia para nuestra reflexión? Los mandatos de masculinidad y la sociedad desigual en la que vivimos construye permanentemente la idea de que los varones tendemos a la competencia, la jerarquía y la agresión, este proyecto tiene sus efectos, precisamente, en los datos observados anteriormente.
Si desde la educación, la salud y la política combatimos la desigualdad material y simbólica que produce estas jerarquías (tanto contra las mujeres como entre los propios hombres), podremos empezar a cambiar estas estadísticas.
El desafío, en este Día del Hombre, es dejar de aspirar a ser el lobo alfa del cautiverio y empezar a ser, simplemente, parte de una manada que se dispone a cooperar y cuidar.

